Cádiz

En algunos módulos las empleadas se sientan gracias a los chiringuitos

Dos trabajadoras comparten una silla cedida por el dueño de un chiriniguito. Dos trabajadoras comparten una silla cedida por el dueño de un chiriniguito.

Dos trabajadoras comparten una silla cedida por el dueño de un chiriniguito. / D. C.

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La precariedad de las condiciones laborales de las trabajadoras de los módulos de playa, gestionados a partir de este año por la empresa municipal Cádiz 2000, es tal que algunas solo pueden sentarse durante su jornada de trabajo gracias a la generosidad del dueño de algún chiringuito cercano. Las sillas que había estaban en tal estado que hubo que desecharlas. Y todavía no se han repuesto. Es el caso de las empleadas que trabajan en el módulo de madera de la playa de Santa María del Mar.

Por cierto, si dispusiesen de ellos, de nada les servirían ni la nevera ni el ventilador que ha facilitado la empresa municipal a las compañeras de algunos otros módulos: no tienen enganche a la red de suministro eléctrico. "Nos han llegado a decir que si queremos agua fresca durante la jornada laboral que vayamos al módulo de la otra punta de la playa", dice indignada una de ellas.

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