Cádiz

La UCA abre un concurso para la reforma y explotación del Olivillo

  • La empresa que gane lo gestionará pero con la premisa de que debe tener uso universitario

La Universidad de Cádiz (UCA) ha dado un paso definitivo para darle un uso universitario al edificio del Olivillo, que se encuentra cerrado desde hace más de 28  años en un precario estado. En tiempos de crisis y sin presupuesto para acometer nuevas inversiones, la UCA lo que ha hecho es realizar una convocatoria pública para que las empresas privadas presenten propuestas de proyectos para la reforma y la explotación futura de este edifico.

En este sentido, lo que se busca es que la iniciativa privada sea la que lleve a cabo la rehabilitación del edificio, le dé un uso y se encargue de su explotación.

Con el objetivo de poner en conocimiento las características del inmueble, la UCA ha abierto un plazo de presentación de proyectos para seleccionar aquella propuesta cuya exposición y viabilidad sea más adecuada a los fines universitarios.

 

Para ello, la Universidad de Cádiz ha determinado dos líneas posibles de actuación de los proyectos que se presenten a esta convocatoria: la primera de ellas es que se destine para residencia universitaria o, en general, para actividades relacionadas con la comunidad universitaria. La segunda de las opciones es que se puedan ubicar en el edificio centros de investigación y transferencia I+D+i.

 

Esta propuesta fue aprobada en el Consejo de Gobierno de la Universidad de Cádiz celebrado el pasado 21 de noviembre de 2012, donde se presentó un informe que valoraba esta posibilidad.

 

El plazo de presentación de iniciativas será de un mes, finalizando el período a las dos de la tarde del próximo 1 de marzo. La documentación deberá presentarse en sobre cerrado en la Unidad de Apoyo a Contrataciones del Servicio de Gestión Económica, Contrataciones y Patrimonio de la UCA, que está situado en el Rectorado.

El edificio del Olivillo ha estado muy de actualidad en los últimos tiempos porque ha sido objeto de disputas políticas. Hay que tener en cuenta que éste es un inmueble propiedad de la Junta de Andalucía que lo tiene cedido a la Universidad de Cádiz desde el año 1998 por 50 años. El entonces rector de la Universidad de Cádiz, Guillermo Martínez Massanet, creyó oportuno incorporar este edificio a su patrimonio para la transformación del mismo en sede de los servicios generales y de la biblioteca central, todo ello con un coste de unos 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros).

 

Sin embargo, el proyecto nunca se llegó a acometer, mientras que el inmueble iba deteriorándose cada vez más. De hecho, ante la entrada de indigentes en el interior, hubo que tapiar todos los accesos para impedir que pernoctaran en el mismo y evitar un posible derrumbe.

 

Su sucesor en el cargo, Diego Sales, planteó una residencia para universitarios y docentes en el año 2007, pero tampoco salió adelante. En una entrevista concedida a este periódico cuando dejaba el cargo, dijo que el problema del edificio del Olivillo es que "no es rentable para ninguna inversión".

 

 La UCA, ante la imposibilidad de poder desarrollar un proyecto a corto plazo con sus propios medios, se mostró dispuesta a devolver el edificio a la Junta de Andalucía.

Y mientras que el edificio se iba deteriorando cada vez más, el Ayuntamiento de Cádiz decidió tomar cartas en el asunto debido a que no se hacía caso a los requerimientos de obras de ornato y posteriormente de seguridad que iba haciéndole a la Universidad y comenzó los pasos para proceder a una posible expropiación. La UCA realizó un informe técnico que revelaba que el edificio se encontraba en un claro estado de ruina técnica.

 

Pero esto no viene de los últimos años. Ya en 1998, cuando la UCA recibió el inmueble, ya se advertía el mal estado generalizado de los hormigones, armaduras y del deterioro acusado en la estructura de la finca.

 

Ahora la Universidad, con el rector Eduardo González Mazo, a la cabeza van a tratar de darle una última oportunidad al edificio. Se cumple la premisa de que tenga un uso universitario, pero tiene coste cero para las arcas de la institución académica, porque el coste del proyecto, la construcción y el mantenimiento y la gestión correrá a cargo del que se quede con el Olivillo.

 

En un mes se conocerán las empresas que se han presentado al concurso y la utilidad que se le va a dar. 

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