Consecuencias del coronavirus

Algunos consejos para coches y motos confinados

  • La batería y los neumáticos son los componentes que más hay que tener en cuenta en estos días de parón automovilístico

Varios coches estacionados estos días en una calle de Cádiz.

Varios coches estacionados estos días en una calle de Cádiz. / Julio González

El confinamiento impuesto en España por el estado de alarma no solo afecta a las personas. La estricta limitación de movimientos, este paréntesis aplicado a la cotidiana normalidad, provoca también que dejen de utilizarse aquellos medios habituales de desplazamiento como los coches y las motos, que en estos días de escasa actividad permanecen estacionados sin moverse en las calles de la ciudad, en aparcamientos públicos y en garajes privados. Y salta la duda: ¿hay que realizar algún mantenimiento especial a los vehículos en esta cuarentena que también es automovilística? El gaditano Luis Cabello, propietario de un taller y concesionario de coches en Loreto, aclara algunas cuestiones y aconseja extremar la precaución, sobre todo, con la batería y las ruedas.

Ya se sabe que un coche que no se mueve tiene más posibilidades de quedarse sin batería. Es evidente que influye en esta circunstancia los años del vehículo y del componente en sí, pero Luis Cabello advierte que en un coche hay muchas aplicaciones que se quedan en una especie de stand by, a la espera de que se hagan funcionar con el arranque y que no se desconectan de manera completa al apagar el encendido. Y esto desgasta la batería, que sigue consumiendo pese a estar parado pues todos los sistemas permanecen en ese stand by.

Advierte Cabello que el usuario puede encontrarse con la sorpresa de que, una vez acabada una batería, el coche empiece a "volverse loco" y sus sistemas traten de funcionar: por ejemplo, los cierres que pueden abrirse y cerrarse solos y que, en última instancia, pueden acabar con las puertas bloqueadas. Por eso, el consejo más útil que da Luis Cabello es desconectar la batería si el coche va a estar varias semanas sin moverse. Se trata de quitarle los bornes, una operación algo compleja y que requiere de cierto cuidado y orden. En internet, de hecho, hay varias páginas especializadas en automóviles, fiables, que explican este proceso.

Pero en caso de que no se quiera desconectar la batería, o no se pueda hacer con garantías, Cabello recomienda arrancar de vez en cuando el coche y mantenerlo unos minutos con el motor encendido,  aunque con especial cuidado cuando la maniobra se hace en un espacio cerrado, como un garaje, debido a la peligrosidad de los gases que emite el vehículo.

¿Y las motos? Aquí Luis Cabello es tajante: "Las baterías de las motos mueren. Lo mejor es desconectarlas".

Otro de los elementos del coche que sufre con un estacionamiento prolongado son los neumáticos, que tienden a perder presión y aplanarse por el lado en el que soportan todo el peso del vehículo. Recuerda Luis Cabello que algunos coches, los más modernos, cuentan con un compresor propio que permite inflar el vehículo de manera autónoma y automática. Si no, el consejo es que en cuanto se pueda mover el coche, cuando el confinamiento acabe, se revise inmediatamente la presión de los neumáticos para inflarlos.

También aconseja Luis Cabello mantener levantados, en la medida de lo posible, los limpiaparabrisas para que la goma no se oprima sin usarse sobre el cristal del vehículo. Como también es recomendable "mover de vez en cuando todos los líquidos del coche", como activar alguna vez el aire acondicionado y otros circuitos.

A este gaditano, como otros tantos dedicados al sector de la venta y reparación de vehículos, la crisis del coronavirus le ha afectado a su negocio. Se ha visto obligado a aplicar un ERTE a sus trabajadores y mantiene abierto, con él solo al frente como autónomo, para los casos urgentes, como el de un médico que acudió este lunes porque su coche se había quedado sin batería y lo necesitaba para desplazarse a un hospital fuera de la capital. "En asuntos urgentes y justificados, podemos trabajar, como en algún vehículo público de seguridad que tenga algún problema".

Pero, además, el obligado cierre le pilló con algunos vehículos en su taller pendientes de reparación, como un coche fúnebre, una grúa de asistencia y un par de coches particulares cuya reparación dependía de la llegada de algunas piezas. Y en el concesionario, también, algún coche vendido que no puede ser entregado de momento.

Es de esperar que esta crisis, en algún momento, permita que arranque de nuevo la vida normal y habitual.

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