Coronavirus y las fiestas de Navidad

Coronavirus en Cádiz: Tres semanas esenciales para intentar salvar la Navidad

Una de las calles del centro de Cádiz con los primeros exorno navideños.

Una de las calles del centro de Cádiz con los primeros exorno navideños. / Lourdes de Vicente

Los exornos de Navidad ya comienzan a instalarse en muchas calles y avenidas de Cádiz y su provincia. Las tiendas de regalos llenan sus escaparates con los adornos para el árbol o el belén doméstico. Los supermercados ya dan sitio preferente a los turrones, polvorones... Los catálogos de juguetes ya están en los buzones de nuestras casas mientras las grandes superficies reordenan sus plantas para darles hueco. Muchos comercios, además, adelantan ofertas de cara al Black Friday, que para muchos es el pistoletazo de salida para las compras de estas fiestas.

Esta normalidad se ha topado de lleno con el invitado inesperado de la pandemia del coronavirus. Aunque aún estamos a algo más de un mes del inicio de la Navidad, con el Sorteo del Gordo el 22 de diciembre, la evolución de la enfermedad hace temer que las fiestas se van a ver directamente afectadas: desde las compras hasta las reuniones familiares.

Una mujer mira a través de un escaparate con artículos de Navidad en la calle Columela de Cádiz. Una mujer mira a través de un escaparate con artículos de Navidad en la calle Columela de Cádiz.

Una mujer mira a través de un escaparate con artículos de Navidad en la calle Columela de Cádiz. / Julio González

Quedan por delante tres semanas que pueden ser esenciales para intentar salvar algo la Navidad, para alcanzar cifras de incidencia de los contagios lo suficientemente asumibles para relajar algo las restricciones sanitarias y sociales. Ver si las medidas adoptadas pueden rebajar los datos.

Hoy por hoy las perspectivas son muy negativas: los contagios siguen disparados desde hace un mes. Ayer la provincia alcanzó una tasa de 392,3 por 100.000 habitantes. El distrito de Jerez-Costa Noroeste aporta cifras extremadamente alarmantes. La ciudad más poblada de la provincia alcanza ya una tasa de 626,2, casi triplicando la cifra que Sanidad ya considera como de riesgo muy grave. Y en la Sierra, aunque se ha relajado algo la curva, Grazalema sigue en una tasa de 888, cuando ha pasado un mes desde el puente del Día del Pilar, inicio de la escalada de afectados en la zona.

Las cifras están más estabilizadas en el distrito Bahía de Cádiz-La Janda, con altibajos como los que se están produciendo en la capital, que hace un mes estaba entre las capitales de España con menor tasa para llegar a los 308 hace unos días y quedarse, ayer, en 281. Un cifra, en todo caso, muy alta como en El Puerto o San Fernando. Este distrito cuenta con las dos únicas localidades de la provincia con índices por debajo del 100: Benalup con 57,7 y Conil con 93.

Recogida de mesas de un bar tras el recorte de los horarios. Recogida de mesas de un bar tras el recorte de los horarios.

Recogida de mesas de un bar tras el recorte de los horarios. / Julio González

Todas estas cifras nos trasladan una situación a corto y medio plazo de evidente preocupación sanitaria. Doblegar la curva no es nada sencillo, por muchas medidas restrictivas que se adopten. Las de la Junta, con restricciones en los horarios en el comercio y en la circulación entre ciudades, se supone que culminan el próximo día 23 de este mes. Sin embargo, el número de nuevos contagios, la entrada en la UCI, la ocupación de camas hospitalarias y, lamentablemente, el de fallecimientos no logra romper la curva ascendente.

Hace unos días el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, ya nos ponía en alerta al advertir que  "como mal menor" se tendrán que "mantener" las medidas anticovid y las restricciones en vigor en Andalucía "al menos una semana, diez o 15 días" más allá del 23 de noviembre.

"Si los datos evolucionan de manera favorable, se podría mantener esta situación una semana, o 10 o 15 días más, lo que digan los expertos, pero si los datos sanitarios no acompañan, habrá que tomar otras decisiones", ha dicho.

