Cádiz

2.600 estudiantes de la UCA quieren ser emprendedores

  • Un estudio internacional en el que colabora la Universidad ofrece un panorama más alentador que hace dos años sobre las expectativas de crear empresas entre los alumnos

José Ruiz Navarro, presentando una de las múltiples actividades de la Cátedra de Emprendedores. José Ruiz Navarro, presentando una de las múltiples actividades de la Cátedra de Emprendedores.

José Ruiz Navarro, presentando una de las múltiples actividades de la Cátedra de Emprendedores.

El espíritu emprendedor de los estudiantes de la UCA crece. En total, 2.600 de los 19.000 estudiantes la Universidad se les puede considerar "emprendedores nacientes", un 13,9%. Esto quiere decir que ese es el número de alumnos que individualmente, o en compañía de otros, están tratando de iniciar su propio negocio o de trabajar por cuenta propia, según se desprende de un estudio realizado por la Cátedra de Emprendedores dentro de un proyecto internacional llamado Global University Entrepreneurial Spirit Students' Survey (GUESSS), un observatorio internacional del Instituto Suizo de Investigación de la PYME y el Emprendimiento de la Universidad de St. Gallen. y que ha sido dirigido por el catedrático José Ruiz Navarro y el doctor en Organización de Empresas Antonio Ramos Rodríguez.

El diagnóstico se realiza cada dos años y en la edición correspondiente al curso 2016/17 han participado más de mil universidades de cincuenta países en las que se han encuestado a 120.000 alumnos. Para realizar el informe correspondiente a la UCA han participado 621 estudiantes de todas las titulaciones, con la colaboración del Vicerrectorado de Alumnado y el patrocinio de la naviera FRS. Consiste en que las respuestas a una serie de cuestiones permiten caracterizar el fenómeno emprendedor en la universidad conociendo las intenciones de elección de carrera de los alumnos al terminar su carrera y cinco años después.

"Las políticas de emprendimiento en la región deben de estar más focalizadas"

"El futuro de nuestra provincia dependerá, en gran medida, de las iniciativas de nuestros jóvenes universitarios, de su espíritu emprendedor, de sus capacidades profesionales y de la generación de un ecosistema propicio", explican los autores del estudio.

Los resultados del informe ponen de manifiesto que justo al terminar sus estudios, el 85,3% de los estudiantes de la UCA piensa en trabajar por cuenta ajena, mientras que el 6,3% por cuenta propia y el 1,5% en una empresa familiar. La situación cambia de manera importante si se amplía el horizonte temporal de la elección a cinco años vista, observándose un vuelco en la intención emprendedora, pasando del 6,3%, citado, a un importante 36,2%. "No deja de ser preocupante -afirma Ruiz Navarro- que tanto al terminar los estudios como transcurridos cinco años un 7% de alumnos no tiene claro hacia dónde orientar su vida profesional". No obstante, estos indicadores mejoran respecto a los resultados alcanzados en la edición 13/14, en los que se alcanzaron porcentajes de intención emprendedora justo al terminar sus estudios del 4,4% y del 31,9% cinco años después y el porcentaje de indecisos rondaba el 10%.

Este comportamiento en los estudiantes UCA se corresponde, en términos generales, con lo observado en el ámbito nacional e internacional. Así, el citado 6,3% de intenciones emprendedoras tempranas en la UCA supera a la media nacional (5,0%) pero no alcanza la media de los 50 países que han participado, que se situó en el 8,8%. Al ampliar el horizonte temporal de la elección a los cinco años de terminar, el patrón de comportamiento se vuelve a repetir en los tres ámbitos estudiados, en todos ellos se multiplica como mínimo por cinco, la UCA (36,2%) supera la media nacional (29,85) pero no llega al promedio de los países participantes en este observatorio (38,2%).

"Las causas de estos cambios parecen residir, en parte, en las malas expectativas de encontrar trabajo por cuenta ajena, en el mayor convencimiento de la necesidad de emprender y en la confianza para asumir riesgos para emprender que otorga la experiencia profesional por cuenta ajena", se afirma en las conclusiones del estudio.

Además, se observan diferencias en función del género, pero son menores en la UCA que las observadas en el resto de España y en los países participantes. El 5,9% de las estudiantes de la UCA al terminar sus estudios tienen la intención de crear su propio negocio frente al 6,9% de los hombres, la brecha es mayor en España (3,4 frente a 7,5) y en el panorama internacional (7,1 y 11,2).

