Cádiz

Vuelve la 'tranquilidad' a la calle Sagasta

El pasado 22 de octubre Eugenio Belgrano, gerente de la tienda El Gaditano Errante, recibía un aviso de robo en su establecimiento de la calle Sagasta. Tras comprobar que el local se encontraba medio abierto y que faltaban objetos de valor y dinero de la caja fuerte, Eugenio avisó a la Policía para denunciar lo sucedido.

Este no ha sido el único robo que en los últimos meses ha sido cometido en comercios de la zona. Según Belgrano, el ladrón conoce a la perfección el barrio, y además sabía cuando actuar: "Tenía aprendida la hora del cambio de turno de la Policía". Los comerciantes del lugar, que ya se han reunido para abordar el tema, aseguran que es un okupa de la calle Rosario el que está efectuando estos robos. Pero "lo que no queremos los vecinos es tener que ponernos a hacer guardia como serenos", comenta Eugenio, que reitera la necesidad de atrapar a los responsables de una vez por todas.

Eugenio cuenta cómo desde el robo la Policía se ha involucrado de lleno, informándose, y teniendo más presencia en el barrio. Y con la detención del presunto autor. Es por eso que este comerciante no pone peros a la actuación que han tenido las fuerzas del orden, pero sí con la que puedan tener los jueces: "Ahora el ladrón pasa un año y medio en la cárcel, le dan el permiso y sale para fuera otra vez, a delinquir. Esto hace que la Policía tenga que empezar su trabajo de cero". Belgrano se indigna al pensar que el caco pueda volver a salir a la calle, "cobrando el paro, en una cárcel que, en vez de cárcel, es un hotel de cinco estrellas para él". Opina que la situación tiene que cambiar con urgencia, endureciendo las penas y haciendo que el escarmiento sea real.

El susto del momento se ha ido, asegura, ahora el miedo es la inseguridad. "Con lo fácil que nos han robado, estamos siempre pensando qué hacer, no dejar nada en la tienda, llevarnos el cambio..."

Eugenio confiesa que se sintió mal por un lado cuando se publicó la noticia del robo en El Gaditano Errante, porque podría afectar al turismo y por consiguiente a los comerciantes de la ciudad. Pero por otro lado pensó que era importante dar la voz de alarma. "Con el paro que hay en la ciudad, todo lo que tenemos encima los pequeños comerciantes, lo poco que se nos ayuda... Que encima haya oleadas de robos no hace otra cosa que dañarnos más". A pesar de todo, y de aún no haber recuperado nada de lo robado, Eugenio es optimista y espera que la situación acabe de la mejor forma posible.

Durante las semanas siguientes, se han podido ver a muchos vendedores de alarmas por la zona y a muchos comercios instalándolas. "Ya uno sospecha si son los de las alarmas los que mandan al ladrón", bromea Eugenio. Y es que todo ha cambiado, no sólo para su tienda, después del robo.

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