Cádiz

El cielo de Méjico o Japón recorta torres como las de Cádiz

  • El aspecto que presentarán las dos grandes estructuras que caracterizarán la futura infraestructura de la Bahía de Cádiz será bastante similiar al del mejicano puente sobre el río Coatzacoalcos

A día de hoy están en obras las dos grandes torres que singularizarán y del que colgará el puente de La Pepa. Pero es muy difícil imaginar, a raíz de lo que hay actualmente, qué aspecto tendrán una vez acabadas. En aguas de la Bahía asoman ocho tubos de dos metros de diámetro, y en el muelle de La Cabezuela se trabaja sobre un enorme boquete lleno de hormigón.

Son sólo las cimentaciones de las torres, que acabarán pareciéndose a algunas tan lejanas como la que atraviesa el río Coatzacoalcos, en Méjico, o el que une dos islas danesas. Como es lógico, todos los puentes que tienen torres similares son estructuras atirantadas, esto es, aquellos en los que las secciones del puente se sujetan de manera independiente y directa a la pila por medio de cables en tensión. Es un modelo que se suele usar para puentes de más de 480 metros. Los otros principales tipos de puente son los de catenaria o colgantes, que se suelen emplear para puentes de más de 800 metros, y los de arco sobre o bajo tablero, más empleados cuando se trata de estructuras situadas sobre ríos.

El mejicano río Coatzacoalcos, al sur de Veracruz, está cruzado por dos puentes; el primero funciona desde 1962. Pero diez años más tarde, el choque de un barco contra una de las pilas estructurales derrumbó dos tramos de 30 metros de luz, lo cual originó que se cortara. El accidente puso de manifiesto que era necesario otro puente para cruzar el río. Esto, y que 17.000 vehículos diarios lo cruzaban al día en 1980, con los lógicos atascos. Este puente, que al igual que el de Cádiz es el segundo puente, quedó finalizado en 1984. Las torres son más bajas que las gaditanas: no llega a los cien metros y las de Cádiz superan los 180. También hay un ensanchamiento en la cabeza de la torre mejicana que no se dará en el caso del puente de este lado del Atlántico.

También hay que viajar bastantes kilómetros para ver las otras torres semejantes a las gaditanas. Hay que ir a Japón, donde el puente Tsurumi Tsubasa, terminado de construir en el año 1994, cruza el canal de Keihin. La mayor diferencia -o al menos la más llamativa- que tienen estas estructuras con las de Cádiz es que mientras que en el puente de La Pepa se crea un espacio triangular libre entre los fustes inclinados y bajo la riostra (donde se apoya el tablero), en el caso japonés no hay tal hueco: la estructura que soporta el tablero se apoya directamente en el pilón.

Los otros ejemplos que pueden ayudar a contemplar con la imaginación el segundo puente proyectado por el ingeniero Javier Manterola están en Europa. Son el Ben-Ahin, en Bélgica, el Färö danés y el germano Köhlbrand.

El primero de estos tres puentes atraviesa un río, el Mosa, y se terminó de construir en el año 87. Sus torres tienen 93,5 metros de altura.

El puente de Dinamarca fue inaugurado en 1984 y cruza el estrecho de Storstrom en dos fases: la parte norte va desde la isla de Zealand hasta la de Färö y la sur, desde ésta última hasta la de Falster; aquí es donde están las dos torres, aunque ambas se alzan en el agua, mientras que en caso de Cádiz sólo una está rodeada de mar y, la otra se alzará en el puertorrealeño muelle de la Cabezuela.

El germano puente de Köhlbrand está en Hamburgo. Se construyó entre 1970 y 1974 y en este caso, a diferencia del anterior, ambas torres de color azul se apoyan en tierra en medio de un paisaje industrial.

Las torres de Cádiz están aún creciendo, al igual que la infraestructura que ocupará el número 53 entre los puentes más grandes que existen actualmente en todo el mundo, y el número uno de todo el territorio nacional.

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