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La invisible evolución del fútbol

La invisible evolución del fútbol. La invisible evolución del fútbol.

La invisible evolución del fútbol.

Sin duda alguna, el fútbol es el deporte que más seguidores tiene en nuestro país. Televisiones que pagan millonadas por comprar los derechos de las retransmisiones, equipos que cada vez gastan más dinero en fichar a los mejores jugadores, estadios de tamaño descomunal, o los adelantos tecnológicos que ha habido en los últimos años, y que se aplican en cada partido, son sólo ejemplos de lo que mueve el mundo del fútbol a nuestro alrededor. Sin embargo, pocos son los que se fijan en uno de los elementos más importantes de este deporte: las botas de fútbol.

Echando una mirada atrás en el tiempo, podemos recordar cómo las botas de fútbol ya formaban parte del juego, cuando éste comenzó a practicarse en Inglaterra a mediados del siglo XIX. De hecho, el fútbol original copiaba muchos aspectos del rugby tradicional, hasta que evolucionó para convertirse en un deporte que sólo permitía tocar el balón con cualquier parte del cuerpo que no fueran los brazos.

De aquellas primeras botas de fútbol apenas quedan pocas reminiscencias, salvo el cordaje y el uso de los tacos en las suelas. En efecto, aún se siguen usando los cordones para atar las botas al pie del futbolista, aunque cada vez más está siendo sustituido este sistema por el de un ajuste mediante lengüetas y con collarín elástico. De hecho, hay marcas como Adidas y Nike que cada vez apuestan y modifican más sus modelos de botas de fútbol basándose en este sistema de sujeción.

A pesar de su importancia, pocas personas son las que se fijan en las botas de fútbol cuando ven un partido en el estadio, o en la televisión. Es ese amigo invisible que lleva todo futbolista en sus pies, que le permite dar al balón el efecto que desea, o que le ayuda a dar más potencia de disparo. En el caso de las Predator, de Adidas, se modificaron las botas de fútbol añadiendo estrías para mejorar el efecto que se le da al balón cuando se golpea, y ese es sólo un ejemplo de cómo se investiga y mejora cada modelo.

Sin estas mejoras, los futbolistas tendrían más complicaciones a la hora de mejorar sus estadísticas de tiros a portería o de pases. Cuando se fabrican las botas de fútbol, se estudia su capacidad de adherencia a las diferentes superficies donde se vaya a jugar un partido; a menudo hasta se prueban en condiciones de aerodinámica, geotérmicas, meteorológicas o resistencia. Y es que, aunque los aficionados no lo tenemos en cuenta, todas las condiciones que hemos mencionado influyen en el modo de juego de cada jugador de fútbol. Velocidad de impacto, exposiciones a cambios de temperatura, lluvia, nieve, calor y durabilidad; son otros ejemplos de todo lo que tiene que soportar una bota de fútbol.

Nosotros, como aficionados, nos quedamos con el golazo que Messi haya marcado de falta directa, con su rosca perfecta; o nos quedamos impresionados con los tiros de Cristiano Ronaldo desde treinta metros que entran en la portería contraria como un obús. Pero los fabricantes de botas de fútbol van más allá de eso, para ellos es el resultado de años de investigación y estudios. Es la culminación satisfactoria de todas las pruebas y ensayos que se realizan en laboratorios de cada fabricante, donde equipos de decenas de personas trabajan muy duro para que nosotros disfrutemos de esos golazos.

Por supuesto, más allá de los profesionales del balón, las botas de fútbol también son un reclamo comercial ideal para muchas marcas deportivas. Es un hecho que unas botas de fútbol que sean bien aceptadas por jugadores amateurs, dan seguridad sobre la marca en sí, lo que repercute en la venta de otros productos, como calzado deportivo, por ejemplo. Por otra parte, aporta un plus de seguridad en quienes optan por comprar cualquier prenda deportiva de dichas marcas.

Más allá de la afición de cada uno por el fútbol, lo que es innegable es que jugar un partido de fútbol puede ser un ejercicio estimulante, divertido y apasionante. Eso sí, para poder practicarlo debes tener el calzado adecuado, unas botas de fútbol adecuadas y que te ofrezcan las mejores prestaciones para el golpeo de la pelota y para los movimientos que tendrás que hacer en el campo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es la superficie sobre la que vamos a jugar al fútbol. Puede ser sobre césped artificial o sobre césped natural, y ambas superficies obligan a usar diferentes tipos de botas de fútbol. Luego, debes mirar también tu forma de pisar, si eres pronador o supinador, y, por último, tener en cuenta que la talla que elijas sea la adecuada y se ajuste bien a tu pie y el collarín esté bien situado en relación con los tobillos para evitar lesiones.

Campo de fútbol. Campo de fútbol.

Campo de fútbol.

 

No se trata de que nos convirtamos en estrellas del balompié, sino que disfrutemos con seguridad y comodidad de la práctica de este deporte. Y, aunque pueda parecer caro, disponer de unas buenas botas de fútbol no tiene por qué ser caro. Podemos encontrar unas Adidas Predator con collarín elástico por apenas 60€, y con ello ya tendríamos unas botas de fútbol de contrastada calidad. También puedes optar por las Puma One 4, con células de impacto en el empeine por apenas 45 €, que te ofrecerán una mejora en la potencia de disparo.

Sea como fuere, lo que no podemos pasar por alto es que el fútbol ha evolucionado en muchos aspectos, podríamos añadir el último y revolucionario Video Arbitraje (VAR), o la tecnología de posición del balón, que nos ayuda a saber si un balón ha traspasado o no la línea de gol. Pero, por encima de todo eso, las compañeras más importantes, y las que realmente tienen el protagonismo en cada partido, son las botas de fútbol. Siempre pasan desapercibidas, salvo por sus colores, y sólo nos fijamos si las lleva una figura mundial. Son, sin duda alguna, la evolución invisible del fútbol.