Cádiz

Un alivio al peso de la enseñanza

  • El IES La Caleta ha instalado taquillas en las aulas para evitar que sus alumnos carguen diariamente con voluminosas mochilas · Varios estudiantes realizaron en 2007 un estudio sobre el peso de las maletas

Les podrá doler los codos de estudiar. Pero la espalda ya no. El Instituto de Educación Secundaria La Caleta ha instalado taquillas en todas las aulas del centro para su alumnado, con el fin de que estos estudiantes puedan realizar el camino de casa al centro y del centro a casa más ligeros de equipaje.

La idea de instalar estas 350 taquillas personalizadas surgió, como explica la directora de La Caleta, Fany Miguens, hace ya un tiempo, tras el trabajo de investigación que a principios del pasado año realizó un grupo de estudiantes de cuarto de ESO sobre el peso de las mochilas de los alumnos del IES. Se pesaron 310 maletas y algunas de ellas, de alumnos de segundo de Bachillerato, transportaban sobre las espaldas de sus propietarios hasta 12 kilos de material didáctico.

La idea surgió en ese momento, pero la posibilidad se hizo esperar unos meses. La consecución por parte del Instituto, el pasado enero, del primer premio del Concurso Nacional de Buenas Prácticas en Convivencia Escolar que concede el Ministerio de Educación y Ciencia a centros que fomentan las buenas relaciones entre su comunidad educativa, sirvió para hacer realidad este proyecto.

Aunque más que el premio en sí, lo que sirvió fue la dotación económica de 9.000 euros que acompaña a tal distinción. "Realizamos una asamblea con los padres de los alumnos para decidir en qué invertir esa cantidad y también preguntamos a nuestros estudiantes. La mayoría se decantó por las taquillas. Fue una decisión democrática", comenta la responsable del centro docente.

Los armarios llegaron el pasado mes de julio y se han montado a lo largo del verano. "Es el tema estrella del inicio del curso", ríe Miguens. Hace tan sólo unos días se entregó a cada alumno la llave de su taquilla, y en ellas ya duermen los libros de texto y los cuadernos que los chavales no necesitan por la tarde. "No se alquilan ni se pagan cuotas por su uso", aclara la docente. "Todos los estudiantes de Secundaria y Bachillerato disponen de una a cambio sólo de una condición: deben cuidarlas. Si no lo hacen, se les retirará la llave. Aunque no creemos que vaya a haber problemas. Las están respetando".

Esta afirmación la corrobora Jesús María Peinado, alumno de Bachillerato y uno de los que participó en el estudio sobre el peso de las mochilas: "De momento están todas bien y creo que durarán, pues todos estamos muy contentos con ellas porque nuestras mochilas han bajado considerablemente de peso. Sólo nos llevamos a casa el material necesario para hacer la tarea. Hay veces que nada más que me llevo un libro y un cuaderno, mientras que antes cargábamos con todos los manuales de las asignaturas que teníamos en el día".

El joven recuerda que, además de proponer la colocación de las taquillas, el grupo que desarrolló el trabajo de investigación también señaló otras dos soluciones: dar clases a través de los ordenadores y así poder dejar los manuales para estudiar en casa; y lanzar a las editoriales la propuesta de componer los textos a modo de cuadernillos individualizados por temas y que se guardarían en una carpeta general con el fin de echar sólo en la mochila el cuadernillo correspondiente al tema que se está trabajando en clase.

Miguens cree que la primera propuesta no aliviaría el tránsito de libros, ya que seguirían siendo necesarios en las aulas. Sin embargo, considera "ideal" la segunda, pues con ella saldrían ganando las espaldas de todos los escolares del país. Se aliviaría así el peso de la enseñanza.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios