Cádiz

Odisea de un viaje al carnaval en autobús

  • Los usuarios de las paradas intermedias no podían acceder a ningún autobús, ya que venían cargados desde el principio · Tranvías tuvo que iniciar algunos trayectos en Ingeniero La Cierva

CHÓFER, abra la rampla¡". Como todo el mundo sabe, en Cádiz a la rampa se le dice rampla. Varias voces gritaban en la parte media del autobús de línea al conductor que sacara el dispositivo para que se pudiera bajar una señora con una silla de ruedas. El hombre tenía que cerrar primero las puertas, para sacar la consabida rampa y después abrirlas, pero la gente no se enteraba. Otra vez "Chófer, abra la rampla de una vez". El hombre se tenía que armar de paciencia con el público que accedía ayer a los transportes públicos.

En la línea número 1, pasada la una y media de la tarde, en la parada de Ingeniero La Cierva ya no cabía absolutamente nadie más. En residencia y en san José ni siquiera se para y los numerosos usuarios de estas paradas ven pasar un nuevo autocar sin suerte. El problema es que los autobuses se cargan el principio lo que convierte a los que esperan en las paradas intermedias en grandes víctimas del sistema.

Ayer se trató de ponerle remedio y los autobuses subían vacíos y a la altura de la Glorieta Ingeniero La Cierva daban la vuelta e iniciaban allí el recorrido, lo que aligeró de manera considerable las esperas.

Sin embargo, el paciente chófer de la línea 1 en el que este paseante estuvo viajando temía cada parada a la que llegaba. En San Vicente de Paúl empezó a montarse gente por la parte de atrás. El conductor avisó claramente que por allí no se podía hacer y que hasta que no se bajaran o pasaran hacia delante a pagar, no volvía a iniciar la marcha. Un hombre, viendo que pasaban los segundos y no se arrancaba, le espetó a una mujer de mediana edad que o se bajaba ella por su propio pie y se acercaba a pagar o la obligaba él mismo. Claro, eso no gustó nada a la mujer y se inició una discusión que no llegó a más por la mediación de otros usuarios. Finalmente esta y muchos de los que habían entrado por detrás, mandaron sus bonobuses para delante y el conductor mismo se encargó de introducirlos en la máquina.

Mientras,otro grita más al fondo con una nueva plegaria al chófer, que ya no sabe donde meterse: "¡No abuse, que no somos una morcilla y aquí no cabemos más!", lo que provoca las risas de los que estaban allí.

Finalmente el autobús llega a su destino de la plaza de España y los usuarios de Tranvías bajan de manera apresurada y estresada buscando las ilegales y los coros en el lunes festivo de los gaditanos. Eso sí, muchos de ellos rajando que quieren que se utilice el transporte público y que después no da para más. Otro dice que esto ocurre en todos los sitios y, si no, que miren en Sevilla cuando hay feria.

El autocar fue descargado en plena avenida del Puerto, en la parte exterior de donde estaba el reloj de flores. La gente salió y el autobús, con el cartel "fuera de servicio" se dirigió de inmediato a cargar a más gente para traerlas al casco antiguo. Otro viaje estresante.

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