Cádiz

Toda una vida entre comandas

  • José Núñez Pérez, segundo maitre del restaurante El Faro, se jubila a finales del presente mes de agosto después de más de 40 años de trabajo en el reconocido establecimiento

A José Núñez Pérez (Vejer, 1948), Pepe Núñez, como se conoce al segundo maitre de El Faro, no se le olvida que fue en el año 1972, recién terminadas las entonces Fiestas Típicas Gaditanas cuando, por mediación de un amigo común, acudió a hablar con Gonzalo Córdoba para entrar a trabajar como camarero en su restaurante viñero, que dejará el próximo día 31 con motivo de su jubilación.

Recuerda que su padre, Francisco Núñez Calle, tenía una zapatería en Vejer, en la que trabajaban cinco personas, hasta que la industrialización llegó también al sector del calzado. "Éramos seis hermanos, el mayor yo, mi padre tuvo que cerrar el negocio y en 1965, cuando aún no tenía los 17 años cumplidos, dejé de acudir a las clases de don Enrique Meléndez Mendoza, que ha sido mi único maestro, y mi padre me trajo a Cádiz a trabajar en el bar La Primera de Labra, en la esquina de Antonio López con la plaza de España, donde estuve tres meses y medio".

Después fue un paisano el que se lo llevó a trabajar al bar Alcázar, en la confluencia de Benjumeda con Sagasta, en el que en aquellos años los pollos asados eran su principal atractivo. "Fue una época buena, por allí pasaba mucha gente y fue donde conocí precisamente a Gonzalo Córdoba, que acudía con su personal", señala.

Transcurrido tres años y medio se cambió a El Candil, en la calle Javier de Burgos, y año y medio después, en 1970, le llegó la hora de hacer el servicio militar, en el Ejército de Tierra, primero el campamento en Cerro Muriano y luego fue destinado al RACA 15, en Cádiz. "Quedarme aquí me permitió compaginar la mili con el trabajo y estuve en El Sardinero, en la plaza de San Juan de Dios, cuando el muelle y Astilleros estaban en alza , y daba gusto trabajar en el restaurante".

En 1972, ya licenciado, volvió a El Sardinero y unos meses después entró como camarero en El Faro. Al año siguiente, en el mes de marzo, se casó en la parroquia del Divino Salvador de Vejer con su paisana María Rodríguez Altamirano, con la que ha tenido una hija y tres hijos, que le han dado cuatro nietos.

Ese mismo año, El Faro, que en el año que viene cumple sus bodas de oro, abrió el restaurante, del que destaca que "su primer maitre fue Antonio Barba Marcelo, que venía del restaurante del Hotel Francia y París, del que también procede el actual, Paco Marente".

Alude a que también estuvo cinco meses de agosto de otros tantos años en El Faro de El Puerto, que regenta Fernando Córdoba, "una oportunidad para conocer a otro tipo de clientes, los que acuden allí cada verano", y destaca la especial atención que Gonzalo Córdoba ha prestado siempre al personal, "que ha sabido ser jefe y también compañero".

Pepe Núñez resalta también el buen ambiente que existe en la plantilla, "desde Mayte Córdoba y Paco Marente a los demás compañeros , sin olvidar a los que ya no están aquí porque se han jubilado".

Igualmente cita que en El Faro ha tenido ocasión de atender personalidades diversas, desde los Reyes de España y el Príncipe Felipe a varios jefes de Estado, y a un sinfín de artistas, "desde los que Antonio Martín de Mora llevaba después de actuar en el Cortijo Los Rosales, los que pasaban por el Teatro Pemán y los que acuden ahora al Falla y luego repiten la visita por su cuenta".

Segundo maitre de El Faro desde 1991 reconoce que el sector no vive sus mejores momentos debido a la crisis económica. "Aunque aquí no estamos manteniendo, sobre todo en verano, se ha notado el descenso, especialmente en el descenso de comidas de empresa".

Con su experiencia de casi medio siglo en la hostelería, Pepe Núñez reconoce la importancia que tienen las escuelas de hostelería. "Se nota mucho en los chavales que vienen de prácticas a El Faro", a los que les desea mucha suerte y "que encuentren una empresa como yo, en la que puedan estar muchos años".

A partir de septiembre dice que dedicará todo el tiempo a su familia, "a mi mujer, a mis hijos y también a mis nietos, que son a los que no he podido atender todo lo que me hubiera gustado estos años".

Dice que le gusta mucho, a demás del fútbol, el campo y pasear. "Ahora voy a tener ocasión de salir con mi esposa al menos a que nos sirvan el aperitivo en la calle". Tampoco descarta realizar algún viaje. Se lo ha ganado.

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