Cádiz

Los cadistas visitan su nueva casa

  • Miles de ciudadanos acuden a la jornada de puertas abiertas y comprueban admirados el gran trabajo que se ha realizado en la grada de Tribuna, que inauguró la alcaldesa en compañía de varios concejales

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Con tortícolis. Así acabaron ayer los miles de gaditanos que acudieron a las jornadas de puertas abiertas que el Ayuntamiento de Cádiz programó en la nueva grada de Tribuna. A eso de las once de la mañana, la alcaldesa Teófila Martínez atravesó la puerta que separa la pasarela que une la avenida Cayetano del Toro con el estadio seguida por el gentío. Gente de todas las edades que ni podían ni querían ocultar su admiración por el crecimiento del vetusto Carranza. Donde antes había óxido y gradas desvencijadas, luce ahora un estadio moderno, funcional, integrado, con 900 plazas de aparcamientos, con más de 23.000 metros cuadrados de locales comerciales, con espacio para un hotel, con unos vestuarios de lujo, una visera espectacular que hizo a todos girar el cuello hacia las alturas y permanecer así un buen rato, maravillándose de su diseño.

Pascual y su hijo Alex fueron dos de los primeros en acceder al estadio. "Ha quedado fantástico, ahora sólo falta que, por estas cosas cíclicas que tiene el fútbol, dentro de no demasiado tiempo podamos ver en este magnífico estadio fútbol de Primera División".

Los aficionados recorrieron todas las dependencias del estadio, deteniéndose especialmente en el magnífico palco de autoridades, situado en el primer anillo de la grada y que ofrece unas vistas magníficas. Allí serán donde se sienten los responsables municipales e institucionales de los clubes, y quizá por ello fueron numerosos los que se fotografiaron para el recuerdo. "¿Aquí podemos venir a ver el fútbol, papá?", le preguntaba una pequeña a su progenitor. "Cuando seas alcaldesa, niña", le dijo este con sorna a la criaturita, rubia para más inri.

Teófila también recorrió otra vez las instalaciones, sin cansarse, como si ya el día anterior no hubiera subido y bajado los centenares de escalones que tiene el nuevo estadio. "¿Esta mujer no se cansa?", preguntó un señor mayor a una de las personas que acompañaba a la alcaldesa, que lo miró y prefirió no contestarle.

Esa misma energía que exhibió ayer es la que puso desde hace una década para que el estadio se culminara. Hasta las ocho de la tarde fueron miles los gaditanos que acudieron a verlo. "¿Y usted por qué ha venido?", le preguntamos a un padre con tres críos. "Pues por curiosidad y porque con el Levante que hace o me llevaba a los niños a El Corte Inglés o me los traía al estadio, y aquí por lo menos no se les va a antojar ningún juguete", comentó.

Lo que se le antojó a más de uno fue un bañito en el jacuzzi de los vestuarios, aunque por descontado que no estaba permitido. Eso se reserva a los jugadores, a los profesionales, entre ellos las selecciones olímpicas de España y México que hoy tendrán ocasión de estrenar como Dios manda un estadio de fútbol, con un balón y buen toque, con juego alegre. Todos los que acudieron al estadio ayer coincidieron en señalar precisamente eso, que falta la guinda que debe poner el Cádiz.

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