Tráfico en Cádiz

Las emergencias siempre piden paso

  • La circulación de bomberos, ambulancias y policías por calles con un único sentido puede retrasar la llegada a la emergencia, sobre todo si, como pasa en el Paseo Marítimo, hay paradas de autobús

Un autobús de la línea 7 se detiene en el Paseo Marítimo en la parada ubicada junto a Granja San Ildefonso.

Un autobús de la línea 7 se detiene en el Paseo Marítimo en la parada ubicada junto a Granja San Ildefonso. / Jesús Marín

Ningún conductor duda, aunque algunos se hagan los remolones, cuando algún vehículo de emergencias circula detrás de él con las luces encendidas y la sirena sonando: tienen absoluta preferencia de paso y cuanto antes, siempre que la maniobra sea posible, el coche tiene que echarse a un lado para permitir que la ambulancia, los bomberos o la policía siga su urgente marcha. La duda sobre puede llegar en las vías de un único sentido, sobre todo cuando quien circula delante del vehículo de emergencia es un autobús que realiza paradas reglamentarias que, por la configuración de la calle, impide el paso de quien circula detrás.

Así sucedió hace unos días sobre las nueve de la noche en el Paseo Marítimo, vía de un solo sentido de circulación, cuando un autobús de la línea 7 estaba en la parada de Asdrúbal y, justo detrás, unas luces azules indicaban que algún vehículo de emergencia, sin la sirena, aguardaba a que se bajaran los pasajeros y que el bus reanudara la marcha. La maniobra se demoró un poco y una furgoneta de la Policía Nacional, que ese era el vehículo de emergencias, decidió subirse a la acera y adelantar al autobús invadiendo el carril bici para después bajar de nuevo y seguir circulando por la calzada ya con mayor velocidad. ¿Maniobra justificada o temeridad?

José Manuel Calvo es el coordinador municipal de Protección Civil y, además, un consumado experto en la conducción de vehículos de emergencia. A la consulta de este periódico aclara, en primer lugar, que el punto de partida de cada servicio de emergencia es distinto y tiene su peculiaridad: “No todos tienen las mismas características. Los bomberos, por ejemplo, dependen de la anchura de sus camiones, de la existencia de un hidrante, tienen estudiados sus recorridos y sus llegadas. Las ambulancias salen generalmente de una base y también pueden planificar bien su llegada a los sitios. Sin embargo, la Policía suele ir patrullando por la ciudad y la urgencia le coge donde le coge, donde recibe el aviso. Es totalmente diferente”.

En todo caso, desde Protección Civil se recomienda que, atendiendo a la característica de cada servicio, cada cuerpo se programe una serie de rutas primarias y secundarias, rutas alternativas entre vías rápidas como una avenida de cuatro carriles y otras, de tráfico lento o calmado, que solo se deben usar por necesidad imperiosa y en el tramo mínimamente indispensable. Pero todo eso tiene un montón de variables, sobre todo en un vehículo policial que atiende a una estrategia que nosotros no conocemos, como puede ser cortar el paso a un sospechoso”.

Y señala también Calvo que conducir un vehículo de emergencia es una “práctica de riesgo más elevado”. El uso de los dispositivos sonoros y luminosos les otorga una prioridad de paso que requiere, primeramente, que los otros vehículos o los peatones en un semáforo les cedan este paso: “Los conductores de emergencias, que son profesionales expertos, deben percatarse de ello y sus maniobras deben ajustarse a ese riesgo. Deben llevar siempre las luces y usar la sirena cuando estimen que pueden no ser vistos”.

El coordinador municipal de Protección Civil aclara que el vehículo policial que se subió a la acera para adelantar al autobús realizó una maniobra que “tiene permitida bajo su responsabilidad. Tiene que hacerlo con la máxima cautela y a una velocidad que le permita tener capacidad de reacción. Es una práctica de riesgo, pero es un riesgo que tiene que ser asumido, como si tiene que invadir el carril contrario para adelantar: es también un riesgo cuyo nivel tiene que sopesar el conductor porque lo hace bajo su responsabilidad”.

¿Y sería posible elaborar un protocolo que obligue al autobús, en estos casos aislados, a saltarse las paradas necesarias para no ralentizar la marcha de un vehículo de emergencias? Calvo estima que sí, dada la prioridad de paso que el código reserva para estos vehículos. Otra medida, no siempre posible, sería eliminar los aparcamientos situados frente a la parada para permitir el paso de los vehículos.

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