sucesos

Más droga, más robos

  • La ciudad vive una oleada de robos desconocida desde hace muchos años y que está conectada al repunte de la venta de estupefacientes

Un escaparate roto en una tienda de modas de la capital gaditana. Un escaparate roto en una tienda de modas de la capital gaditana.

Un escaparate roto en una tienda de modas de la capital gaditana. / jesus marin

La ciudad se está viendo sacudida por una oleada de robos de una intensidad desconocida desde hace muchos años. El último tuvo lugar la madrugada del jueves en el bar Rosario, situado en el número 1 de la calle que le da nombre y en la que los delincuentes actuaron del mismo modo al ya protagonizado en el bar El Callejón, la peluquería canina Zoogades o comercios de la plaza de las Flores: violentar el escaparate y llevarse la caja registradora directamente o el dinero de su interior.

Las causas del aumento del índice de criminalidad en una ciudad habitualmente tranquila son varias. Por un lado está la reducción de la plantilla policial que vienen denunciando desde hace mucho tiempo los sindicatos policiales. Para una Comisaría bajo mínimos como la de Cádiz perder efectivos por los traslados de detenidos a los calabozos de San Fernando, o más recientemente por el desplazamiento de miembros de la UPR a Cataluña es un golpe importante, golpe que aprovechan los ladrones para actuar.

La última noche robaron de nuevo en un bar, esta vez en la calle Rosario

Por otro lado hay un motivo del que alertan las propias fuentes de la Policía. Cádiz vive un repunte en el consumo de sustancias estupefacientes que provoca que algunos drogodependientes busquen dinero donde sea para calmar el síndrome de abstinencia. La droga se ha socializado, no es que haya bajado su precio, al contrario, pero si hace unos años sólo podía comprarse heroína o cocaína en cantidades de al menos un cuarto, ahora los traficantes las preparan en microdosis que por 10 euros dan unas horas de sosiego. Resultado: cada vez son más los robos en tiendas de ropa, en supermercados, en bares... cualquier cosa vale para conseguir el dinero que les dé la posibilidad de comprar más droga.

Fuentes policiales comentaban ayer a este diario que el problema no puede abordarse únicamente como concerniente a la seguridad, sino que es mucho más amplio. "Las ayudas sociales han bajado, no hay muchos programas de reinserción, no se convocan cursos, escuelas taller, y estas personas siguen haciendo lo único que saben, robar para meterse más droga, en un bucle que a veces tiene estas cosas, estos repunten que causan alarma en la sociedad".

Además, la Policía advierte a los comerciantes que deben hacer seguros sus negocios. En algunos casos los robos se han producido rompiendo escaparates que ni siquiera estaban protegidos con barajas, ni los cristales tenían el grosor necesario que detuviera el golpe de la tapa de un alcantarilla, como en el caso de la peluquería canina de la avenida de San Severiano.

La Policía ya detuvo la pasada semana a una persona a la que se le imputan los atracos de la pastelería La Marina, en San Juan de Dios, pero a pesar de que esta persona ha entrado en prisión, la oleada de robos continúa y muchos comerciantes temen ser los siguientes.

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