Cádiz

La lluvia, una vez más

  • La cofradía de Sentencia decide trasladar al Señor hasta la Catedral pese al mal tiempo para presidir el vía crucis de las hermandades · El acto penitencial concluyó a las diez de la noche

De nuevo el agua protagonizó ayer una celebración relacionada con las hermandades. Las previsiones no eran nada optimistas para el normal desarrollo del vía crucis general de las hermandades y a lo largo de todo el día fueron planteándose diversas opciones. Finalmente, y pese a la lluvia que caía a la hora de la salida, la cofradía decidió efectuar el traslado del Señor de la Sentencia hasta la Catedral, que apenas duró veinticinco minutos.

La incertidumbre era generalizada entre los cofrades y representaciones que se acercaron hasta la Merced antes de las ocho de la tarde, hora en la que estaba prevista la salida del cortejo hacia Catedral. La hermandad trataba de tomar una solución adecuada al deseo de sus hermanos y a la inclemencia meteorológica, que amenazaba una lluvia que comenzó a caer pocos minutos antes de las ocho.

El traslado del Señor cubierto por un plástico, la celebración del vía crucis en el interior de la Merced o el desarrollo en Catedral sin la presencia de la imagen eran varias incógnitas que habían surgido durante todo el día y que a la hora de la salida seguían sin estar despejadas.

El hermano mayor de la cofradía, Miguel Ángel Peñalver, anunciaba a las ocho y cinco que la decisión se iba a retrasar. "Tenemos tiempo de sobra para estar a las nueve en Catedral, porque vamos a ir a un paso más rápido de lo habitual", explicó desde el altar mayor a los presentes en el templo.

A renglón seguido se fue formando el cortejo por el pasillo central mientras que la imagen era cubierta por un plástico que había previsto la corporación. Y finalmente, a las ocho y veinte de la tarde partió la cruz parroquial seguida de una marea de paraguas -que sustituyeron a los cirios-.

Con el plástico cubriéndole, y tras quitarle las potencias, los cargadores levantaron la parihuela que estrenaba ayer la hermandad e iniciaron el traslado con paso rápido. Merced, Suárez de Salazar, Santa María y el Arco de los Blanco. Las imágenes eran inéditas y, algunas de ellas, históricas; pero la lluvia, las prisas y los paraguas impidieron disfrutar del paso del Señor por las calles de El Pópulo.

A las nueve menos cuarto de la noche hacía su entrada la imagen por la puerta de Arquitecto Acero. Una vez desprovisto del plástico protector del agua, los presentes en el primer templo diocesano pudieron contemplar la túnica bordada que estrenaba y que ha confeccionado el portuense David Calleja y la postura de las manos del Señor, atadas a la espalda en lugar de tenerlas delante, como es habitual.

La música del órgano, del trío de capilla de la banda Pedro Álvarez Hidalgo o del coro Virgen del Pilar se intercalaron por las naves catedralicias con la voz de los catorce lectores que ayer participaron en el vía crucis. Un acto penitencial que comenzó minutos antes de lo previsto (nueve de la noche) y que concluyó a las diez de la noche.

En él participaron, además de las representaciones, los hermanos de Sentencia y los lectores de las catorce estaciones, los sacerdotes José Luis Salido y Jesús García Cornejo, los concejales Juan Antonio Guerrero, Antonio Castillo, José Macías y Jesús Tey y conocidos cofrades como el ex presidente del Consejo, Rafael Corbacho, o los ex hermanos mayores de Caminito, La Palma, Las Aguas, Humildad, Nazareno del Amor o Vera-Cruz, entre otros.

El obispo diocesano, Antonio Ceballos, leyó la última de las estaciones y posteriormente felicitó a la organización por el buen desarrollo del acto. "Habéis sido muy valientes con las inclemencias meteorológicas", dijo Ceballos a los hermanos de Sentencia, que tras cubrir de nuevo la imagen iniciaron la marcha de regreso a la Merced.

La lluvia mermó notablemente la participación en el acto. Las calles -donde no había rastro del Carnaval que concluyó el domingo, en un operativo especial del Ayuntamiento que retiró todo el alumbrado, tablaos y otras infraestructuras instaladas para la fiesta y que realizó también una limpieza intensiva del itinerario- estaban desiertas viendo el paso del cortejo, el interior de la Catedral acogió a mucha menos gente que años anteriores y ni siquiera en las filas de representaciones estaban presentes todas las hermandades, faltando también a la cita del Consejo un buen número de hermanos mayores.

El poco público también se reflejó en el traslado de regreso, en el que la lluvia respetó -esta vez sí- hasta que el Señor entrara de nuevo en la Merced. La cofradía llevaba setecientos días sin procesionar, después de que se suspendiera el vía crucis por decisión del director espiritual y de que también lloviera el pasado Miércoles Santo y su regreso a las calles fue un tanto agridulce. Aunque concluido el vía crucis, todos piensan ya en una mejor suerte para dentro de treinta y cinco días.

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