Cádiz

Entre la concienciación y el castigo

  • Todas las motos aparcadas en la plaza de Mina fueron multadas

  • El volumen de vehículos privados en las calles peatonalizadas ha descendido notablemente pero no ha desaparecido

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Cádiz se adapta a la peatonalización de gran parte de su casco histórico a marchas forzadas. Unos lo hacen por convencimiento, otros por los avisos que se han puesto en forma de carteles en las entradas de calles como Beato Diego o Rubio y Díaz, y muchos por castigo.

En la mañana de ayer las motos que estaban aparcadas en la plaza de Mina aparecieron con un papel rosa cada una. Multas a tutiplén, superando de largo el medio centenar de vehículos sancionados. Todas menos las amarillas de la empresa de alquiler de motos eléctricas, que se libraron del boleto.

El Ayuntamiento dice que el martes ya se pusieron los carteles de prohibido circular

El problema de todos estos motoristas es que no cayeron en la cuenta de que la placa que va adherida a cada una de las señales de Mina había perdido el cartel del "excepto motos" que habitualmente asoma bajo el disco de prohibido aparcar. Además, no sólo no se podía estacionar allí sino que circular por la plaza, salvo las sabidas excepciones de servicios de emergencia, servicio público y usuarios de garajes, no está permitido desde el miércoles.

Algunos despistados que llegaban por allí por la mañana seguían intentando aparcar hasta que se percataban no de las señales, sino de los papeles rosas que había en cada uno de los manillares o sillines de las motocicletas y ciclomotores.

Desde el Ayuntamiento de Cádiz se aseguraba que se había seguido el procedimiento habitual cuando la Policía procede a un corte de tráfico. En este sentido indicaron que en la noche del martes pasado ya se colocaron las señales advirtiendo de que estaba prohibido el paso de vehículos a determinadas calles y plazas, y el miércoles por la mañana la Policía Local procedió a retirar las corbatas de los aparcamientos (esos "excepto motos" ya mencionados).

Al mismo tiempo, añadieron desde el mismo Ayuntamiento, los agentes tomaron nota de las motos que ya estaban aparcadas cuando retiraron los "excepto motos". De este modo, cuando llegue la sanción comprobarán en Comisaría si ese vehículo ya estaba estacionado o no cuando se procedió a retirar esas señales, y en el caso de que estuvieran ahí con antelación a esa operación no se tramitará la multa.

Sin embargo, en otra de las bolsas de aparcamiento para motos, la que está situada en la plaza de Candelaria, no había ni una sola sanción, pese a que el acceso a la plaza tampoco estaba permitido. De igual modo, en uno de los laterales, dentro del espacio habilitado para la carga y descarga, había también algunos coches privados aparcados bajo unos carteles que advertían del nuevo horario de carga y descarga: de 8 de la mañana a 12 del mediodía, y que el estacionamiento estaba prohibido en el resto de las horas.

Alguno de los conductores se quejaban ayer de que el cartel amarillo que impide la entrada a determinadas calles, salvo para los vehículos autorizados, era demasiado pequeño y poco visible.

El flujo de coches hacia el interior era infinitamente menor que lo habitual, pero todavía seguía habiendo coches y, sobre todo, motos, circulando por el casco histórico. En el recorrido que hizo este periódico por todas las zonas peatonalizadas la información se limitaba a los carteles que había puesto el Ayuntamiento, sin que apenas hubiera presencia policial para pudiera informar o sancionar a los coches que accedieran a Beato Diego, Rubio y Díaz o la plaza de Mina, por ejemplo.

En lo que se refiere a los taxis, llamó poderosamente la atención el vaivén que ha tenido la parada de taxis de la plaza de San Juan de Dios, quizás la más importante de todo el casco histórico. A ratos los taxistas se ponían en la nueva ubicación, bajo el edificio El Fénix, y en otros volvían a su posición habitual. La del palillero, por su parte, estaba fuera de servicio y, por lo tanto, no había ningún vehículo.

El experimento, de momento, va poco a poco.

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