Cádiz

Con el agua al cuello

No sólo atienden a niños y jóvenes con síndrome de Down, daño cerebral o discapacidad física. Además, sortean las dificultades que las administraciones les han colocado por culpa de los recortes. Varios responsables de entidades sociales de la ciudad nos cuentan cómo es su día a día intentando mantener la nave a flote antes de que el agua les llegue al cuello.

Francisco Martín es el presidente de la Asociación de Padres de Niños y Jóvenes con Discapacidad Psíquica y Prevención de la Discapacidad de Cádiz y Bahía (ASPADEMIS), uno de los centros más longevos, ya que se fundó en 1979. Dice que "cuando echamos a andar se empezaba a hablar de las subvenciones", por lo que han conocido situaciones de todo tipo. Ahora viven una de las peores. "Hace dos años teníamos a 12 personas en la plantilla entre psicopedagogos, psicólogos, logopedas, fisioterapeutas... Ahora sólo siguen seis de ellos".

Muchas de las ayudas que recibían de las administraciones "han desaparecido. Este año tenemos una puntual del Ayuntamiento y otra del SAS para nuestro programa de Atención Temprana". "De todas forma -prosigue- las subvenciones nunca han sido constantes ni suficientes".

Por eso han debido buscar otras fuentes de financiación, algo en lo que ASPADEMIS ha sido pionera. "Organizamos por primera vez el festival carnavalesco 'Cádiz es arte' en el año 1998 y publicamos el calendario navideño con niños de la asociación y artistas en 2004, pero este año no han podido llevarse a cabo", se lamenta el presidente.

También han puesto en marcha alguna exposición de pintura o desfiles y disponen de las cuotas de los aproximadamente 50 socios de la entidad, "aunque muchos de ellos se están dando de baja porque no pueden pagar", señala Martín.

En similar situación se encuentran en la Asociación Síndrome de Down de Cádiz y Bahía, 'Lejeune', cuya coordinadora de Programas es Patricia Piñeiro. Comenta que este 2013 han accedido a las ayudas del Servicio Andaluz de Salud, Ayuntamiento de Cádiz, Diputación y de la Fundación ONCE junto al Fondo Social Europeo, pero que las partidas económicas "han menguado sustancialmente, entre el 30% y el 50%". Las consecuencias para Cádiz Down han sido "recortar plantilla, aunque los programas hemos intentado mantenerlos". Para seguir adelante no les ha quedado más remedio que "subir las cuotas y celebrar algún que otro evento. En junio organizamos una gala de carnaval y acabamos de presentar el calendario de 2014. También vendemos lotería de Navidad y cosas que hacen los chicos en mercadillos benéficos".

A pesar de todo, Patricia se queja de que "algunos meses estamos sin cobrar, aunque podemos decir que el éxito del calendario del año pasado, del que vendimos 1.400 copias, nos salvó del retraso en el pago de las subvenciones".

Como la Navidad se antoja una época ideal para apelar a la solidaridad, no son pocas las asociaciones que llevan a cabo iniciativas para intentar obtener algún beneficio. Es el caso de la Asociación Gaditana de Personas con Discapacidad Física (AGADI), que va sortear una cesta de productos navideños a 1,50 euros el boleto. Dolores Peña, la presidenta de la entidad, manifiesta que "queremos hacer otras cosas, pero nos está costando trabajo hasta vender papeletas".

Los malos momentos económicos se reflejan también a la hora de abonar las cuotas, porque según la presidenta, "muchos de nuestros socios ni siquieran pueden pagar los tres euros que cuesta al mes y hemos tenido que dar de baja a algunos de ellos".

Las subvenciones este año son escasas y no han conseguido ayudas ni por parte de la Junta, ni del Ayuntamiento ni de Fegadi. "Sólo contamos con los 500 euros aportados por Diputación por entregarles un proyecto para la desaparición de barreras arquitectónicas", afirma Dolores.

Por eso en AGADI "nos falta de todo: profesionales como fisioterapeutas o talleres como el de informática o el de pintura al óleo".

En la Asociación Asperger de Cádiz las cuotas de los socios son bastante elevadas si la comparamos con las de AGADI: 100 euros al mes. Una trabajadora del centro resalta que "hemos tenido que aumentarlas porque si no cerrábamos. Hemos perdido a la mitad de los socios por este incremento, pero no queremos cerrar por cuestiones económicas". En 2013 su plantilla ha pasado de seis a tres personas y los que se han quedado han visto su jornada de trabajo reducida. "Principalmente nuestro problema ha sido que no hemos recibido subvención de la Consejería de Empleo y para los chicos con Síndrome de Asperger no existen recursos públicos, por eso debemos sobrevivir como podamos".

Han presentado un proyecto para conseguir que los padres de estos niños en situación de desempleo pueden solicitar una beca para seguir pagando la cuota; venden papeletas de Navidad y piden donaciones a grandes empresas para luego hacer sorteos con sus productos. Tienen en vigor convenios con la UCA para tabajar con voluntarios y han accedido a una subvención de la Consejería de Bienestar Social y a una ayuda de la Caixa. Por eso, y a pesar de todo creen que "estamos saliendo ahora un poco del bache".

Los recortes se han notado en la Asociación de Familiares de Pacientes con Daño Cerebral Adquirido de Cádiz (ADACCA) en la concertación de plazas, "ya que ha habido bajas y no se han cubierto", dice Ana María Pérez, su presidenta. Aún cuentan con subvenciones del Ayuntamiento, que paga el alquiler del local, y de la Junta, aunque son menos cuantiosas. Aún así, "no hemos bajado los servicios, nos ayudan voluntarios y organizamos almuerzos y festivales benéficos". Ana María Pérez se lamenta de que "siempre falta dinero para todo lo que queremos hacer, pero más o menos estamos sobreviviendo".

En la Asociación de Ayuda a Minusválidos Psíquicos de Cádiz, (AFANAS), uno de los mayores centros sociales de la ciudad con 120 trabajadores, "todavía no hemos rescindido de nadie, pero no descarto que en un futuro tengamos que hacerlo", vaticina su presidente, Anselmo Torrecilla. La crisis no sólo afecta a la plantilla, también a los usuarios, porque "en un par de año se nos han ido más de 100 niños. Además no se concilian las plazas de los pequeños que se van. Hay demanda pero no oferta, y como nos pagan por atendidos, llega menos ayuda".

Están pendientes "de recibir el pago a proveedores de Hacienda y la Junta nos paga con tres o cuatro meses de retraso. Hemos notado los recortes en servicios sociales, porque disponemos de programa de Atención Temprana, colegios, residencias, unidades de estancia diurna... Nos han rebajado las ayudas, aunque no han desaparecido del todo".

Para él, los actos navideños, "ayudan, pero no arreglan los problemas económicos". De todas formas no renuncian a ellos y "sacaremos un calendario a mediados de mes, estamos vendiendo participaciones de lotería y vamos a hacer una zambomba el 21 de diciembre en el Anfiteatro. El andaluz por regla general es solidario y el gaditano, aún más", sostiene esperanzado el presidente de AFANAS, un centro que el próximo año, si la crisis lo permite, cumplirá su 50 aniversario.

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