Cádiz

La pareja desahuciada de Sevilla conoce al fin a su benefactor

  • El constructor gaditano Agustín Rubiales se encuentra con Joaquín y Josefa en el aeropuerto hispalense y recibe las muestras de agradecimiento por su gesto

Nunca una despedida entre desconocidos provocó tantas lágrimas. Tampoco un primer encuentro, unas manos que se estrechan por primera vez, unos hombros que sostienen el llanto infantil de un anciano de ochenta años. El aeropuerto sevillano de San Pablo fue escenario ayer de todo esto. Desde que Diario de Cádiz publicara la noticia de que el constructor Agustín Rubiales ofrecía una vivienda a la pareja de octogenarios desahuciada por su propio hijo en Sevilla, han sido multitud los medios de comunicación nacionales, sobre todo televisiones, que se han interesado por una historia que rezuma humanidad. Ayer, con las cámaras de Antena 3 presentes, Joaquín Ortega y Josefa Rueda pudieron dar un merecido abrazo a su benefactor. De momento, ellos continúan bien atendidos en la residencia sevillana donde han sido acogidos desde que el pasado jueves la Policía Nacional los desalojara de su vivienda en el barrio de La Macarena. El encuentro tuvo lugar en el aeropuerto hispalense porque Agustín Rubiales tenía que tomar a la una de la tarde un vuelo que le llevó hasta Santa Cruz de Tenerife, donde debía atender unos negocios inmobiliarios.

El constructor comentó a este medio que desde que se publicara la noticia "el teléfono no ha dejado de sonar, ha sido horroroso porque muchísimos medios se han hecho eco y querían hablar conmigo. Yo sólo quería ayudar a estas personas porque repito que su historia me conmovió".

Al preguntarle qué tal había ido el encuentro con Joaquín y Josefa, indicó que "pues muy emotivo, la verdad; él se me ha echado en los hombros y ha comenzado a llorar dándome las gracias. Y Josefa también se ha emocionado bastante. Yo creo que sí, que al final van a aceptar el ofrecimiento que les he hecho porque en Cádiz se vive muy bien y yo les he prometido que les voy a dejar la casa estupenda. No quiero que la vean hasta que no esté lista".

Y es que Agustín está decidido a emprender una reforma que elimine las barreras arquitectónicas que pudiera obstaculizar el tránsito de Joaquín y su silla de ruedas por la vivienda. "También vamos a sustituir la bañera por una placa de ducha adaptada a sus necesidades, por ejemplo", indicó el constructor gaditano.

Rubiales estuvo hablando con los ancianos de la acción tan despiadada que había cometido su hijo mayor, y éstos le llegaron a comentar que ahora les pide 30 millones de las antiguas pesetas si quieren recuperar la que ha sido su vivienda por espacio de casi cuatro décadas. "Es increíble que un hijo haga eso -decía Rubiales-. Aquí en vez de decir honrarás a tu padre y a tu madre se utiliza el desahuciarás a tu padre y a tu madre. Qué vergüenza".

El abogado de la pareja, Jorge Conejo, expresaba ayer tarde desde Sevilla que actualmente no sabe aún si Joaquín y Josefa van a aceptar finalmente la vivienda que les ha prometido Rubiales, aunque puntualiza que "ellos en la residencia están encantados, muy bien atendidos. No sé, eso sí, si es sólo una solución temporal o pueden quedarse para siempre".

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