Cádiz

Incertidumbre por las terrazas

  • Los hosteleros del Paseo Marítimo coinciden en reclamar que los negocios no pierdan mesas con el rediseño de los veladores tras la peatonalización por las obras del carril bici

Varios clientes disfrutan de las terrazas situadas en tarimas de madera en el Paseo Marítimo. Varios clientes disfrutan de las terrazas situadas en tarimas de madera en el Paseo Marítimo.

Varios clientes disfrutan de las terrazas situadas en tarimas de madera en el Paseo Marítimo. / Joaquín Hernández Kiki

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Cualquier cambio supone una oportunidad, aunque también pueda entrañar un riesgo, sobre todo si se habla de negocio. La construcción del carril bici en Cádiz va a cambiar la configuración de la ciudad, potenciándose la movilidad en bicicleta en detrimento de los automóviles privados. Aunque la transformación va a ser importante en toda la capital gaditana, el espacio que va a sufrir una enorme variación va a ser el tramo del Paseo Marítimo que va desde el Hotel Playa Victoria hasta Cortadura, ya que se va a peatonalizar este lugar al convertirla en una zona ciclable. Una de las modificaciones se va a producir en el cambio de la configuración de las terrazas de los establecimientos hosteleros, por lo que los empresarios viven con incertidumbre este cambio, sobre todo por la intención del Ayuntamiento de rediseñar las instalaciones de madera que se encuentran en la calzada. Con todo, aunque ven con buenos ojos que los coches dejen de circular por este tramo junto a la playa de La Victoria, los hosteleros no quieren perder el espacio que actualmente ocupan con las mesas.

De todas formas, todo está a la espera de que se defina en próximas fechas lo que va a suceder con los veladores, por lo que los hosteleros están a la espera de la solución que se va a tomar. Alejandro Aragón, propietario del bar de copas Charlotte, dejó claro que se conforma "con no perder terraza" ante los cambios que va a haber con el carril bici. Aunque lo que sabe es que las mesas "se vienen al acerado junto al local", reconoce que actualmente "todo está muy abierto" ya que sobre la mesa "hay algunas propuestas" para cerrar la configuración de estos espacios. Por ello, se muestra "expectante por lo que va a pasar" una vez que finalice el verano.

Justo al lado, en la café y copas Ágora, José Manuel Dodero, uno de sus camareros, apunta que actualmente "todo está en el aire" y que lo único que se sabe es que "se pierde la terraza y se viene al acerado". A partir de ahí, tiene dudas sobre la decisión definitiva que intentará montar este negocio, ya que "no sé si mi jefe cerrará la terraza y la acristalará". Con todo, Dodero ve "pros y contras" en la reforma del Paseo Marítimo para convertirlo en una zona ciclable. En lo positivo, resalta que "vamos a ganar porque no van a pasar tantos coches y va a haber más movimiento de gente por aquí". En lo negativo, apunta que "las obras van a molestar al que esté sentado". Un mal menor al que se exponen los negocios ante una mejora sustancial.

Mucho más agorero en sus consideraciones fue Pedro Narváez, propietario de la cervecería Piper Playa, que afirma que el cambio en los veladores de madera le parece "muy mal porque perdemos mesas". Un asunto que asegura que "nos hemos enterado por el Diario", por lo que resalta que "si me quitan cuatro mesas, tengo que despedir a un camarero". Para ello, cuenta que en la actualidad dispone de dos camareros en la terraza para atender a las 12 mesas que tiene en la calle, por lo que con su reducción "no me sale rentable".

De hecho, indica Narváez que un negocio como el suyo "depende al 100% de la terraza", ya que es lo que demanda el público que acude al Paseo Marítimo. Por este motivo, reclama que le dejen poner las mesas "enfrente o a los lados" para no perder negocio.

En el bar Estrella del Mar, Carmen Falqué, su propietaria, afirma que la transformación del Paseo Marítimo "es positiva siempre que me respeten la terraza". Éste, al ser uno de los locales más pequeños de toda esta zona hostelera, depende exclusivamente de la terraza porque "dentro sólo hay dos mesas", por lo que si pierde el espacio situado en las tarimas de madera se podría ver abocado "a cerrar". Junto a esto, también considera que "no es viable" afrontar el gasto de una estructura acristalada.

Isidro García, propietario del restaurante El Delfín Azul, asegura que si le quitan la instalación de madera que tiene en la actualidad "se pierde espacio de la terraza", por lo que fue muy claro al apuntar que "si hay menos mesas, hay menos puestos de trabajo".

Por este motivo, García resalta que "es beneficioso que se haga la peatonalización del Paseo Marítimo", pero siempre que "no perdamos el número de comensales" tras las obras.

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