Cádiz

"Son 30 años de mi trabajo puestos en esa vivienda"

  • Marisa de las Cuevas, concejala socialista en el Ayuntamiento, es una de las afectadas por la promoción de Los Chinchorros por la permuta de su casa

Ha pasado una década y la vida sigue igual por Los Chinchorros. El sueño de tener una vivienda en propiedad cada vez se va esfumando más, sobre todo tras pedir la ejecución de la hipoteca la entidad bancaria que dio el crédito a la promotora Arrecife Costa Bahía, fruto de la unión de Goncava y Unión Parque Bahía (UPB). 171 viviendas, de las cuales 93 eran de renta libre y 78 de protección oficial, siguen en el limbo y a la espera de una solución definitiva.

Según la Asociación de Afectados de Los Chinchorros, hay unas 100 familias afectadas por este caso. Las historias son muy diferentes. Por un lado, están las personas que permutaron sus anteriores viviendas a cambio de una nueva en los edificios a construir y del alquiler de los pisos en los que vivirían durante las obras. Por el otro, los que tenían sus ilusiones puestas en tener una casa y que, en su momento, tuvieron que adelantar una importante cantidad económica.

"Son 30 años de mi trabajo puestos en esa vivienda". Así de tajante se mostró Marisa de las Cuevas, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Cádiz y una de las afectadas. Su historia es el de la permuta de su casa, el más perjudicial ya que son las personas que se han quedado sin nada.

De las Cuevas llegó a la zona cuando decidió formar una familia, hace ya unos 30 años. "Decidí comprar una casa baja al casarme porque era lo que quería y en Cádiz era esa la zona en la que podíamos comprarla. Nos gastamos un dinero en arreglarla y allí vivía con mi marido y mi familia", recordó.

Sin embargo, explicó De las Cuevas que "el cambio del PGOU convirtió Los Chinchorros en una zona construible. Desde el Ayuntamiento se nos dio como solución que todos los vecinos nos uniéramos en una junta de compensación o que llegáramos a un acuerdo con una constructora bajo la amenaza de la expropiación".

Esta decisión municipal, tal como relató la concejala socialista, obligó a los vecinos a "llegar a un acuerdo con la promotora, ya que montar una junta de compensación era muy caro y todas las personas que vivíamos allí éramos trabajadores. Por ello, llegamos a un contrato de permuta en el que cambiábamos nuestras viviendas por una nueva y el alquiler de los pisos de realojo. En dos años teníamos que tener nuestras casas".

Por perder ya han perdido hasta el pago de los alquileres, compromiso adquirido por la promotora y que hace unos años dejó de cumplir. "Ahora yo vivo de alquiler y me lo pago yo. La promotora ha incumplido el contrato firmado y en las demandas también estamos reclamando esos pagos".

Este asunto ha pasado por el Pleno del Consistorio, aunque De las Cuevas lamentó que "el Ayuntamiento mira para otro lado cuando hay también viviendas de protección oficial por construir. Cuando mi grupo municipal llevó el tema me achacaron que se sacaba por mi interés al tener una casa. Yo soy una más de las afectadas, pero también hay personas mayores a las que han desahuciado de sus casas y que iban a tener su vivienda en Los Chinchorros".

Todo esto, aseguró Marisa, "afecta en tu vida personal. Son 30 años de trabajo con el sudor de mi frente para tener esa casa. Por ella he tenido que pagar dos veces, cuando me casé y cuando me divorcié, y ahora me veo sin nada. Los que teníamos antes nuestra casa allí somos los que más perdemos porque nos hemos quedado sin vivienda ".

A pesar de esto, De las Cuevas se mostró optimista al creer que "la entidad bancaria y la promotora deben llegar a un acuerdo que lleve la construcción de la promoción a buen cabo. No quiero ser tan dramática".

Una situación diferente la está viviendo Ricardo, también afectado por el parón en la construcción de Los Chinchorros. Su caso es uno de tantos que compraron una vivienda en esta zona del barrio de San José. Tras pagar cinco millones de las antiguas pesetas, todavía espera que llegue el día que la promotora le entregue las llaves de su nuevo piso. "Estamos a la espera tras diez años. La situación ya es desesperante. Aquí, los únicos que cumplimos somos los compradores", afirmó.

Ricardo compró en 2001 una vivienda de dos dormitorios por una cifra cercana a los 150.000 euros. "Entonces, no era una ganga ya que todavía no estábamos en el boom inmobiliario. Los precios que íbamos a pagar son más altos del precio tope de una VPO en estos momentos".

La mejor decisión que tomó en su momento Ricardo fue la de no vender su actual vivienda. "Queríamos cambiar de casa y por eso íbamos a comprar. He tenido la suerte de tener algo en la mano porque hay personas que tuvieron que vender sus casas para pagar dinero a cuenta a la firma del contrato. Además, hay gente que ha llegado a pagar más dinero de lo que yo pagué en su momento".

Tras sentenciar que "la situación está siendo muy dolorosa", Ricardo criticó que "cuando alguien dejar de pagar su casa se le echa, pero aquí es al contrario. Los únicos que perdemos somos nosotros, que decidimos comprar una vivienda de buena fe".

Ricardo tiene en su familia otro caso de afectados. "Mi hermana tenía allí un terreno y lo permutó a cambio de una vivienda nueva. Ahora, sigue viviendo en alquiler y la promotora ha dejado de pagarle. Hay mucha gente en esa situación, que es la más gravosa ya que podrían haber seguido viviendo allí sin tener más problemas".

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