Cádiz

Feria en el Casino

Cinco hermanas y un sueño único. Cinco vidas avanzando en distintas direcciones hasta que deciden confluir en un local mágico, lleno de historias por descubrir, de héroes y mitos. De libros.

Lola, María José, Auxi, Pati y Susi, las hermanas Raposo Navarrete, inauguraron ayer un nuevo negocio en la avenida Cayetano del Toro de Cádiz. Sin miedo. Ni a la crisis ni a nada. Por ilusión y trabajo no va a quedar. Las cinco han sacado adelante un hermoso proyecto, una librería que no se conformará con ser únicamente un dispensador de libros y que apuesta por convertirse en un punto de encuentro de la cultura gaditana. Dos de estas hermanas, María José y Auxi, ya tienen experiencia en el negocio de los libros. Puede decirse que son las que convencieron al resto de la familia de la idoneidad de su apuesta. "Mi cuñado Balbino -tercia Pati- realizó un estudio de mercado de la zona y fue lo que terminó de convencernos".

A la pregunta de por qué y cómo surgió la idea de montar un negocio familiar, aparece una retahíla de respuestas cortas y concisas. Desde el necesitaba un cambio profesional hasta la atracción romántica por las librerías. "Que no debe estar reñido con el éxito económico", dice una de las cinco hermanas emprendedoras.

Lola llevaba ya muchos años regentando un negocio de manualidades de nombre Beta que se ganó el cariño y el respeto de muchísimos vecinos de La Laguna y de esa zona de la avenida. Pero Lola, la hermana mayor, ya estaba cansada de llevar la empresa en solitario y decidió pedir refuerzos. ¿Y dónde mejor que entre su propia sangre? "Te das cuenta que estás todo el día trabajando y que la vida se te va. Teníamos ganas de montar también una librería como mera satisfacción personal y aquí estamos".

Y eso que no fueron pocas las personas que les hablaron de la crisis y la pérdida de poder adquisitivo, del mal momento para abrir un comercio e invertir en cultura. Del miedo en definitiva. El miedo que no puede controlar nuestro mundo. "Perdimos la cobardía", dice Pati. Y Auxi revela que vivieron el momento de la puesta de largo "con expectación, trabajando hasta muy tarde para dejarlo todo listo".

El local de Las libreras -¿qué otro nombre podría tener su sueño?- tiene grandes posibilidades. Tras la puerta de entrada se sitúan las novedades y algunas colecciones interesantes, como Andanzas, de Tusquets, o Crónicas, de Anagrama. Por supuesto están los manejables y útiles libros de bolsillo, aunque la gran sorpresa llega al bajar unas escaleras y toparnos con un espacio abierto, mucho más grande que la planta de arriba, donde se suceden las estanterías plagadas de libros y en el que, apuntan María José y Lola, "queremos colocar el rincón del lector, con dos sillones y una máquina de café para que los clientes se sientan como en su casa".

Será precisamente allá abajo donde las hermanas Raposo Navarrete tienen pensado realizar las presentaciones de los libros y celebrar actividades para los más pequeños, como cuentacuentos o escenografías. "Con esto -dice Susi- también queremos fomentar la lectura entre los más pequeños".

Al intentar saber cuánto cuesta poner en marcha una librería de estas características las cinco responden al unísono. "No es barato desde luego", aunque prefieren no entrar en detalles. El caso es que la inversión ha sido importante pese a no tener que realizar grandes obras en un local que estaba muy bien conservado y al que el mismo jueves se le daba los últimos detalles en cuanto a pintura y adornos.

Uno de los apartados que se ha llevado un buen paquete económico ha sido el informático, sobre todo la adquisición de un programa que conecta a todas las librerías del país. "Si viene un cliente buscando un libro en concreto podemos ver a través de ese programa que a lo mejor está en un establecimiento de Cantabria. Pues nada, se lo pedimos y en pocos días ya lo tiene aquí", explica María José.

Lola también quiso destacar "el gran apoyo" que han tenido de los proveedores, "que se han portado estupendamente con nosotras".

En un principio, las cinco hermanas se repartirán las tareas de atender al público. Susi se encargaba a última hora del jueves del papeleo previo a la apertura, que tuvo lugar ayer viernes. A las ocho de la tarde brindaron con una copa de cava con familiares y amigos por la buena marcha de su negocio. "Queremos conciliar la vida laboral con la familiar, y a veces también podremos trabajar desde casa con temas administrativos", decía Auxi, quien, por su experiencia en el negocio de los libros, relataba que "la crisis ha llegado tarde a la venta de libros pero está llegando".

De momento, Lola, María José, Auxi, Pati y Susi se han pertrechado bien para combatirla. La unión hace la fuerza dicen, y las hermanas Raposo Navarrete no están dispuestas a abandonar su sueño común sin pelearlo. Una librería familiar, fraternal, un centro cultural abierto en una zona donde no abunda el negro sobre blanco. Que tengan suerte.

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