Cádiz

Tragsa baraja dividir el auditorio bajo el polvorín en tres salas

  • El espacio no puede quedar diáfano porque no se pueden derribar unos muros de carga · La obra ha sufrido ya varias modificaciones desde que se presentara

Tragsa, la empresa que está llevando a cabo la obra del castillo de San Sebastián, está barajando diversas posibilidades como alternativa al auditorio cubierto que iba a ir bajo el polvorín y sobre el que se construirá el emblemático Faro de las Libertades. Este auditorio iba a estar cubierto e iba a tener una capacidad de 600 personas.

El problema es que la base sobre la que se apoya el polvorín no es un espacio diáfano, sino que está abovedado y dividido en salas. La idea era derribar esas paredes y, aun manteniendo las columnas, conseguir un espacio amplio para hacer el auditorio. Pero el problema es que se trata de muros de carga que son imposibles de derribar.

Ante este inconveniente, se están barajando diversas ideas. Una de ellas, tal y como explicó ayer la directora-gerente del Consorcio del Bicentenario, María Luisa García Juárez, es que el espacio se divida en tres partes y haya tres pequeños auditorios, cada uno de ellos de 200 personas. O también que uno sea para un auditorio y las otras dos con otros fines. Otra de las posibilidades es que se lleve a cabo en un edificio anexo.

Todavía no hay tomada ninguna decisión y, por lo tanto, los técnicos de Tragsa están trabajando en estos momentos en los cambios en el proyecto.

Y es que la tarea en el castillo de San Sebastián está siendo complicada, ya que apenas había planos sobre los que poder trabajar, por lo que se están encontrando continuos obstáculos en el desarrollo de la obra, que hasta ahora se ha centrado en las labores de demolición.

Una de las primeras decisiones que se desterró fue la de trasladar el actual faro de lugar dentro del recinto del propio castillo al tener la base hormigonada y ser inviable el cambio de ubicación.

También se anunció que iba a haber un paseo perimetral por fuera de la muralla, pero la falta de seguridad, entre otras cuestiones, han invitado a desechar la idea.

En el proyecto original que presentó en su día el entonces presidente del Consorcio, Gaspar Zarrías, también se anunciaba que en la primera isla podría ubicarse la Casa de América y el Observatorio de la Calidad de la Democracia. Sin embargo, para estas dos instituciones emblemáticas se les está buscando edificios en el casco histórico de la ciudad.

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