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El periodismo americano mira al futuro desde Cádiz

  • Arranca la asamblea de la SIP, una de las asociaciones de comunicación más influyentes del mundo · La ciudad recibe el encuentro con el orgullo de ser pionera de la libertad de prensa

España, el país en el que 4.000 periodistas fueron a la calle el pasado año; España, el país de la burbuja informativa cuyo estallido ha arrasado con el periodismo crítico, el institucional y el propagandístico, el periodismo bueno y el malo; España, el país desorientado que en 1810 decretó la libertad de prensa en San Fernando y la refrendó dos años después en Cádiz, recibió ayer a representantes del opulento, dinámico, titánico y saludable periodismo americano que se congrega en torno a la Sociedad Interamericana de Prensa, un selecto 'club' que marca tendencias.

Los más de 200 congresistas entre editores y directores de medios se dieron la bienvenida, ayer, en la planta baja de la Casa Aramburu, en la plaza San Antonio, una atípica casa palacio de Cádiz donde se colocó un atril en el lugar que fuera un banco local. Los periodistas tomando un viejo templo financiero escucharon a Milton Coleman, presidente de la SIP, uno de los periodistas más influyentes del mundo: dirige el Washington Post, el periódico del Watergate y de Todos los hombres del presidente. Tuvo palabras cordiales: "Me gustaría llevarme esta ciudad a casa, peso eso no es posible", dijo dirigiéndose a la alcaldesa de Cádiz, Téofila Martínez. La alcaldesa le reconoció que no era posible llevarse la ciudad de Cádiz, "pero esperemos que todos ustedes queden atrapados en ella".

Coleman fue elegido máximo representante de la SIP el año pasado en Lima y desde entonces ha sido el azote de las mordazas latinoamericanas. Ayer, en Cádiz, a la que elogió por su historia de libertad, se marcó para estos próximos tres días el objetivo de "establecer, entrenar y aumentar la libertad de expresión".

En España, donde tenemos libertad de expresión, pero cada vez menos periodistas para utilizarla de manera remunerada, el presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, artífice de que esta reunión se haya podido traer a la ciudad, Fernando Santiago, saludó a los visitantes con un lema: "Sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia". Con esos riesgos, y por motivos muy distintos, hablar de libertad de expresión está cargado de sentido. Por eso Santiago echó mano de la historia, que para eso sirven (o deberían) los bicentenarios, para realizar un agradecimiento. Un agradecimiento a América. "Fueron los diputados americanos que vinieron a Cádiz hace doscientos años quienes con más pasión defendieron la libertad de prensa. Power, Mejía Lequerica... A ellos les debe España la libertad de prensa. Por eso es un honor recibir a un grupo de directores y editores de este continente".

Pedro Flores, gerente del Consorcio del Bicentenario, intervino brevemente en la Casa Aramburu para promocionar la conmemoración, pidiendo que desde aquí los congresistas lancen mensajes en sus medios sobre lo que está pasando en Cádiz. "Que se conozca es importante para nosotros porque todo lo hacemos en la clave de Latinoamérica".

Por su parte, Teófila Martínez, que dijo sentirse emocionada, rememoró que cuando empezaron a pergeñar el bicentenario con un concejal de la oposición llamado Fernando Santiago, uno de los puntos que se señalaron como objetivo era traer el congreso de la SIP a Cádiz. "Lo hemos conseguido, Fernando". La importancia de este congreso reside en que Cádiz tiene la oportunidad de 'venderse' en medios que son grandes altavoces en sus zonas de referencia. No es un congreso de ida y vuelta. Se pretende que sea un congreso de 'vuelvan a su casa y cuéntenlo'. Por eso Martínez les pidió a los presentes "buen oído, buena vista y buena pluma ".

Además, viniendo de un político, condición que no suele ser muy colaboradora del oficio de periodista (o del oficio de periodista independiente, para ser más exactos) por su propia genética, dijo una bonita frase: "Sin información independiente los ciudadanos pierden la oportunidad de cumplir sus sueños". A lo que hacía referencia la alcaldesa era a que es responsabilidad de los periodistas apuntalar la sociedad del conocimiento. Pero ¿si no hay periodistas? Si a lo que vamos es a la fragmentación de lo que ahora se llama periodismo de la calle, que en realidad es muy doméstico, que consiste en un 'periodista' en cada ordenador dirigiéndose a una fragmentada audiencia de poco más de una decena de receptores que, a su vez, también son 'periodistas' domésticos, ¿cómo es posible la transmisión de ese conocimiento?

Muy fragmentado era también el periodismo fundacional que se realizaba en Cádiz hace doscientos años. Informó de ello la alcaldesa a los presentes. "Aquí había 60 o 70 hojas de periódico. Los gaditanos nunca nos ponemos de acuerdo en el número, depende de la importancia que nos queramos dar son más o menos. Fue aquí donde nació el periodismo político, por eso la importancia de que todos ustedes estén aquí". En definitiva, una fragmentación sobre la que se fraguó un modo de transmitir. Pero en España se necesitaron muchos años para que esto se convirtiera propiamente en un oficio y que en ese oficio se admitiera la libertad de expresión como un apéndice obligado. Aún hoy, como sucede en América, la libertad de expresión está más vinculada a empresas editoras con sus propios intereses que al individuo.

Por eso las palabras de Fernando Santiago -"sin periodismo no hay democracia"- o las de Coleman -"entrenar la libertad"- no deberían ser condimento de protocolo. Por eso, nos deberíamos dar cuenta de que estamos hablando de un asunto serio. Los miembros de la SIP se conjuraron ayer para que así sea. Que así sea.

Luego actuó un grupo flamenco para amenizar la tarde con alegrías y bulerías, que esto es España, el país con 4.000 periodistas menos.

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