Cádiz

Náutica, un mar de dudas

  • La Junta ofrece ahora la titularidad del edificio al Ayuntamiento, pero esa cesión no se ve clara Tampoco se concreta si el inmueble será derribado o se mantendrá parte del mismo

Hace ya cinco años que la sede de la escuela de Náutica cerró sus puertas. Y las dudas que se generaron entonces con respecto al futuro inmediato de este destacado inmueble situado frente a la playa de la Caleta no han hecho más que crecer en todos estos años. Los continuos cambios de planes y las dispares decisiones que vienen tomando las administraciones públicas en estos años han impedido concretar un proyecto de actuación y, siquiera, una postura en firme con respecto al futuro del propio edificio. Hace unos días, el delegado del Gobierno andaluz en Cádiz, Fernando López Gil, volvió a sacar a la palestra este asunto, al afirmar que la Junta había realizado una oferta de cesión del edificio al Ayuntamiento, para que pueda construir allí el Museo de Arqueología Subacuática que en su día planteó la alcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez.

Este cambio de titularidad del inmueble tendría que ser negociado ahora entre ambas administraciones, para valorar en qué condiciones se haría y, sobre todo, qué recibiría a cambio la administración autonómica (que pediría un suelo alternativo donde habilitar las instalaciones o servicios que tenía previsto en esa antigua escuela). No obstante, en el Consistorio no termina de convencer esta oferta de cesión, según fuentes consultadas. Y eso se debe a que los planes municipales pasan por construir el Museo Andaluz de Arqueología Subacuática, proyecto que por el apellido 'Andaluz' vinculan directamente a la administración autonómica para hacer de ese espacio un referente en la comunidad autónoma y no una iniciativa puramente gaditana.

De forma paralela al futuro propietario de este inmueble, sigue en el aire también el futuro del propio edificio en sí. Desde 2008 hasta ahora, se viene planteando el derribo de Náutica para levantar en su lugar un nuevo edificio. La administración autonómica es la que ha venido empujando con esta idea, que siempre se ha topado con la negativa municipal. Sobre este asunto, precisamente, ha querido salir al paso el Ayuntamiento para insistir en su negativa al derribo del edificio. Una negativa que se ha mantenido en el tiempo desde un principio -remarcan fuentes municipales- en los diferentes dictámenes emitidos por la Comisión Municipal de Patrimonio. Así, explican que hasta en cuatro ocasiones se ha rechazado la propuesta de intervención sobre el edificio de Náutica en estas sesiones de la Comisión de Patrimonio. La primera de ellas fue en abril de 2011, en la que se recomienda que "se estudie constructivamente en el proyecto de ejecución el mantenimiento y rehabilitación de las fachadas actuales, en lugar de su reconstrucción". A partir de entonces, en marzo de 2012, en noviembre de ese año y, por última vez, en enero de 2013, se dictamina siempre de forma desfavorable a la actuación solicitada por la administración autonómica, remitiéndose en todas las ocasiones a ese primer dictamen de abril de 2011.

En contra, se señala por parte del Ayuntamiento que la Comisión Provincial de Patrimonio y la propia Consejería de Cultura sí han aprobado la propuesta hecha en su día de derribar el edificio, a pesar de gozar de una protección que afecta a la fachada principal y al puente de mando del edificio y de estar incluido en el listado de edificios singulares del Movimiento Moderno de España y Portugal (Docomomo).

De todo ello se extraen dos posibles futuros para la antigua escuela de Náutica. La primera opción sería que el Ayuntamiento rechazara la oferta de cesión del edificio, por lo que seguiría siendo propiedad de la Junta de Andalucía y, por ello, se optaría por su demolición y reconstrucción, no estando claro qué utilidad se daría. Por contra, la otra opción es que el Ayuntamiento se convirtiera en el nuevo propietario de este espacio, habilitando allí un museo de arqueología subacuática y, en base a lo defendido hasta ahora, rehabilitando íntegramente el edificio. Estos son, en principio, los planteamientos posibles para un espacio que a pesar de encontrarse en lugar privilegiado y estar incluido en un catálogo arquitectónico, no tiene nada claro su futuro. Ni siquiera su presente.

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