Marín dejó claro que las restricciones adoptadas tienen como "objetivo el abrir un poco de cara a la campaña de Navidad".

"No sabemos cuánto se tendrán que prolongar las medidas, esa es la realidad, pero sí esperamos que, a lo mejor, si todo va bien, en la campaña de Navidad, donde no solamente vamos a ver a los familiares o hacemos los regalos, sino dónde también se mueve mucho la economía, pudiera abrirse un poco", dijo con un cierto optismo matizado al recordar que "hace apenas 20 días, la curva estaba en descenso y de la noche a la mañana, se disparó".

Un ejemplo es Cataluña. El gobierno regional cerró bares y restaurantes hace un mes y acaba de anunciar una prórroga de esta medida al menos diez días más. Lo hizo con la pandemia disparada en la comunidad y tras estas medidas tan drásticas aunque se ha rebajado algo la incidencia los datos no animan: el 40% de la actividad hospitalaria se centra en la atención al Covid-19.

La gran venta del Black Friday

La primera prueba de fuego va a ser la celebración del Black Friday, una jornada comercial (o jornadas según los establecimientos) en los que el sector ya pueden hacer una primera valoración de cómo irá la campaña. Eso sí, en este año cualquier análisis puede desbaratarse en cuestión de días. 

Si, como prevé Marín, las restricciones se mantienen más allá del día 23, éstas sin duda tocarán de lleno a este viernes negro, que será el 27 de noviembre. ¿Tendrán que cerrar las tiendas a las seis de la tarde? ¿Y los locales de restauración, que en muchos casos funcionan como imanes para el comercio local? 

Lo cierto es que una parte del comercio está apostando por la venta online, donde juegan fuerte las grandes cadenas nacionales que, en la primera ola del coronavirus salvaron sus datos gracias a esta modalidad, con incrementos del 50% respecto al año pasado. El propio El Corte Inglés ha lanzado una app para competir con Amazon, en la rapidez del reparto, que ya ha logrado 150.000 respuestas en todo el país.

Un repartidor por una calle comercial. Un repartidor por una calle comercial.

Un repartidor por una calle comercial. / Jesús Marín

El problema lo tiene el pequeño y mediano comercio, sin capacidad para responder a este desafío. El presidente de Cádiz Centro, Manuel Queiruga, ya reclamaba hace unas semanas el apoyo de las administraciones ante la necesidad de afrontar, de forma urgente, esta modernización en la forma de venta. Algunos ya se han lanzado, como empresarios del los mercados de abastos, ultramarinos y algunos restaurantes e incluso pequeños supermercados que se han abierto a la venta por internet, para reducir la dependencia presencial, o han potenciado algo tan antiguo como llegar los mandados a casa.

Tras el Black Friday, la otra gran incógnita es el puente de la Constitución y de la Inmaculada, donde en años pasados también se acumulan muchas ventas. Incógnita que también estará abierta con los viajes entre localidades. Si se abren las restricciones, será la última oportunidad de la hostelería de la Sierra para mejorar resultados.

El recorte en el horario del comercio, si se alarga esta medida, chocará con el interés de muchos ayuntamientos gaditanos de mejorar los exornos navideños en calles y plazas, con el fin de animar las ventas. Las luces se encenderán, sí, cuando las tiendas estén ya cerradas si persisten las restricciones.

Junto a ello, la evolución de la pandemia va a marcar también la viabilidad sanitaria de poder hacer reuniones familiares en los días fuertes de las fiestas. El Ayuntamiento de Madrid ya ha desaconsejado las concentraciones de personas, especialmente en la Puerta del Sol, para celebrar el cambio de año. Por lo pronto, los plazos se están acortando a la hora de organizar las tradicionales comidas y cenas de empresa. La hostelería planteó hace unos días que éstas se adelantasen al mes de noviembre, aunque hoy un encuentro nocturno ya es imposible.

Con todo este panorama, lo deseable es no llegar a lo que acaban de plantear científicos británicos: posponer las celebraciones familiares relacionadas con la Navidad hasta el próximo verano.

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