Cádiz

Tres chiringuitos permanecerán abiertos durante todo el año

  • Los propietarios de Potito, Potito Beach y Malibú deciden continuar con su actividad

Los propietarios de los chiringuitos Potito, Potito Beach y Malibú han decidido continuar con su actividad más allá del 30 de noviembre, fecha tope estipulada en la normativa municipal.

Para ello deben costear la realización de un estudio sobre la dinámica del litoral, que analiza los últimos 60 años de mareas y coeficientes en las playas gaditanas y, en cada zona concreta, la probabilidad que existe de que estos negocios se inunden.

Estos informes deben ser remitidos a la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento, quien tiene la última palabra. No obstante, es harto difícil que se opongan si el estudio refleja resultados satisfactorios.

Fernando Mesones, presidente de la Asociación de Empresarios de Playas de Cádiz, señala que "estos días hemos tenido reuniones con la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento y la actitud de ambas administraciones ha sido muy positiva". Según Mesones, "la idea es que los chiringuitos que superen este estudio puedan abrir todo el año".

Es el caso de Miguel Ángel Sánchez, propietario de Potito y Potito Beach (ubicados frente a la calle Doctor Fleming y la residencia del Tiempo Libre, respectivamente) quien ya ha llevado a cabo ese paso previo. "El estudio lo han realizado investigadores de la Universidad de Cádiz y el resultado ha sido que en cinco años hay un 8% de posibilidades de que el agua inunde los chiringuitos, o sea, que es muy improbable".

Por eso ha decidido seguir adelante. Además cuenta con otras razones de peso. "Económicamente nos interesa porque cuesta mucho dinero desmontar y montar la estructura. También queremos mantener la clientela y los puestos de trabajo".

Su idea es permanecer abiertos desde la mañana a la noche, dependiendo siempre de las condiciones climatológicas.

Para el invierno, el chiringuito será mejorado con la adquisición de estufas y cortavientos. Entre sus proyectos está preparar menús de Navidad, ampliando así la oferta de la ciudad y ofreciendo una nueva posibilidad para esas fechas.

Juan de Dios Álvarez, uno de los socios del chiringuito Malibú (situado a la altura de la calle Villa de Paradas) coincide con Miguel Ángel en que el desmontaje del chiringuito es un inconveniente. "Quedarse es mejor porque quitar la estructura y volverla a poner es mucho trabajo y cuesta dinero" .

Comenta que "ya se ha hecho el estudio histórico de las mareas y los coeficientes y sólo esperamos entregarlo la semana que viene en el Ayuntamiento".

También en su caso se llevarán a cabo mejoras como la instalación de toldos "para estar más acogedores y combatir el mal tiempo".

Además de los costes que suponen estos cambios y el informe, que los empresarios sitúan en torno a los 3.000 euros, "hay que tener en cuenta que el seguro sube y que si ocurriera cualquier cosa somos nosotros quienes debemos hacernos cargo", explica Juan de Dios.

Aún así, la apuesta de ambos es firme. Se muestran esperanzados con la medida y contentos con la temporada estival, que prácticamente acaba de terminar.

Miguel Ángel fue el primero en abrir. Lo hizo en mayo y dice que tanto ese mes como junio "fueron muy buenos; en julio la cosa estuvo un poco más floja y en agosto nos mantuvimos como siempre. Octubre ha sido un mes espectacular". No hay duda de que en su caso, "el verano ha sido muy bueno, hemos estado por encima de nuestras expectativas".

Juan de Dios Álvarez no se muestra tan eufórico, pero sí satisfecho. "Nosotros abrimos tarde, en pleno mes de julio. En agosto fue muy bien y en septiembre bajó considerablemente. En octubre nos hemos mantenido gracias a las visitas de gaditanos y cruceristas".

Otros hosteleros de la ciudad, sin embargo, han decidido clausurar sus negocios hasta el próximo verano. Es el caso de Raúl Cueto, propietario de los chiringuitos Pez Frito y Nahú Beach, ambos localizados en la playa de Cortadura.

Precisamente la ubicación de los establecimientos ha sido en esta ocasión la clave para no continuar durante el invierno. "Es muy difícil que la gente vaya a Cortadura en invierno, habría que ir ex profeso. No es como el Paseo Marítimo donde es más fácil dar una vuelta y bajar a tomar algo", advierte Raúl.

Además, considera que los chiringuitos, que se han estrenado este año, presentan "carencias para combatir el frío y el viento".

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