Cádiz

El Festival Aéreo prolongó el agosto para la hostelería de la zona

Un domingo que en condiciones normales para la hostelería del Paseo Marítimo hubiera sido discreto, por aquello del final del verano y la marcha de los últimos turistas, se convirtió en una prolongación del periodo estival gracias a la celebración del Festival Aéreo. Los hosteleros de la zona coinciden en que no se vivieron las avalanchas de público de los primeros festivales, pero reconocen que fue un domingo más que aceptable.

"No estuvo mal para ser 8 de septiembre. Se había notado ya en la semana el tradicional bajón de este mes, pero el Festival hizo que fuera como un domingo de agosto", comentaba ayer Carmen Baro, de la Marisquería Baro. "Un poco más flojo que otros años, pero no estuvo mal", señalaba por su parte un empleado de La Montanera, en la calle Brasil. En La Parrilla de Matilde, frontera entre la Glorieta Ingeniero la Cierva y el Paseo Marítimo, hicieron "más negocio que un domingo normal de septiembre, pero un 50 por ciento menos que el año pasado en el Festival", decía su encargado, Carlos Iturrieta.

También trabajaron "casi igual que un domingo normal" en la Cervecería La Marea, según contaba Joaquín, el encargado. Uno de los establecimientos señeros del lugar, situado frente al cielo donde los aviones fueron protagonistas, es el Arte Serrano. Antonio Pérez aseguraba que en su local "hemos notado mucha más gente que el domingo anterior, en el que ya se notaba que se habían ido muchos turistas de agosto". A juicio de este hostelero "sin aviones, la gente se hubiera quedado en su casa pensando, por ejemplo, en la vuelta al cole y en el gasto que supone. Pero celebraciones como el Festival Aéreo hacen que la gente salga a la calle, que se mueva un poco el dinero". Muy cerca, en la pizzería O Mamma Mía, confesaba Francisco Ruso que el personal del restaurante "no esperaba una mañana así, la verdad". Añadió que las ventas aumentaron un 30 por ciento en relación a cualquier domingo de septiembre y que el Festival Aéreo "es beneficioso para la hostelería de la zona".

Con menos entusiasmo se pronunciaba el encargado del Restaurante Arana, Toni Alvarado, donde se dio cita un número de comensales "bastante parecido al del año pasado, quizás un pelín menos".

En palabras de Conchi, empleada del Restaurante Bella Italia, "fue como un domingo fuerte de invierno, aunque con menos público que el que venía cuando los primeros años del Festival. No ha estado mal, no nos podemos quejar".

En la Arrocería La Pepa fue "como un domingo normal de verano", lo que no deja de ser una buena noticia. Jesús Cervera, encargado del establecimiento. recordaba el primer año del Festival como "apoteósico" y apuntaba por último que "por año ha ido bajando".

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