Cádiz

Por fin en el lado bueno del mundo

  • 25 mujeres y tres niños llegados en pateras se recuperan en el Centro Náutico Elcano, donde necesitan traductores

  • "Espero aprender el idioma pronto para integrarme", dice una de ellas

Uno de los niños atendidos en Elcano disfruta de un balón con un voluntario de Cruz Roja, bajo la mirada de otro. Uno de los niños atendidos en Elcano disfruta de un balón con un voluntario de Cruz Roja, bajo la mirada de otro.

Uno de los niños atendidos en Elcano disfruta de un balón con un voluntario de Cruz Roja, bajo la mirada de otro. / joaquín hernández kiki

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Con el verano recién estrenado, el Centro Náutico Municipal Elcano bulle de actividad esta mañana de mediados de junio. Grupos de chavales practicando vela, personal en labores de mantenimiento de embarcaciones e instalaciones y un destacamento de policías locales en un curso de salvamento. Lo normal en este lado bueno del mundo. Al fondo del complejo, 25 mujeres y tres niños que acaban de sobrevivir a una peligrosa travesía que pudo costarles la vida, observan cómo aprenden a trasluchar los alumnos y cómo se entrenan los agentes. Con la mirada perdida todavía en algún lugar de ese Estrecho que pudo habérseles tragado como a otros tantos. Vienen de Camerún, de Ghana, de Guinea Konakry, de Costa de Marfil, de Senegal. La mayoría son muy jóvenes, pero en alguna se adivinan viejas heridas...

"Disculpe, ¿sabe dónde están?", pregunta una señora que acaba de desembarcar de un taxi con un carrito de la compra repleto. "Me han dicho mis amistades por Whatsapp que venían niños, que no tenían con qué entretenerse y aquí les traigo unas cositas: unos juguetes y fruta. Y ropa interior para ellas. Quería haber ido esta mañana a la Facultad de Filosofía, donde las están recolectando, pero no me ha dado tiempo", confiesa Charo Alcedo.

Por el camino nos cruzamos con un hombre que viene ya de vuelta. "Disculpa que me emocione, pero vengo de abrazar a un chiquito que no sabes la cara que me ha puesto cuando ha visto una sandía... Es duro venir aquí. Es más fácil quedarse en casa echando a Mariano Rajoy... Hay que dar la cara... Animo a los gaditanos a que demostremos que somos de izquierdas, que seguimos viviendo el espíritu de 1812 y que somos gente solidaria". Actor de profesión, Fernando Otero López se ofrece "para pegar cuatro gritos donde sea y para lo que haga falta".

El pequeño Neymar -todos los nombres son ficticios- ya se ha cansado de meterle golitos a uno de los voluntarios de Cruz Roja. Ha agarrado una trompeta de plástico de las que trajo Charo y no piensa soltarla por nada del mundo. Mientras, Nelson recorre el porche arriba y abajo con una rueda correpasillos. Y a Naira -la más pequeña de los tres- le bastan un par de canturreos de su madre para echarse un bailecito que jalean todas.

"Los niños están bien atendidos, han ido al médico o les ha reconocido un compañero facultativo y los que lo han requerido tienen ya su tratamiento, igual que ellas -cuenta una de las voluntarias de Cruz Roja-. De momento intentamos dar la primera ayuda humanitaria: asistencia médica, que se duchen, que se aseen, que se relajen y se tranquilicen... Vienen muy, muy nerviosas, muy desconcertadas, no saben exactamente para donde partirán ahora...".

Se les ve todavía cansadas, pero en buenas condiciones de salud. El médico de Cruz Roja y los del SAS las han atendido de patologías leves, de lesiones antiguas, pero sobre todo de los dolores que inflige un viaje hacinada en una patera. Afortunadamente no han sufrido el típico sello que dejan estas travesías. las quemaduras de la mezcla del gasoil con el agua salada.

Una traductora voluntaria recaba datos y les transmite la información necesaria para desenvolverse en un medio que desconocen -Por cierto, siguen necesitando traductores- Saludan y reciben con una gran sonrisa los gestos de bienvenida, pero a ninguna le apetece hablar. Una al final se arranca con discreción. "Me encuentro muy bien y muy contenta de estar por fin a salvo después de lo que he sufrido en un largo viaje por el Mediterráneo. Espero conseguir pronto los papeles necesarios y aprender el idioma para poder integrarme, lo antes posible y formarme; la formación es lo fundamental", dice. Es peluquera, pero está dispuesta a aprender cualquier otro oficio.

Otras 23 personas de las casi 500 que llegaron durante el fin de semana a las costas gaditanas ya han sido trasladadas a Madrid, Barcelona, San Sebastián, Granada y otras ciudades del Levante español, informó un portavoz de Cruz Roja. La organización les facilitó el viaje después de que contactasen con familiares y amigos. Previa apertura de expediente de expulsión.

En Cruz Roja no bajan la guardia. "Desgraciadamente estamos convencidos de que llegarán más pateras", confiesa una de las voluntarias.

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