Bodas en el Ayuntamiento de Cádiz El anecdotario del ‘Padre’ Pepe Blas

  • El exconcejal del Ayuntamiento de Cádiz publica un libro donde repasa las vivencias más características de las casi 700 bodas que ha oficiado en el Salón de Plenos

  • Ha sido su faceta amable en el Ayuntamiento

José Blas Fernández, que acaba de cumplir 50 años de actividad profesional José Blas Fernández, que acaba de cumplir 50 años de actividad profesional

José Blas Fernández, que acaba de cumplir 50 años de actividad profesional

En la vida pública o municipal ha habido dos José Blas Fernández. El primero ha sido el edil combativo, el que se ha enredado en una y mil polémicas, el que le tocó bailar siempre con las más feas de las áreas municipales (esas que centran la atención en los impuestos, las tasas y otras cuestiones económicas). El segundo es el que cada viernes a eso del mediodía salía de su despacho, bastón de mando en mano, y cruzaba el pasillo en dirección al Salón de Plenos dispuesto a casar a una nueva pareja. Esta segunda faceta ha sido la cara amable de su actividad como concejal –sobre todo en los veinte años en los que gobernó el PP en la ciudad–, esa que le permitió tener un trato amable con la ciudadanía, asistir a los momentos más felices de muchas parejas y familias gaditanas. Casi 700 bodas suma en su haber José Blas Fernández presidiendo el Salón de Plenos. Tantas, que ha dado para recoger en un libro mil y una anécdotas de todos esos años.

“Un día reflexioné que había vivido anécdotas que daban para escribir un libro. Y me decidí a hacerlo”, resume Fernández, que ha visto ya publicada la obra que será presentada de manera oficial en septiembre. “He querido resumir las anécdotas que más me han marcado y que reflejan cómo es una boda civil en el Ayuntamiento: las vestimentas, los anillos, el momento del beso...”, cuenta. Y es que el Ayuntamiento experimentó una especie de boom por el que la mayoría quería casarse en ese marco del Salón de Plenos; y el edil del despacho de enfrente era normalmente el elegido. “Charo, que era entonces mi secretaria, me avisaba antes de salir de cómo estaba la cosa; me ponía sobreaviso de lo que me podía encontrar en el Salón de Plenos”, comenta.

“Es curioso, pero la boda en el Ayuntamiento se confunde muchas veces con una boda religiosa. Por ejemplo, todo el mundo habla de altar en lugar de estrado; y yo tuve que dejar de solicitar la presencia de los testigos para pedir que se acercaran los padrinos. Todo se entendía como una boda religiosa”, recuerda el ya exconcejal del Partido Popular. Hasta tal punto llega la cosa, que en una invitación de una de esas bodas que recibió en su día, y que conserva, puede leerse cómo el enlace se celebra “en la iglesia conventual del Ayuntamiento”.

“He vivido de todo allí, el libro se me ha quedado corto”, asegura. Tanto, que ya está pensando en un segundo capítulo en el que se centrará en vivencias de los preámbulos y los posteriores a la boda en sí. “Gente que iba a mi despacho a verme para saber quién los iba a casar, o para contarme cómo eran los novios para que yo lo supiera a la hora de preparar mis palabras el día de la boda; o gente que iba para plantearme impedimentos, como en una ocasión que una señora vino para decirme que su hija se casaba “un poco embarazada”, como se decía entonces, y que si yo podía omitir ese dato para no enfadar a la familia; o alguien que venía pidiendo que no se supiera que uno de los dos estaba separado, para no molestar a los familiares”, explica el autor del libro, que también ha visto pasar por su despacho a un novio “para informarme de que quería separarse, porque como yo lo había casado yo tenía que separarlo”.

Por todas estas anécdotas, José Blas Fernández se ha sentido en innumerables ocasiones como “una especie de director espiritual civil”. Tanto, que en una ocasión le dio por bromear con una de las asistentes a una boda diciéndole “que era el obispo civil”. “Y se me quedó eso”, hasta haber dado nombre al libro ya publicado por Kaizen Editores. “El franciscano José Luis Salido acudió una vez a una de las bodas del Ayuntamiento por un familiar, y me llegó a decir que me fuera a San Francisco “que seguro que predicas mejor que los míos”, me dijo en tono de broma”, recuerda Fernández.

Confiesa este concejal metido a casamentero los viernes que ha disfrutado mucho de esta faceta, “en la que siempre le he puesto mucho cariño a todas las parejas a las que casaba”, y que ha dado para todo tipo de anécdotas y vivencias. “Como la vez que me pidieron que la abuela del novio fuera la madrina, pese a que la señora había fallecido ya. Y cuando entré en el Salón de Plenos me encontré a la abuela en una foto con su marco puesta en el sillón al lado del novio. “Va por ti, abuela”, le llegó a decir él”, comenta entre risas José Blas Fernández. Un auténtico ‘padre’ para los cientos de novios que han pasado por el Salón de Plenos estos años. El obispo civil.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios