Cádiz

Las inversiones en turismo no son lo que eran

LAS posibilidades de que alguna cadena hotelera se sitúe al frente del proyecto de Valcárcel a corto plazo son escasas en un sector que también atraviesa su particular proceso de reajuste. Las inversiones en turismo se han recortado de forma drástica en los tres últimos años a causa, primero, de la notable pérdida de rentabilidad que está sufriendo el sector hotelero, y, segundo, de la inexistencia de financiación para proyectos vinculados al ladrillo. Nadie está dispuesto a arriesgar nada.

Hay un ejemplo de la situación sin salir de la Costa de la Luz. El destino experimentó un crecimiento imparable durante los quince años anteriores a la crisis. Fueron pocas las temporadas en las que no se inauguraban hoteles. Ahora las circunstancias han cambiado. No se han estrenado alojamientos en los dos últimos años. Al menos una docena de iniciativas están bloqueadas. En estos momentos, sólo hay un hotel en obras, el Hipotels Gran Conil, en la playa de La Fontanilla. Es uno de los pocos proyectos en marcha no sólo en Andalucía, sino en todo el país; una rareza que tiene su origen en la situación particular del empresario Juan Llull, que sigue obteniendo réditos del sector, dispone de liquidez y respaldo bancario, y ha confiado en el futuro a largo plazo de la costa gaditana en detrimento de sus inversiones en Méjico.

Una inversión de 60 millones de euros como la estimada en Valcárcel no es de fácil digestión. Corresponde a una rehabilitación, proceso mucho más complejo y costoso que una construcción de nueva planta. Por su magnitud, no está al alcance de las pequeñas cadenas, que son las que están manteniendo el tipo, ni tampoco es un proyecto sencillo para las compañías más importantes en un contexto de crisis. Las constructoras que invirtieron en turismo beneficios del ladrillo están saliendo del sector escaldadas. Y los grandes grupos hoteleros están más centrados ahora en el negocio vocacional de la gestión que en el de la propiedad. Las dificultades del sector se evidencian con el cierre reciente de dos hoteles de Hilton y Hesperia (fusionada con NH) en Valencia.

Un último apunte. Invertir en Cádiz, pese a su proyección turística, es hacerlo en una ciudad pequeña, de escasa actividad económica y con un mercado limitado.

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