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Los métodos más comunes para amargar la fiesta

  • La Policía crea una guía de comercio seguro en la que alerta a los comerciantes y consumidores de las prácticas preferidas de los ladrones

Un agente de Policía vigilando una zona comercial. Un agente de Policía vigilando una zona comercial.

Un agente de Policía vigilando una zona comercial.

Mientras los comerciantes preparan la próxima campaña navideña, los cacos también ultiman sus métodos de negocio, con los que intentan sacar el máximo provecho con el mínimo riesgo.

Cada año, los propietarios de los comercios y los propios clientes se enfrentan a una larga lista de peligros. Aunque Cádiz es una ciudad segura, en la que los índices de criminalidad están por debajo de la media nacional, la Policía Nacional redobla sus esfuerzos estos días para ofrecer a profesionales y consumidores las mejores garantías en materia de seguridad.

La Policía destaca la importancia de no enfrentarse nunca a un atracadorRecomiendan a los comerciantes que extremen las medidas de seguridad

En los últimos días, sin ir más lejos, se ha producido algún atraco que ha causado alarma en el centro histórico, como el de la pastelería La Marina, cuando un individuo encapuchado -que ya ha sido detenido y ha ingresado en prisión- se llevó casi 900 euros tras amenazar a las dos empleadas. Ante una situación de este tipo, la Policía ofrece algunas pautas a seguir. "Es importante no enfrentarse con el delincuente, especialmente cuando este va armado", comentaba un portavoz policial a este medio. "A la vez hay que intentar recordar el máximo de rasgos característicos: apariencia física, ropa y detalles de la persona o personas que han accedido al establecimiento para poder facilitárnoslo posteriormente. Anotar todos esos datos puede sernos de gran ayuda a la hora de tratar de localizar a los delincuentes", comenta la Policía, que advierte de la necesidad "de informar siempre, aunque el delito no se haya consumado. De esta manera podremos evitar otros delitos".

No obstante, el atraco no es una de las formas delictivas más comunes con las que se topan los comerciantes. "El más habitual es el hurto, que consiste en apropiarse de algo ajeno sin el permiso de su propietario y con ánimo de lucro, aunque sin utilizar la fuerza, ni violencia o intimidación sobre las personas", explica la Policía.

A continuación, la Policía explica algunos de los tipos de hurtos más usuales. Por ejemplo está el conocido como el Chicle, que se da sobre todo en joyerías. "El delincuente pega un chicle bajo el mostrador y cuando le muestran las piezas, hurta una y la pega en este. Si el trabajador se percata, el delincuente niega haberlo hecho y no se puede proceder en su contra. Si el trabajador no se percata, posteriormente un cómplice recoge la pieza pegada en el chicle".

Otro método muy conocido es el denominado Capote. "En este -dice la Policía- uno de los delincuentes hace salir de detrás del mostrador al trabajador y con una bolsa de grandes dimensiones o similar le obstruye la visión del mismo, momento que el otro delincuente aprovecha para acceder a la parte posterior del mostrador y sustraer dinero u objetos".

En el caso del hurto conocido como método Pañuelo, el delincuente simula estar resfriado y con una tos muy fuerte. "De este modo, con la ayuda de un pañuelo hurta los objetos".

Los comerciantes también tienen que tener cuidado con las personas que entran con bolsas, ya que el interior de algunas de ellas está recubierto de papel de aluminio, "lo que evita el funcionamiento de los chips de seguridad, instalados en los artículos, al pasar por el arco detector de la puerta del establecimiento".

Por último están los métodos más antiguos de todos, el de distraer al vendedor mientras un compinche consuma el hurto, o el denominado Mancha, que no afecta directamente al comercio pero sí a los clientes. "En este caso los delincuentes también actúan en grupo, y consiste en que uno de ellos tira un líquido (café, chocolate...) sobre la ropa de la víctima y enseguida le ofrece ayuda para limpiarle, mostrándose muy preocupado y dando excusas de forma reiterada. Ese descuido es aprovechado por un segundo delincuente para consumar el hurto".

En cuanto a los robos, que se diferencian de los hurtos en que esta ocasión sí se utiliza la fuerza, violencia o intimidación sobre las personas, hay varios tipos, los más usuales son: escalamiento; rotura de paredes, techo o suelo, o fractura de ventana o puerta; el empleo de llaves falsas o la utilización de sistemas específicos de alarma o guarda para acceder al lugar donde se encuentra el objeto.

"El robo con violencia -explica la Policía- se da cuando se ejerce fuerza física sobre las personas con el fin de conseguir apoderarse de un objeto que ellas poseen. Por otra parte, en el robo con intimidación, el hecho se produce con amenaza de causar dolor a la persona que posee el objeto. La amenaza puede ser verbal o mediante el uso de armas u objetos peligrosos".

La Policía recomienda a los comercios instalar sistemas de protección mecánicos o electrónicos en los artículos que están en venta, y exhibir los objetos pequeños pero de valor dentro de escaparates o vitrinas cerradas con una llave que debe estar siempre en posesión del personal del establecimiento.

En cuanto, a las estafas, la Policía también tiene una lista con las más comunes, como entregar monedas asiáticas parecidas a los euros pero sin apenas valor, cambiar los códigos de barras de artículos de precio elevado por otros más baratos. Pero aparte de estos, hay otras estafas mucho más elaboradas, como instalar una boca de cajero falsa encima de la original o vender de manera fraudulenta artículos a través de internet.

En épocas de compras también se multiplican las falsificaciones. Los billetes de euro incorporan muchos elementos de seguridad de una gran complejidad técnica. Por eso la Policía recomienda tocar, mirar, inclinar o girar bien los billetes para verificar su autenticidad. A los comerciantes que no tienen detectores de billetes falsos o dispositivos similares les advierten que el mayor número de este tipo corresponde a los de 50 euros.

Y si, a pesar de todas las precauciones adoptadas, una persona se percata de que ha recibido un billete falso hay que ponerlo en conocimiento de la Policía Nacional, "presentando una denuncia y entregándolo en comisaría". De esta forma, la unidad de falsificación de moneda de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, encargada de perseguir estos delitos, tendrá conocimiento de ello.

Y como consejo general, la Policía pide no despistarse y, en caso de sufrir la picaresca de estos amantes de lo ajeno, no tocar nada en el negocio y llamar inmediatamente al 091, de la Policía; 062 (Guardia Civil) o 092 (Policía Local) y esperar su llegada.

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