Cádiz

"Legalmente no se pueden dar más prórrogas en Tiempo Libre"

  • López Gil asegura que arreglará la situación con los comerciantes del edificio del Paseo

Los hosteleros de los bajos de Tiempo Libre tendrán que cesar su actividad a final de año. A pesar de que la tramitación con respecto al edificio no ha experimentado avance alguno, los actuales inquilinos tendrán que dejar las instalaciones el próximo 31 de diciembre, lo que ha generado cierto revuelo y una nueva polémica entre las administraciones. La propietaria del equipamiento, la Junta de Andalucía, ha aclarado que la decisión adoptada y comunicada hace meses se debe a imperativos legales. "Jurídica y legalmente no se pueden dar más prórrogas en Tiempo Libre", afirman desde la administración andaluza, según el estudio realizado por sus servicios jurídicos.

Una prórroga de estos contratos de alquiler -como en principio tenía previsto llevar a cabo la Junta de Andalucía- obligaría a volver a sacar a concurso la concesión de estos locales. Algo que no se podría llevar a cabo porque el edificio no reúne ya las condiciones oportunas para sacar un concurso de estas características.

Es por este motivo, fundamentalmente, por el que el cierre de los tres negocios de hostelería y de las instalaciones deportivas el próximo 31 de diciembre no tiene vuelta atrás.

Aún así, el delegado del gobierno andaluz en Cádiz, Fernando López Gil, afirmaba ayer de manera contundente: "Le aseguro que entre ellos y yo lo vamos a arreglar, pero lo voy a intentar arreglar con ellos, sin ruido", indicaba en relación a los comerciantes que mantienen la actividad hostelera en la zona. López Gil adelantaba que mantendrá conversaciones "individualmente" con cada afectado para llegar a un entendimiento y lograr una solución, aunque no adelantó qué posibles salidas se plantearán a los hosteleros.

Estas afirmaciones de la Junta llegaban al mismo tiempo que el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento gaditano, Martín Vila, exigía a la administración andaluza que no antepusiera "hacer caja y vender patrimonio a costa de que cierren establecimientos de la zona" y pedía esa reunión de López Gil con los comerciantes de Tiempo Libre. Criticaba Vila que la Junta lo que busca "es hacer caja con la operación que tiene planteada" y pedía que las actividades que hoy se llevan a cabo en los bajos del edificio se mantenga "mientras no se lleve a cabo ninguna actuación".

López Gil no escondió ayer su sorpresa ante estas nuevas declaraciones y críticas del responsable municipal de Urbanismo, lamentando las dificultades para entenderse "no con un gobierno sin saber, sino con dos gobiernos que tienen dos discursos diferentes". Y es que el delegado de la Junta asegura contar con el beneplácito del alcalde en la operación de Tiempo Libre "y luego el concejal de Urbanismo dice lo contrario". "No se entiende que se pongan reparos a Tiempo Libre, un edificio en ruina técnica y para el que está prevista una inversión millonaria. ¿Quién quiere un delegado de Urbanismo así?", se preguntaba ayer López Gil, que alertaba de que se está "ahuyentando" a posibles inversores que podrían hacerse cargo del proyecto que traería al fin a la ciudad el equipamiento de cinco estrellas del que aún carece la ciudad.

Desde el Ayuntamiento también denunciaba Martín Vila ayer en una nota de prensa que la Junta no ha permitido el acceso de los técnicos municipales para comprobar el deterioro del edificio, solicitado hace once días. "Si realmente el estado del pabellón es de deterioro, no debe haber problema para que los técnicos comprueben el estado del equipamiento", indicaba Vila. Y a estas críticas respondía a su vez López Gil lamentando que se hubieran celebrado hace unos días unas jornadas sobre Tiempo Libre "sin contar con el propietario del edificio". Un edificio que en menos de treinta días quedará completamente desocupado.

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