Cádiz

30 años al hombre que mató a su tía e hirió a su madre

  • La sentencia coincide con la petición del fiscal tras el veredicto que vio culpable de asesinato a Agustín Pérez Sastre

Agustín Pérez Sastre, a quien un jurado vio culpable de asesinar a su tía Sofía Sastre y de intentar matar a su madre la madrugada del 27 de marzo de 2011 en el domicilio familiar, ha sido condenado a 30 años de prisión. El magistrado Juan Carlos Campo, que presidió el tribunal del jurado, ha dictado la sentencia que impone al procesado 22 años de cárcel por un delito de asesinato y otros ocho años por tentativa de homicidio. 

 

 La condena coincide con lo solicitado por el fiscal tras el veredicto emitido por el jurado la madrugada del pasado 22 de enero en la Audiencia Provincial de Cádiz.

La sentencia recoge como hecho probado, tal como estimó el jurado, que Agustín Pérez actuó con plenitud de facultades de entendimiento y voluntad, consciente de lo que hacía. Esto es, que no tenía su mente afectada cuando mató a su tía después de que ésta interviniese para frenar la paliza que el procesado le estaba dando a su madre. Todo ello en la vivienda que los tres compartían en la calle Barbate, en la barriada de La Paz.

 

Sofía Sastre había nacido en agosto de 1965 tenía una hija de 20 años de edad y un hijo de 15. El procesado, que fue detenido el mismo día del crimen y se encuentra en prisión preventiva desde entonces, nació en septiembre de 1979.

 

El jurado consideró probado que Agustín Pérez se ensañó con su tía. La sentencia explica que aplica la agravante de ensañamiento porque el jurado expresaron con rotundidad que la "agresión salvaje" que sufrió la víctima era innecesaria para causarle la muerte, que sobrevino, como relataron los forenses, por la reiteración de golpes en la cabeza.

 

"Tan brutal fue el ataque, que el efecto es como si se hubieran machacado los huesos de la cara y de la cabeza", anota la resolución.

En el juicio, el procesado negó que hubiese matado a su tía. Pero su abogado admitió en el alegato final, antes de que el jurado se retirase a deliberar, que habían surgido pruebas suficientes como para considerar que fue Agustín Sastre quien agredió a su tía y acabó con su vida.

 

La defensa planteó que el procesado no sabía lo que hacía en ese momento, que no controlaba sus actos, que estaba afectado por un problema mental. Se apoyó en el testimonio de la madre, quien exculpó a su hijo al declarar como testigo en el juicio.

 

La mujer dijo que cuando su hijo le estaba pegando, no era él, que parecía "un robot", una "máquina de matar". Que parecía que "estaba obedeciendo órdenes". Según contó, antes del crimen, su hijo  llevaba varias noches hablando solo, gritando. "Yo le oía decir: que no, que no lo hago; tú estás loco, ¿cómo voy a hacer yo eso? Yo le preguntaba: ¿con quién hablas? Y él me decía: con el tío este, con el tío este. Pero, ¿qué tío?. Con el diablo, que me dice que mate".

 

Los psicólogos, como recuerda la sentencia, dijeron que Agustín Pérez era "un gran simulador".

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