Tampoco existe el mismo nivel de emprendimiento si se observan distintas ramas de conocimiento. Al finalizar sus estudios los alumnos de la UCA en las titulaciones de la rama de Ciencias son los que presentan una mayor tasa de intención emprendedora (7,7%) y los de Ingeniería la menor (3,3%). Transcurridos cinco años la situación cambia y las diferencias son estadísticamente significativas, las titulaciones de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas son las que presentan un mayor porcentaje de alumnos con intención de trabajar por cuenta propia (39,4%), seguidos muy de cerca de los alumnos de Ciencias (36,7%) y los de Ingeniería (31,9%). Los estudiantes de Ciencias de la Salud son los que presentan un porcentaje menor de intenciones de trabajar por cuenta propia (24,0%) con este horizonte temporal.

"Todo apunta a que la especialización académica influye en la intención emprendedora. La posesión de habilidades de gestión conduce a un mayor sentido de autoeficacia que facilita el reconocimiento de oportunidades y la capacidad de asumir riesgos. De manera similar, el conocimiento de materias relacionadas con la empresa y su entorno suele tener un efecto positivo sobre las intenciones emprendedoras más a largo plazo", concluyen los responsables del estudio.

El observatorio utiliza la Teoría del Comportamiento Planificado, según la cual la probabilidad de que un individuo realice una conducta depende de la intención previa para participar de ese comportamiento. Las intenciones, a su vez, tienen varios antecedentes. Una es la actitud de los individuos con respecto a la conveniencia de iniciar la conducta; la segundala aceptación de los resultados de realizar la conducta de acuerdo con las normas sociales de sus grupos de referencia como amigos, compañeros y familia; y la tercera es la percepción de que el comportamiento conduzca a los resultados deseados.

En relación a los conceptos anteriores los indicadores obtenidos ponen de manifiesto que los estudiantes de la UCA tienen una actitud favorable hacia el emprendimiento pero consideran que su limitación de recursos condiciona su conversión en emprendedores al finalizar su titulación. Por otra parte, perciben que sus amigos, compañeros de estudios y familia más cercana aprobarían su conducta. Por último, la autoeficacia o convicción personal de ser capaz de organizar y ejecutar efectivamente una serie de acciones para producir determinados resultados, se revela como el principal predictor individual de la elección de carrera. "El incentivo para actuar es mayor cuando los estudiantes creen que sus acciones tendrán resultados alcanzables; por eso, la autoeficacia percibida es un importante determinante de los emprendedores exitosos", se explica en el estudio.

Todos los indicadores de autoeficacia observados en los estudiantes de la UCA presentan valores por encima del valor medio de la escala , destacando sus percepciones de estar capacitados para liderar un proyecto, sus habilidades de comunicación, su creatividad y su capacidad para gestionar con éxito un negocio. Por el contrario, perciben menos autoconfianza en sus habilidades para comercializar una idea, gestionar la innovación dentro de una empresa, crear una red de contactos profesionales, identificar nuevas oportunidades de negocio y desarrollar nuevos productos y servicios.

Otra cuestión tratada en este informe es la percepción de la UCA por sus alumnos como universidad emprendedora. Los resultados muestran una percepción de clima favorable hacia el emprendimiento en la UCA algo mejor a la media española (3,7 frente a 3,6 en una escala 1-7), pero alejada de la media de los países participantes, que se sitúa en 4,5. Por otro lado, se ha valorado su percepción de si la formación recibida les orienta hacia el emprendimiento. En este apartado la valoración de los alumnos de la UCA (3,9) queda ligeramente por encima que la media nacional (3,6), pero por debajo de las universidades extranjeras (4,6). Además, se ha evaluado la proporción de alumnos de la UCA que reciben o han recibido algún tipo de formación relacionada con la creación de empresas, de forma directa o indirecta y voluntaria u obligatoria. Los resultados obtenidos permiten realizar una valoración positiva de las actividades formativas en creación de empresas de la UCA. Más de la mitad de sus estudiantes han recibido formación específica en emprendimiento, este porcentaje es superior a la media nacional (35,5%) en la línea de las universidades extranjeras.

Como conclusión al estudio, también se señalan algunos retos pendientes. Para los autores del estudio, "es preciso que las políticas en emprendimiento en la región sean más focalizadas, menos generalistas y orientadas a iniciativas de alto potencial que se apoyen en el capital humano que sale de nuestra universidad. Convendría discriminar por ramas de conocimiento y aumentar las acciones en las titulaciones de Ingeniería y Arte y Humanidades, incrementar la formación específica en emprendimiento en el alumnado de últimos cursos y posgrados y aprovechar la motivación, habilidades de comunicación, apoyo social percibido y creatividad del alumnado UCA para crear empresas de alto valor añadido".

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