Cádiz

Los nuevos retos de Cáritas

  • La asamblea se marca cuatro prioridades para su labor de los próximos años

Pertenencias de un Sin Techo en la puerta de un local de la ciudad, en una imagen de archivo. Pertenencias de un Sin Techo en la puerta de un local de la ciudad, en una imagen de archivo.

Pertenencias de un Sin Techo en la puerta de un local de la ciudad, en una imagen de archivo. / julio gonzález

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Cáritas Diocesana se ha propuesto marcar una serie de prioridades dentro del trabajo que viene realizando de manera cotidiana en el día a día de buena parte de la provincia. La primera asamblea diocesana celebrada por esta institución, después de una reforma estatutaria aprobada el pasado año, ha servido para que responsables, voluntarios y sacerdotes se propongan poner el acento en cuatro objetivos a corto plazo, en un futuro estimado de tres años. Objetivos que han sido señalados por el Consejo Diocesano de Cáritas en función de las aportaciones realizadas por los equipos de las cáritas parroquiales de toda la diócesis.

En primer lugar, Cáritas se propone "enfocar nuestro servicio a los últimos y no atendidos entre los pobres". Un objetivo que iría enfocado en una doble dirección; por un lado, hacia esas personas que menos atención reciben de las administraciones públicas o que más ayuda necesitan en la diócesis. Y por otro lado, hacia esas zonas del territorio de la Iglesia gaditana donde hasta el momento Cáritas ha tenido una presencia más discreta, lo que requerirá un esfuerzo importante por parte de la red de esta organización.

El segundo objetivo aprobado por la asamblea es evitar "la cronificación de la pobreza y su transmisión entre las generaciones". Cuentan desde Cáritas de casos en los que se atiende desde hace años a una abuela, a su hija y ahora también a los nietos. Tres generaciones que necesitan la ayuda de Cáritas, en un claro ejemplo -que además no es único- de esta propuesta de priorizar el trabajo de cara al futuro.

En tercer lugar, Cáritas quiere poner de relieve el mensaje de la "comunicación cristiana de bienes", creando conciencia entre la ciudadanía de que la labor que realiza la Iglesia a través de esta institución creada al servicio de los más necesitados no es algo ajeno a cada uno de aquellos que conforman la Iglesia (en este caso diocesana), sino que todos tienen que ser partícipes; por tanto, la financiación que hace posible la labor de Cáritas debe ser fruto de las aportaciones de todos. Este mensaje en el que quiere insistir la organización religiosa coincide con un descenso en las aportaciones que se ha experimentado en el último trienio y que ha afectado de lleno a la organización -que incluso se ha visto obligada a prescindir de algunos puestos de trabajo-.

Por último, Cáritas se propone especialmente "profundizar en la identidad cristiana y el desarrollo de la institución, en la misión común de caridad, en la transparencia y en el buen gobierno"; objetivos que coinciden con la reforma estatutaria de la institución y con el giro que el Obispado le ha dado en estos últimos tiempos para adaptarla a la sociedad actual.

Estas cuatro líneas de acción prioritarias en Cáritas fueron presentadas en la primera asamblea diocesana que tuvo lugar el pasado sábado y en la que participaron un centenar de personas, entre agentes, voluntarios y párrocos, presidiendo el obispo diocesano, Rafael Zornoza. Los objetivos allí anunciados y asumidos por los responsables de la organización diocesana vienen a suceder a otra serie de prioridades que Cáritas se dio hace tres años y sobre las que ha venido trabajando desde entonces, como fue "mejorar la acogida, atención primaria y atención personalizada en nuestra acción; mejorar la formación de agentes y participantes; y mejorar el acompañamiento a los equipos", además de avanzar en esa comunicación cristiana de bienes sobre la que incide la asamblea del pasado sábado.

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