25 años del triunfo de Teófila Martínez

La travesía en el desierto sin final del PSOE en Cádiz

  • Los propios socialistas no dejaron que Carlos Díaz repitiera como cabeza de lista y desde entonces los resultados electorales en las municipales han sido muy pobres

Fermín Moral saluda desde el balcón de la sede del PSOE tras la derrota electoral. Fermín Moral saluda desde el balcón de la sede del PSOE tras la derrota electoral.

Fermín Moral saluda desde el balcón de la sede del PSOE tras la derrota electoral. / Julio González

La victoria de Teófila Martínez en el año 1995 no sólo trajo un largo gobierno de los populares en la ciudad sino el inicio de una travesía en el desierto de los socialistas que parece que no tiene fin. Carlos Díaz estuvo al mando de la ciudad en los cuatro primeros mandatos, el primero en coalición con el PSA (Partido Socialista de Andalucía) y el PCE (Partido Comunista de España), y los siguientes con mayoría absoluta lograda en las urnas con el PSOE.

¿Qué es lo que ocurrió en aquel año 1995 para que el PSOE perdiera la confianza de la ciudad sin que la haya vuelto a recuperar en 25 años? Fue una suma de factores que van desde el panorama político nacional a, sobre todo, el propio harakiri que se hicieron los socialistas gaditanos con las decisiones que tomaron aquellos días.

Vamos a lo general. Son días en los que un día sí y otro también van saliendo escándalos nacionales de todo tipo que afectan a los socialistas, el mayor de todos, sin lugar a dudas, la fuga del entonces director de la Guardia Civil, Luis Roldán. El viento está cambiando y ya se huele en el ambiente que Felipe González va a caer en la próxima contienda electoral ante el popular José María Aznar. Eso, como ocurre en muchas ocasiones, también tiene su reflejo local.

El último mandato de Carlos Díaz entre 1991 y 1995 fue muy complicado por muchos aspectos. Por un lado la ciudad vive una crisis económica importante y se queda fuera de las grandes inversiones que hubo en otros lugares como Sevilla gracias a la Exposición Universal del 92. Aquí llegó dinero del Plan Andalucía 92 con el que se hizo, por ejemplo Puerto América y el entonces llamado Puerto Fortuna, hoy Elcano, pero a los que no se les dio uso algunos salvo para el Campeonato del Mundo de Vela que pasó casi desapercibido.

Empieza a cundir el pesimismo en la ciudad acentuado desde años atrás con la pérdida de poder de la capitalidad debido a la salida de muchas de las universidades del término municipal de Cádiz. La gran obra es el Palacio de Congresos en la antigua Fábrica de Tabacos pero ya llegaba demasiado tarde.

Sin embargo, el principal problema de Carlos Díaz fue interno debido a la división que hubo dentro de su equipo de Gobierno quedándose con apenas un par de concejales de confianza, entre ellos Federico Pérez Peralta. Hay que tener en cuenta que el alcalde no era un hombre con poder orgánico, es decir, dentro del partido. Nunca le interesó lo más mínimo y por lo único que vivía era por el gobierno de la ciudad. Eso también era un problema a la hora de tener influencia en otras administraciones gobernadas por los socialistas.

A Carlos Díaz le ofrecieron ir de dos y acabar como presidente en la Diputación

Carlos Díaz empieza a oler el peligro y llega incluso a mandar a su partido una carta en la que pide repetir como cabeza de lista porque cree que la situación va a mejorar y porque quiere culminar algunos de los proyectos que se traía entre manos. Sin embargo la decisión ya está tomada y el PSOE decide dar un volantazo.

El elegido fue Fermín Moral, un hombre que ejercía como viceconsejero de Obras Públicas en la Junta de Andalucía, hijo de un comerciante muy famoso en la capital gaditana y que fue concejal de Fiestas en tiempos de la dictadura. Moral empezaba a tener un nombre por sus apariciones en los medios de comunicación pero, en ningún caso, el de un alcalde que llevaba 16 años en el poder.

A Carlos Díaz le ofrecieron un caramelo pero el PSOE no sabía que ese tipo de cuestiones no le interesaba lo más mínimo a este hombre. Quisieron que fuera como número 2 en la lista electoral de Fermín Moral para que después fuera el candidato socialista a la Diputación. Este ofrecimiento tuvo una negativa por respuesta y Díaz, después de 16 años de el alcalde, dejaba la política de un día para otro y regresaría a su puesto de funcionario del Estado.

Lo que ocurrió en las elecciones de mayo del 95 ya lo conocemos todos. Teófila Martínez alcanzó la mayoría absoluta y el PSOE se quedó con un pobrísimo resultado de siete concejales, tras detentar la mayoría absoluta durante tres mandatos.

