Cádiz

Volver con 25 horas de retraso

  • El aeropuerto de Jerez canceló ayer un total de doce vuelos, seis llegadas y seis salidas · Tan sólo despegó, a las seis y media de la tarde y con un día de retraso, la conexión hacia Palma de Mallorca

Las 22 horas de cierre del espacio aéreo español como consecuencia de la huelga salvaje de los controladores aéreos se saldó en Jerez con la cancelación ayer de todos los vuelos que debían usar la pista del aeropuerto de Jerez a excepción de uno de ellos. Los doce vuelos cancelados a lo largo de la jornada tuvieron como principales destinos Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca. El único avión que ayer consiguió despegar de Jerez fue el de Air Berlin que conectó Jerez con Palma de Mallorca. Despegó a las 18,25 horas, llegando a su destino 25 horas después de lo previsto.

El hecho de que aerolíneas como Iberia, Air Nostrum, Vueling y Ryanair decidieran ayer cancelar todos sus vuelos a la espera de la normalización del servicio a lo largo del día de hoy provocó que las instalaciones aeroportuarias, repletas de pasajeros durante buena parte del día, se fueran despejando conforme avanzaba la tarde, quedado en la misma precisamente los pasajeros que finalmente pudieron embarcar: los de Palma de Mallorca.

La paciencia de los mallorquines que esperaron más de un día para tomar su vuelo fue sencillamente proverbial: José Luis y Magdalena, ayer a mediodía, seguían el camino que minutos antes habían 'marcado' los turistas alemanes que desde Jerez querían volver a Alemania tras hacer escala en Palma. Se apoderaron de las sillas de los mostradores de facturación y, con ayuda de las maletas, descansaron las piernas en alto.

La odisea de José Luis y de su esposa Magdalena fue la siguiente: "Nuestro avión debió haber salido para Palma el viernes a las 17,15, por lo que nos vinimos para el aeropuerto a las 15 horas para facturar con tranquilidad. Las noticias del plante de los controladores se fueron sucediendo. Estuvimos en el aeropuerto hasta las nueve menos cuarto de la noche, momento en que nos consiguieron hospedaje en el hotel AC, por lo que -dijo sin perder el humor pese a lo mucho sufrido- pudimos ver gratis el partido del Xerez". La tranquilidad les duró poco pues tras cenar se acostaron y a las cinco y media de la madrugada ya estaban en planta para embarcar a primerísima hora. "Ni siquiera nos dieron de desayunar porque, nos dijeron, que nos darían en el avión". Finalmente llegaron al aeropuerto a las 6,30 horas, donde se les comunicó que el espacio aéreo seguía cerrado. Y fue allí, en la sala del aeropuerto, donde esperaron durante todo el día hasta que pasadas las nueve de la noche pudieron embarcar y volar hacia Mallorca. Ni siquiera semejante odisea logró que José Luis y Magdalena olvidasen esa "maravillosa" semana en la que consiguieron ver "Chipiona, Cádiz, los pueblos blancos, las bodegas de Jerez, Gibraltar, Tarifa, El Puerto y Gibraltar". Ahí es nada.

Quienes también se tomaron la espera de forma completamente tranquila fueron los turistas alemanes. Desde el sur de España, Palma de Mallorca se erige en la escala obligada con rumbo a su tierra si vuelan con Air Berlin. Dos de ellos, procedentes de la ciudad germana de Sylt, tras pasar dos semanas en Caños de Meca, se colaron en el aeropuerto con sus tablas de surf y una tranquilidad que resultaba envidiable.

Muy cerca de ellos se sentaba un grupo de señoras -parte de otro mayor compuesto por medio centenar de viajeros todos ellos mallorquines- a las que la paciencia se les agotaba a pasos agigantados, máxime si se tiene en cuenta que los asientos de los aeropuertos no están hechos para esperar horas sobre ellos. "Deberíamos haber llegado ayer (por el viernes) a las 20 horas y aquí seguimos", manifestaban ayer al mediodía mientras se deshacían en elogios hacia el compañero de viaje que logró contactar con la compañía para que ésta les buscara un alojamiento.

El aeropuerto era ayer una sucesión de colas: por un lado estaba la de aquellos pasajeros que presentaban hojas de reclamaciones en el mostrador de Aena y por otro la de Iberia, donde el principal objetivo de los pasajeros pasaba por anular o trasladar el vuelo a otra fecha. Ese fue el caso del comercial jerezano Paco Marín, quien acompañado de su mujer e hijas no se resignaba a perderse el puente en Madrid. "Deberíamos haber cogido el vuelo a las 13,30, pero no ha sido posible. Por ello -decía mientras hacía cola- voy a cerrar este vuelo y dejaré abierta la vuelta para mi mujer y mis hijas. En cuanto lo arregle nos tiraremos para Madrid en coche y la vuelta la harán mi mujer y las niñas en avión y yo bajaré con el coche. Tampoco me importa mucho porque estoy acostumbrado pues soy representante".

En esa misma cola esperaban multitud de pasajeros, de las más diversas nacionalidades, entre los que había, además de alemanes, tres jóvenes estadounidenses que están estudiando en Cádiz que deseaban poner rumbo a Viena. Todos ellos tenían una intención: enlazar con Madrid para, una vez en Barajas, coger vuelos hacia sus destinos finales. Por esa misma cola circulaban unas fotocopias del comunicado colgado por Iberia en su red: "Todos los vuelos quedan cancelados hasta el domingo a las seis de la mañana". La única opción que quedó fue el tren, pero ni que decir tiene que la demanda fue enorme.

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