Milagrosa intervención de los Bomberos de Cádiz en un caso de ictus "Mi padre tuvo suerte, podría haberse quedado muerto en el garaje"

  • Los Bomberos de Cádiz protagonizan con éxito el rescate de un hombre que sufrió un ictus en un garaje

Los hechos ocurrieron en un garaje ubicado a la altura del 31 de la Avenida de San Severiano

Los hechos ocurrieron en un garaje ubicado a la altura del 31 de la Avenida de San Severiano / Jesús Marín (Cádiz)

Sus pájaros son su vida. Francisco Roa Rosas nunca se habría podido imaginar que esa pasión podría haberle llevado a uno de los capítulos más angustiosos de su vida. No sólo de la suya sino la de su hija Natalia y de su nieta de seis añitos.

Paco, ex guardia civil de 75 años de edad destinado al antiguo Gobierno Militar de Cádiz, ya había sufrido un ictus hace algo menos de tres años. Estuvo un tiempo ingresado en el Puerta del Mar pero, al parecer, se repuso de manera favorable en poco tiempo quedándole pocas secuelas.

Ya jubilado, "mi padre no es ni de amigo ni de irse de bares", cuenta su hija Natalia, enfermera de Urgencias de la Clínica de San Rafael de Cádiz. "Su única pasión eran unos cuantos pájaros que cuida en un garaje que tiene en el número 31 de la Avenida de San Severiano, por lo que yo hacía siempre lo posible por acompañarlo hasta allí para darles de comer y cuidarlos".

Allí, en San Severiano, cuenta con un garaje de dos plantas. Abajo tiene su coche y arriba, Paco Roa, titulado como Criadero Nacional de Pájaros tiene su criadero particular, y allí podría haber encontrado el fin de sus días si no hubiera sido por la rápida actuación tanto de su hija como de los Bomberos.

Días antes, según cuenta Natalia, el ex guardia civil sufrió ya una caída en la calle, de la que su propia hija le prestó los primeros auxilios. Pero días después, el sábado 16 de enero se fue con su hija y su nieta de seis años a hacerle una visita a sus pájaros. Nada más llegar, a los pocos minutos, Paco Roa Rosas sufrió un desvanecimiento con convulsiones

Su gran corpulencia y el susto que Natalia tenía en el cuerpo hacían imposible que Paco pudiera llegar a la calle por su propio pie, y menos con ayuda de su hija que no podía con él. Natalia llamó de inmediato a la ambulancia pero desde la central le aseguraron que el vehículo sanitario no podría llegar antes de hora y media. "Se me cayó el mundo encima. Eramos mi padre, con un nuevo ictus  y convulsiones cada diez minutos, yo, que no sabía qué hacer, y mi hija, a la que no podía dejar sola con el abuelo por su corta edad para pedir ayuda a la calle". 

Pero Natalia tuvo la feliz ocurrencia de contactar con Ana, la madre de una pequeña del colegio, bombera de profesión. "No sabía qué hacer al ver que la ambulancia no podía llegar a tiempo y que mi padre estaba convulsionando debido al ictus, a sabiendas de que en este tipo de males el tiempo es oro". Su amiga Ana le dio la idea de enviarle un equipo de Bomberos hasta San Severiano, 31. 

"Me lo estaba diciendo y yo ya estaba escuchando el ruido de la sirena por el teléfono", relata Natalia. Dada la cercanía con el parque de Bomberos no tardaron ni tres minutos en llegar

Pero una vez allí tenían que tomar una difícil decisión, ya que, en teoría no podían hacerse responsables de bajar a través de las escaleras del garaje a un hombre con un ictus. Pero no se lo pensaron y optaron por pensar en la vida de Paco Roa y en los ruegos que le hacía Natalia, que no dejaba de decirles que ella se hacía responsable de lo que pudiera ocurrir durante el traslado.

Pero todo fue sobre ruedas y los Bomberos, con la ayuda de dos policías locales que también acudieron al lugar, lograron poner a salvo al ex guardia civil. Al llegar a la calle, ellos mismos se hicieron cargo de subir a Paco a la ambulancia, ya que el vehículo sanitario llegó sólo con una conductora.

Y de allí, para San Rafael. "En mi hospital estaban todos los compañeros esperándonos en la puerta. Un diez para mi empresa porque de inmediato Francisco Pascual se hizo cargo de todos los trámites para que mi padre pudiera quedarse allí ingresado sin tener que ser trasladado al Puerta del Mar".

Y allí sigue Paco, ingresado en San Rafael recuperándose lentamente. Pide con lágrimas que no le quiten de en medio a sus pájaros. "Y así haremos. Es su única afición". De ahí que Natalia Roa se puso en contacto con Diario de Cádiz para que se diera a conocer la operación protagonizada por ese grupo de Bomberos. "Nunca sabré como saldar esta deuda con ellos. Pusieron su humanidad por encima de los límites legales que les impone su profesión con tal de poner a salvo a mi padre".

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