Cádiz

Una jornada llena de tradiciones

  • La festividad de la Virgen del Rosario estará marcada por la renovación del voto de la ciudad, que este año correrá a cargo del Cabildo Catedralicio ante la ausencia del equipo de Gobierno

7 de octubre es Virgen del Rosario. Mañana de visita a Santo Domingo, tarde de procesión. Es una continuación de la tradición que se viene repitiendo desde hace siglos. Sin embargo como toda costumbre que perdura, ésta se va adaptando a los nuevos tiempos. El cambio es que este año la renovación del voto a la Patrona no lo va a dar ni el alcalde ni ningún miembro del equipo de Gobierno, siguiendo su decisión de separar las administraciones públicas de la religión y la Iglesia.

Desde Santo Domingo se preguntó si el alcalde iba al menos a delegar esta representación en otro miembro de la corporación de alguno de los tres partidos de la oposición, pero no lo ha hecho.

Este acto que se viene repitiendo desde 1730 y desde que llegara el actual prior de los dominicos en 1988, Pascual Saturio Medina, nunca se había dado esta circunstancia.

Como la renovación la hacen los dos cabildos, es decir, el municipal y el catedralicio, este año la va a hacer el segundo de ellos con el deán del primer templo de la Diócesis, Guillermo Domínguez Leonsegui al frente. Este acto tendrá lugar a las 11 de la mañana en una ceremonia presidida por el obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy.

El alcalde José María González se refirió ayer a este tema en rueda de prensa y dijo que "hay cosas que no se decretan. Hay determinadas actuaciones políticas que no se decretan de ninguna manera y que dependen de un aprendizaje colectivo que un equipo de Gobierno pone en marcha junto a sus vecinos". En este sentido dijo que la separación entre lo religioso y lo institucional "es un camino que se va andando poco a poco porque si no se corre el riesgo de empezar a no ser comprendido por la gente a la que representas".

A las doce y media las puertas de Santo Domingo estarán abiertas para recibir la visita de los gaditanos que lo deseen y que quieran entregar los últimos nardos para la Patrona.

Ya a las seis y media de la tarde tendrá lugar la procesión de alabanza. La Virgen se ha revestido en esta ocasión con el terno del cincuentenario, bordado en oro y sobre tisú de plata por las monjas dominicas de Torredonjimeno (Jaén) en octubre de 1997, bajo el diseño de Juan Antonio Verdía, y porta la toca de malla dorada.

Como es habitual desde que fuera coronada canónicamente el 4 de mayo de 1947, llevará la corona de aquella jornada. Según los datos aportados por Pascual Saturio, para asemejarla a la Mujer vestida de sol, como figura de la Iglesia que triunfa en toda persecución del que habla el Libro del Apocalipsis, se le colocará el rostrillo que fue compuesto en 1991 por Manuel Fernández Pujol, con piezas procedentes del joyero de la Virgen y de las que se pudieron recuperar tras el robo de su camarín en febrero de 1984.

Una de las principales novedades de este año es que el Niño Jesús que la Virgen porta en sus brazos, en este Año Jubilar que la orden dominicana está celebrando para conmemorar los 800 años de la confirmación de la misma por el Papa Honorio III, ha sido revestido con el hábito de la orden. Así, lleva túnica, escapulario, capa y capilla bordados en oro por Miguel Ángel Franco Pérez.

En lo que se refiere al cortejo, irán representaciones de todas la hermandades y cofradías y por primera vez lo hará la Asociación Diocesana de Voluntarios de la Virgen de Lourdes.

El acompañamiento musical será el de la banda de música Maestro Dueñas de El Puerto y abrirá el cortejo a la banda de cornetas y Tambores Nuestra Señora del Rosario de Cádiz. Como ocurre todos los años, la cuadrilla de cargadores estará bajo el mando de Juan Pidre Alonso, que estará ayudado por José David Santana y Juan José Pidre Moreno.

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