Cádiz

Un detenido por presuntos malos tratos se ahorca en la Comisaría

  • Un policía lo encontró muerto en el calabozo el viernes por la noche, minutos después de colgarse de los barrotes de su celda con ayuda del cordón de su zapato

Un joven de 31 años de edad, Carlos F.F., apareció este viernes por la noche ahorcado en el interior de uno de los calabozos de la Comisaría provincial de la Policía Nacional de Cádiz. El fallecido fue detenido horas antes tras protagonizar un capítulo de presunta agresión sexual y supuestos malos tratos contra su pareja, una chica de nacionalidad belga, con la que convivía en un domicilio de la avenida Juan Carlos I de la capital.

Al parecer según fuentes policiales, los vecinos de la citada pareja llamaron sobre las once de la mañana de ayer a la Comisaría alertados por un escándalo que se estaba produciendo en el interior del domicilio. En cuestión de minutos, una patrulla policial se acercó a la casa donde, según la fuente, se estaba produciendo una presunta agresión. Efectivamente, según el relato policial, Carlos F.F. fue detenido por amenazar con un cuchillo a su pareja, a la que conoció hace meses en Barcelona. Conducido hasta Comisaría, el ahora finado fue acusado de agresión sexual y violencia de género, extremo que quedó reflejado con posterioridad en la denuncia formulada en la sede policial por la presunta agredida.

De esta manera, Carlos F.F. permanecía ya en Comisaría desde más o menos las once de la mañana. A su llegada a los calabozos, el detenido fue instado por la Policía a quitarse los cordones para así evitar posibles autolesiones o incluso tentaciones de suicidio, a lo que, al parecer, se negó el denunciado. Ante tal situación, sus vigilantes optaron por despojarle de su calzado.

En un momento de la tarde, Carlos F. fue llevado hasta otra dependencia policial dentro de la misma Comisaría, para lo que le fueron devueltos sus zapatos con los cordones puestos y así evitar que andara descalzo. Pero se dio la circunstancia de que, de vuelta al calabozo, logró esquivar la vigilancia y quedarse con los cordones, con los que poco después se quitó la vida. En la ronda de las nueve nada les hizo presagiar que una hora más tarde, Carlos F.F. aparecería colgado de los barrotes con la ayuda del cordón, lo que le produjo la rotura de la traquea y su posterior muerte por ahogamiento.

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