¿Qué hubiera pasado si Carlos Díaz hubiera encabezado la lista? Eso es política ficción, es hablar por hablar. Mucha gente coincide en que es posible que el PSOE hubiera conseguido arañar un par de concejales más que, al menos, no le hubiera dado la mayoría absoluta al PP. En ese escenario hubiera sido posible un pacto de la izquierda entre PSOE e IU que, en aquellas elecciones, sacó cinco ediles. Para el pacto tampoco iba a haber una alfombra roja porque los enfrentamientos entre Carlos Díaz y Fernando Santiago en los plenos todavía son recordados.

El problema del PSOE no se acabó en las elecciones sino que se acentuó con lo que vino después. La desbandada de concejales en los dos primeros mandatos de Teófila Martínez dio una imagen nefasta para el partido y para todos aquellos que confiaban en el proyecto socialista. Uno de los primeros que salió y volvió a la Junta fue Fermín Moral. 

Con la candidata que hubo en 1999, María de la O Jiménez, la situación no fue mucho mejor e incluso bajó a seis concejales. Lo que no cambió fue la huida de varios de los ediles conforme iban avanzando los cuatro años.

Esta situación la atajó de manera radical Rafael Román, que obligó a todas las personas que iban en su lista a permanecer los cuatro años. Ese fue el primer candidato al que se enfrentaba Teófila Martínez que había tenido una dilatada carrera política y que en los últimos ocho años había sido presidente de la Diputación.

En 2003 remontó algo y se fue a los ocho concejales, pero le tocó vivir con los años grandes de Teófila Martínez tras la obra del soterramiento y la avenida Juan Carlos I. La popular obtuvo 18 ediles, por los ocho socialistas y el único de Gervasio Hernández Palomeque en IU, un escenario algo parecido al que hubo cuatro años después.

Fran González, apesadurmbrado tras los resultados electorales del pasado año con la ahora portavoz, Mara Rodríguez al fondo. Fran González, apesadurmbrado tras los resultados electorales del pasado año con la ahora portavoz, Mara Rodríguez al fondo.

Fran González, apesadurmbrado tras los resultados electorales del pasado año con la ahora portavoz, Mara Rodríguez al fondo. / Julio González

Aunque no tuvo unos resultados electorales importantes, el PSOE se estabilizó con Rafael Román al frente hasta que en 2011 volvió a dar otro volantazo y dejó la candidatura a la Alcaldía en manos de Marta Meléndez, con la que pretendía dar el salto generacional que, en cierto modo, se reclamaba. Sin embargo, con un PSOE de nuevo a la baja a nivel nacional y con Teófila aún intacta y con el Bicentenario a la vista, aunque por poco tiempo, sucumbió y llegó a perder incluso a perder un edil.

La aventura de Marta Meléndez al frente del grupo municipal acabó mal porque dimitió como portavoz al día siguiente de perder en las elecciones a la Secretaría Local del partido con Fran González, también concejal y con el que mantenía un fuerte enfrentamiento casi desde las mismas elecciones de 2011.

La tragedia del PSOE es que cuando había vientos de cambio y se veía que el teofilato podía caer, al PSOE le adelantó por la izquierda Podemos en las elecciones de 2015 y no se convirtió para los gaditanos en la alternativa de gobierno. Fran González tomó el relevo al frente pero, sin embargo, sacó los peores resultados desde las elecciones democráticas y sólo consiguió cinco concejales.

Sin embargo, la paradoja quiso que desde hacía 20 años, tuviera más poder e influencia que todos sus predecesores ya que se convirtió en la llave del gobierno. En sus manos estaba que siguiera Teófila Martínez, que fue la lista más votada, o el emergente Podemos de José María González 'Kichi'. Eligió lo segundo pero sin llegar a ningún tipo de acuerdo de gobierno o coalición. Eso le hizo estar en una situación de equilibrista permanente en la que no siempre consiguió mantenerse en pie. El resultado final es que al final acabó señalado por unos y por otros.

En las de 2019, los socialistas habían ganado poco antes en la ciudad en las generales y eso aumentaron las expectativas de los socialistas. Sin embargo, si antes estaba el teofilato, ahora estaba el kichismo y los resultados volvieron a ser desalentadores.

La historia ya se conoce. Fran González no recogió su escaño de concejal y sen el Ayuntamiento le sustituyó Mara Rodríguez pero incluso, aunque el partido de alcalde no alcanzó la mayoría absoluta por muy poco, ha perdido también la capacidad de llave del gobierno municipal. La travesía en el desierto parece que no tiene final.

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