Cádiz

La cuenta atrás en La Merced

  • Médicos, enfermeros, informáticos, electricistas, limpiadoras y montadores ultimaban ayer a toda prisa los detalles para la puesta a punto del flamante centro de salud, que hoy por fin abre sus puertas al público

"¡De locura!" Eran las palabras y la sensación que ayer reinaba en el nuevo centro de salud La Merced. En esta casa palacio del siglo XVIII se ultimaban a toda prisa los preparativos para que hoy iniciara, radiante, su nueva andadura con total normalidad, ya que ayer sólo se atendieron las urgencias.

Médicos, enfermeros, administrativos, informáticos, personal de limpieza y de seguridad, montadores y electricistas... corrían de un lado a otro para dejar todo a punto. "A las 6.45 estaba ya aquí para empezar a preparar todo. A las 8.00 hemos tenido una primera reunión todo el personal del centro y dentro de un rato, a las 13.30, tendremos otra para ver qué falta", decía, entusiasmado, el director del centro de salud de La Merced, Santiago Lupiani.

Y es que tal y como se pasó la última consulta en el antiguo edificio el pasado viernes, comenzó la cuenta atrás para el desmontaje del centro y traslado de material a este singular espacio del número 3 de la calle Mesón.

En su luminoso patio se amontonaban ayer las cajas de las nuevas impresoras y de las bandejas de almacenaje de papeles, a la par que algún operario terminaba de montar los bancos de la entrada y una limpiadora barría los restos de embalaje. Ésta era la estampa del día, bajo relevo de los profesionales o materiales que rotaban de una planta a otra.

El trabajo se desbordaba, se realizaba a toda prisa, pero como sarna con gusto no pica, la sonrisa se dibujaba de oreja a oreja en la inmensa mayoría de los trabajadores del centro. "Lo indispensable para empezar a trabajar mañana -por hoy- ya está preparado. Tanto el equipo de informática, como las conexiones, impresoras, etc.", decía la médico de familia Mónica Orihuela Traverso. A partir de ahora, añadía la doctora, "la gente va a estar mucho más a gusto, porque las consultas son muy amplias".

De esta forma, mientras casi todos los facultativos trataban de pulir cada detalle de su flamante rincón, otros apenas pudieron despegarse de sus obligaciones. Fue el caso de la doctora Milagros Vena, que tuvo mayor faena que el resto atendiendo a las urgencias que se presentaron en el edificio. Lo mismo ocurrió en la nueva área de pediatría, por la que no dejaron de discurrir los pacientes más pequeños del barrio. "Ha sido la más concurrida", analizaba el director del centro, pendiente en todo momento a todo lo que acontecía.

Un área integrada en la de materno infantil y que, junto a la de Odontología, que es la primera de esta especialidad que habrá en el Casco Histórico, se explayan en la segunda planta. Aquí también se encuentra la sala de atención al niño asmático, otra de las novedades del nuevo espacio de 1.132 metros, junto al Observartorio de Seguridad del Paciente o la consulta de la matrona. "Se pretende atender lo mejor posible al ciudadano con más personal y medios. Esto no tiene nada que ver con lo de antes", comentaba Santiago Lupiani.

Pero no sólo eran sus ojos los que pasaban revista al edificio, pues no faltaron los curiosos que asomaban sus cabezas para otear los preparativos del inmueble. Entre ellos, los que hacían colas para pedir citas. "Esto ha quedado precioso, aunque ahora veo un poco de desbarajuste", decía un vecino del barrio, el Piti de Cádiz.

Una mañana de locura, envuelta a ese aroma a nuevo propio de toda gran mudanza, que ya comenzaba a adecentarse cuando el nuevo sistema de megafonía se estrenaba para anunciar "al personal del centro que la reunión de las 13.30 ya ha comenzado".

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