Cádiz

Zona Franca plantea adaptar el uso de Altadis para poder ofertar las oficinas

  • El Consorcio quiere que todo este suelo pase a ser de actividades económicas, como el resto del recinto fiscal, para evitar su derribo y poder aceptar una oferta en firme que posee.

La inminente llegada de Alestis aparte de la antigua fábrica de Altadis hará que ya estén ocupados 20.000 metros cuadrados del enorme espacio adquirido por la Zona Franca para ampliar su recinto fiscal. A la empresa aeronáutica hay que sumarle otra firma, Friking, que ya está operando desde hace meses.

Sin embargo esto sólo supone una séptima parte de toda la extensión que tiene los antiguos terrenos de la tabaquera, lo que es indicativo del poder que puede tener en el momento en el que se pueda cubrir el cien por cien.

Por ello el Consorcio está realizando trabajos en paralelo para ir acondicionando las naves para los que van llegando y también para facilitar el camino para los que puedan venir después. Como señaló esta semana el propio delegado del Estado de la Zona Franca en Cádiz, Jorge Ramos, "menos mal que compramos Altadis porque si no ahora mismo hubiera sido imposible ubicar a una empresa como Alestis en nuestro recinto fiscal".

La calificación urbanística del suelo de Altadis es industrial al cien por cien. Ese es uno de lo motivos que ha originado debate con respecto a la posibilidad de que la Junta de Andalucía pudiera implantar allí la Ciudad de la Justicia, que obligaría a un cambio urbanístico.

Sin embargo, Jorge Ramos está planteando este cambio no por esto sino porque hay un edificio en cruz que se dedicaba a oficinas por el antiguo inquilino de los terrenos. Para ello la Zona Franca dispone ya de una oferta en firme, por lo que el Consorcio va a sacar la oferta pública para la misma pero condicionándola a la modificación urbanística de su uso.

En este caso no había problemas urbanísticos porque el uso de oficinas estaba permitido porque era complementaria a la actividad industrial principal. Ahora, al dividir el recinto para numerosas empresas, ese edificio tendría que tener también un uso industrial.

Según Jorge Ramos, todo el recinto de Altadis aparece en el Plan General de Ordenación Urbana como ZF-1 mientras que el de Altadis es ZF-2. La idea es que como se ha incorporado la antigua tabaquera al recinto fiscal, esta también tenga la consideración de ZF-1, que está bajo un epígrafe más amplio denominado como de actividades económicas. Eso haría que la oferta que tienen en firme y sobre la que no quiso dar más detalles, se podría adaptar a este edificio en cruz.

De hecho, si no se hiciera ese cambio urbanístico, habría que tirar el edificio porque sería casi imposible ponerlo en el mercado.

Todo esto ya se ha hablado con el alcalde de Cádiz, José María González, con el que Ramos tiene una buena relación y mantienen una buena línea de colaboración.

"Incorporar Altadis a la Zona Franca nos está obligando a realizar numerosos trabajos previos que estamos realizando a la vez que vamos tratando de que lleguen las empresas", señala Jorge Ramos.

Así, entre otras cosas, al pasar a tener consideración del recinto fiscal, hay que impermeabilizar todo el recinto. Además de ello han tenido que trabajar para homogeneizar todo el suministro eléctrico entre lo que había fuera y ahora al incorporar Altadis, la conexión de todo tipo de redes que van desde el alcantarillado o los viales o el cambio de la titularidad en los centros de transformación.

En este sentido, el delegado en la Zona Franca afirma que lo que se está haciendo ahora es simultanear varias obras para ir adaptando las naves a la gente que vaya llegando.

En el caso de Alestis, que tiene que empezar su traslado en el mes de agosto y cuyo contrato ya se ha firmado con la Zona Franca, se están simultaneando tres obras. Por un lado se está trabajando en quitar un muro que pasaba por la zona que necesita Alestis, acondicionar también un área para las oficinas que demanda la empresa aeronáutica y, por último, acaban de adjudicarse los trabajos por casi un millón de euros para acondicionar la nave en la zona industrial.

Dentro de la segunda fase, también se encuentra la incorporación de la zona de puerto marítimo, para lo que se quiere que haya un sistema de gestión urbanística parecido al del puerto de Cádiz, es decir, que tenga su propio plan de usos.

Ramos señaló que han concesionado de momento los terrenos del puerto hasta que no puedan proceder a la compra definitiva de los mismos, ya que esto está pendiente de que la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz lleve a cabo la desafectación de los mismos.

Una de las empresas señeras que se encontraban en el recinto fiscal y que quebró fue Procosur. Poco tiempo después de inaugurar las nuevas instalaciones que estaban previstas para una gran expansión de la firma gaditana, la crisis hizo que no se cumplieran esas expectativas y que finalmente se tuviera que cerrar, entrando la empresa en un procedimiento concursal.

Además de todo ello, la Zona Franca se convirtió en una acreedora de Procosur, ya que la empresa de congelados dejó una deuda con el Consorcio de aproximadamene 1,9 millones de euros. Para colmo, Zona Franca tampoco podía disponer de la nave para poderla poner en el mercado.

Jorge Ramos explicó a este periódico que después de las conversaciones que han tenido con Ernst & Young, que son los que están gestionando el concurso de acreedores de Procosur, se va a poder disponer de la nave para poder sacarla a oferta pública y que se pueda ubicar otra empresa, para la cual conocen ya el interés firme de una compañía.

Una de las llegadas que se había anunciado era la de la empresa suministros industriales Puerto y Bahía, que quiere montar un centro logístico en la nave de 6.200 metros cuadrados que iba a ocupar el original edificio de composite que había previsto Carbures y que finalmente se ha desechado.

La financiación de esta nave correría a cargo de los Fondos Feder en un montante superior al 60% mientras que el resto sería de fondos propios de la Zona Franca, salvo una pequeña parte que sería por la empresa.

El problema con el que se está enfrentando la Zona Franca es que aún se tiene que definir el papel que tendrá el Consorcio a la hora de gestionar estos fondos de la nueva convocatoria, ya que el marco normativo ha cambiado. En este caso, Ramos afirma que si ellos no van a poder ser intermediarios de los fondos, "que nos digan a qué puerta tenemos que llamar y lo haremos".

Por otra parte también está previsto que a lo largo del mes de junio se pueda poner en funcionamiento el nuevo silo de almacenamiento, mezcla y carga de una de las empresas señeras que se encuentra en el recinto fiscal, en este caso Harinera Vilafranquina.

La actuación aumentará la capacidad de almacenamiento de Vilafranquina en 7.933 metros cúbicos, con el consiguiente aumento de la competitividad y su reflejo en el ámbito empresarial de la ciudad.

De este modo, el delegado de la Zona Franca asegura que, quitando los terrenos de Altadis, el resto del recinto fiscal estaría ocupado al cien por cien técnicamente, aunque siempre queda alguna nave que se deja sin ocupar para imprevistos. De hecho Harinera Vilafranquina tiene alquilar suelo de vez en cuando para almacenaje.

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