Cádiz

La otra funcionaria imputada asegura que ha recibido amenazas

  • En su declaración ante la jueza afirma que se expendían cheques para los viajes del alcalde isleño

Durante todos los meses que ha durado el proceso de diligencias previas, la atención se ha centrado especialmente en el que hasta ahora sigue siendo el único detenido por el desfalco, Clemente Ruiz García. Sobre él ha caído el peso los rumores, las acusaciones y las responsabilidades. María José Lebrero de Celis, su compañera de trabajo más cercana, en libertad con cargos, se ha mantenido en un discreto segundo plano que la ha hecho invisible incluso a los ojos de los medios de comunicación. Pero sus intervenciones ante la jueza no han tenido desperdicio, tal como ha desvelado el sumario. Su última declaración, la pronunciada el 23 de noviembre, es rotunda en la reivindicación de su inocencia. "Jamás me he quedado dinero del Ayuntamiento, de los fondos públicos, durante los 26 años que he estado prestando servicio", afirma.

También es tajante a la hora de defender que ni ella ni su compañero Clemente expedían talones por sí mismos, y que era la tesorera quien lo hacía. Entre los motivos que justificaban la necesidad de estos talones, María José llega a afirmar que se encuentran viajes del alcalde o necesidades de servicios sociales, entre otros. La imputada arremete en esta última declaración con especial fuerza contra la tesorera. "Pienso que todo esto es una maniobra de ella", asevera.

Una de las afirmaciones más sorprendentes se refiere incluso a que ha recibido amenazas, aunque en sus palabras no explica ni de quién ni con qué motivo.

Por otro lado, en la explicación de sus responsabilidades en la caja, precisa con bastante exactitud la diferencia entre su cometido y el de su compañero. "El arqueo de caja siempre lo hacía Clemente, salvo algún día que él no viniera, que lo hacía entonces yo", apuntaba. En cuanto a la confección de las hojas de caja sí apunta un detalle, cuanto menos, llamativo. Así, afirma en su declaración que recuerda que el propio Clemente le comentaba "que dejase de confeccionar la hoja si me encontraba muy pillada por el horario".

Desde su primera declaración, cuatro hasta la fecha entre las realizadas ante la jueza y dos frente a la Policía Nacional, Lebrero deja claro que al final de la jornada se producían hasta cuatro filtros de las cuentas diarias, tras el balance que su compañero y él hacían: la supervisión de una compañera de las operaciones de ventanilla y del banco, la certificación diaria de otra funcionaria, el trabajo de otra auxiliar para anular del ordenador los recibos abonados y el visto bueno de la tesorera. Después pasaba al interventor.

Niega haber sustraído ninguna cantidad y recuerda su situación económica: con 900 euros de hipoteca y un coche de 13 años.

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