Cádiz

Un "mano a mano" exportable

  • Las asociaciones de vecinos de intramuros dan un aprobado sin apenas matices a la labor de la Oficina y la participación pero temen un parón por la crisis

Pocas pegas ponen las asociaciones de vecinos del casco histórico a la labor de la Oficina de Rehabilitación, pero sí hay un clamor unánime: temen parones en las actuaciones a consecuencia de la crisis económica, un miedo agravado al ver grandes obras como Lasquetty o Matadero paradas debido a los problemas económicos de una contrata, DHO.

En Santa María controlan con en un plano la situación del barrio. Conocen a la perfección la situación de cada una de las 340 fincas de la zona. En el 99, entre el 80 y 85% de ellas contenían infravivienda. Si salen todas las que tiene "en cartera" la Junta, dentro de unos pocos años quedará un 5%, indica el presidente de Tres Torres, José Rodríguez. "El trabajo ha sido muy grande, muy duro, y lo que queremos es que siga", asegura. Y tanto él como el vocal de vivienda, Julio Sánchez, reivindican el papel de una entidad que se muestra muy preocupada por los partiditos que quedan y por los vecinos que están realojados desde hace cuatro y cinco años sin que hayan comenzado las obras, por mucho que reconozcan que la situación actual no tiene "nada que ver" con la del 99. Por eso, en líneas generales, están "contentísimos" con la labor autonómica y porque Oficina y ellos se han apoyado mutuamente para acabar con la lacra de la infravivienda.

"La Oficina era una demanda que hicimos las asociaciones, aunque la verdad es que al principio no nos creímos lo que nos prometió la Junta. A día de hoy se ha cumplido", asegura José Lado desde La Viña. La colaboración es directa, fluida, sin problemas, asegura y está satisfecho, aunque a día de hoy su barrio "se ha quedado atrás", es el que menos ha cambiado quizás porque no había tanto partiditos -como sí ocurría en Santa María- como casas en mal estado.

La presidenta de San Juan, Lucía Núñez, asegura que el trabajo ha sido "duro, pero productivo", y se muestra orgullosa de que Cádiz sea pionera en un modelo de participación que se ha exportado.

"Somos un ejemplo del trabajo de las asociaciones", indica Núñez, quien indica que su interlocutor siempre les ha correspondido con un trato "correcto, bueno, de información".

En el pequeño y antiguo barrio de El Pópulo hay dos asociaciones, Tres Arcos y Unión. En la primera, Pedro Pérez define la colaboración como un "mano a mano buenísimo", hasta el punto de que se refiere a las relaciones con el persona de la Oficina como "personal y de gran amistad". En el barrio apenas quedan ya un par de fincas de infravivienda. José Rufino, de la Unión, también valora positivamente la actuación de la Junta: no tienen quejas aunque creen que la relación con ellos no es demasiado fluida, "no tenemos el mismo trato que las otras", algo que quieren aclarar en una reunión en cuanto acabe la Semana Santa.

"Que se note la energía y la capacidad de las mujeres, que la tenemos y tela", anima Blanca Marzán, del Mentidero, a la gerente de la Oficina, Silvia López. Esta dirigente vecinal se muestra especialmente preocupada por la ralentización en las obras. "Hace falta moverse, ir más rápido. Yo tengo infraviviendas en el barrio y voy a chillar al Ayuntamiento y a la Junta hasta que se solucione", asegura. Para Marzán, el trato de la Oficina recibe un buena nota; se siente "muy cómoda" estando allí, trabajando conjuntamente para resolver los problemas de vivienda del barrio.

En el barrio de al lado, el Balón, está la asociación Vientos de La Caleta. Loli Ortega, vocal de vivienda, destaca el resultado estético de rehabilitaciones como la de San Rafael, 14, donde celebraron una pestiñada las pasadas navidades, y el "contacto fluido" con la Oficina.

Otros dos barrios han sufrido menos la existencia de infravivienda: el de Cádiz Centro y el de San Carlos. El portavoz del primero, Francisco Gómez cree que la Oficina cuenta con ellos, porque siempre les han atendido e informado sin que hayan encontrado nunca problemas; el presidente de la segunda, Enrique Carril, cree que "trabajan bien" y, aunque en su zona no haya partiditos, muestra su preocupación por Manuel Rancés, 5, que está cerrada.

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