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Un aparcamiento que hace aguas

  • El subterráneo del Campo del Sur sufre el paso del tiempo con múltiples desperfectos y suciedad. Las filtraciones las combaten poniendo planchas metálicas

Un cartel en la entrada del aparcamiento del Campo del Sur ruega que no se le dé comida a los gatos en el interior del estacionamiento. El olor a orín de felino que impregna el lugar le da al cartel toda su utilidad. También los que están escritos a mano sobre las máquinas de cobro en los que se indica que el pago no se puede hacer con tarjeta o que esimposible pagar con billetes de 20 euros.

El del Campo del Sur es uno de los tres aparcamientos subterráneos que gestiona al cien por cien la Empresa Municipal de Aparcamientos (Emasa) de la ciudad de Cádiz. Los otros dos son los de la Glorieta Ingeniero La Cierva y el del complejo deportivo Ciudad de Cádiz, aunque estos dos están en una situación más presentable que el situado en el casco histórico.

Los problemas del aparcamiento del Campo del Sur han sido históricos desde que se inaugurara en 1987, incluso durante la ejecución de las obras. Situado en un punto crítico con las humedades, las goteras siempre han estado a la orden del día.

En la actualidad este estacionamiento se encuentra en un estado lamentable para un parking que tampoco es que sea demasiado barato. Estos problemas no son de ahora sino que vienen existiendo desde hace mucho tiempo. Lo peor es que nunca ha habido una solución definitiva porque, entre otras cuestiones, conllevaría hacer una obra de envergadura. Una de las opciones es que si en alguna ocasión se hace la doble rodadura en la superficie, se aproveche para reforzar el firme y evitar que entre demasiado el agua.Sin embargo, estando tan cerca del mar como está, es complicado evitarlo.

El problema de las filtraciones no ha acabado y sigue persistiendo. Si no hay una gran inversión, se busca una solución de andar por casa. Así, hay muchas plazas de aparcamiento que tienen una plancha metálica que se encuentra entre el techo y el coche que está aparcado debajo para evitar que el agua con óxido caiga sobre los vehículos.

En la entrada que se encuentra más cerca de la Catedral hay un boquete en la pared nada más que se accede al equipamiento. No es un hueco cualquiera pues tiene al menos medio metro de diámetro y dentro aparece hasta un enrejado.

Darse un paseo por este aparcamiento es la decadencia pura. Plazas de aparcamiento tan estrechas que a veces es complicado que entren los tres coches que hay entre columnas. Los accesos son imposibles y tienen una especie de cuesta que se supone que es de acceso a personas con movilidad reducida pero que tiene una pendiente enorme y una estrechez aún mayor.

Hay grietas en el piso, suciedad por todas partes, manchas de aceite que tienen solera del tiempo que llevan, olor a orín de gato y máquinas de cobro que limitan mucho el pago.

Nada más que hay que ver los comentarios que aparecen en Google sobre este aparcamiento situado en un lugar privilegiado: “Es el más desastroso de Cádiz”. Y seguirá siéndolo si no se pone remedio.

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