Cádiz

Los animadores del mercado negro

  • La salida de la cárcel de tres conocidos cacos ha elevado el índice de robos en la capital gaditana

  • Tras ser pillado ‘in fraganti’, el juez decretó libertad con cargos para el cabecilla

Uno de los establecimientos del centro de la ciudad que sufrieron un robo en el año 2017. Uno de los establecimientos del centro de la ciudad que sufrieron un robo en el año 2017.

Uno de los establecimientos del centro de la ciudad que sufrieron un robo en el año 2017. / Fito Carreto

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Los comerciantes los temen. La Policía los conoce hasta por sus andares. Son tres de los cacos que mejor manejan eso que se conoce como mercado negro, es decir, vender objetos robados muy por debajo de su precio. Algunos de estos trabajitos incluso son encargos de menganito o fulano. Saben que, al igual que los ejecutores, están cometiendo un delito tipificado en el código penal, receptación de objetos robados se llama, pero también son conscientes que pueden acceder a productos de gran calidad pagando una cantidad ínfima.

Pero bueno, antes que nada habrá que presentar a nuestro trío protagonista. Hablamos del Quintero, el Piripi y la Aroa. Tres eran tres. El primero de ellos fue cazado in fraganti por la Policía cuando daba un palo en una conocida tienda de charcutería y carnicería cercana a la avenida Juan Carlos I. Junto a sus compinches la Policía cree que había roto el escaparate del comercio utilizando la tapa de una alcantarilla y entrado a robar jamones de primera calidad y, por supuesto, el cajón de la caja registradora. Los cajones de las cajas registradora les pirran, son su debilidad. No se sabe si estamos ante un fetiche pero lo cierto es que no dejan ninguna en su sitio cuando deciden tocar arrebato.

El caso es que, pese al robo, más que acreditado por los testigos, pese a sus antecedentes, y pese, más grave si cabe, a que agredió a un agente en comisaría, la autoridad judicial ante la que fue llevado decretó su puesta en libertad con cargos. Las carnes abiertas tienen desde entonces la Policía y, más aún si cabe, los comerciantes que mencionábamos al inicio del artículo.

Podían vender un jamón de primera calidad por 40 euros para consumir droga

“Desde que el cabecilla salió de la cárcel hace dos semanas ya han dado cuatro palos, los tenemos controlados. Es salir y subir el índice de delitos”. Quien así habla es un agente de la Policía Nacional que los conoce bien, ya digo, hasta por sus andares.

El caso es que el último año nuestros tres amigos de lo ajeno se lo han pasado en la cárcel. Hasta allí llegaron después de un frenesí devorador que les hizo arramblar con escaparates en medio Cádiz, sobre todo en la zona de extramuros. Casi siempre con el mismo modus operandi: primero hacerse con una tapa de alcantarilla y posteriormente estamparla contra el cristal. A continuación, entrada rápida en la tienda, pillar los artículos seleccionados previamente y, ah sí, el cajetín, que no se olvide el cajetín de la caja registradora.

Los tres protagonistas de esta historia no conocen otra forma de ganarse la vida y de pagarse los vicios. “Los tres son toxicómanos, necesitan dinero para la dosis diaria, para subsistir, cuando están en la cárcel más o menos controlan las adicciones con ayuda médica, pero en cuanto que salen vuelven al lado oscuro”, dice un agente.

Por eso son capaces de vender un jamón que en la tienda puede superar los 300 euros por apenas 40, por eso te colocan una bicicleta de montaña de 600 por 60. “No piensan en el mañana, viven al día, saben que los cogeremos de nuevo, vamos que si los cogeremos, pero mientras tanto sólo tienen la cabeza en la siguiente dosis que se van a meter, en el subidón, en el mono. Es su modus vivendi”, recalca el agente.

Por eso, y después de que pese a que uno de ellos, el Quintero, fue detenido pero puesto en libertad, la Policía está atenta para pillarlos in fraganti. “Porque van a volver a hacerlo. Les pedimos a los comerciantes que extremen las medidas de seguridad, pero es evidente que van a volver a actuar. Desde que salieron de la cárcel ya estamos investigando cuatro robos cuyas características coinciden plenamente con su modo de actuar. Lo que queremos ahora es cogerlos en plena actividad”. Quizá así, teniendo en cuenta sus antecedentes, la justicia decida sacarlos de la calle y tranquilizar por algún tiempo un mercado negro que bulle cuando los tres cabalgan juntos de nuevo.

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