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Coronavirus en Cádiz Exportadores: La otra gran crisis

  • El gaditano Luis Parodi acababa de llegar de Wuhan cuando estalló la epidemia

  • La demora en cobrar la devolución del IVA por parte del Estado los pone contra las cuerdas

Luis Parodi, con uno de los envíos de su empresa. Luis Parodi, con uno de los envíos de su empresa.

Luis Parodi, con uno de los envíos de su empresa.

La crisis del coronavirus va más allá del aspecto sanitario, primordial en estos momentos por aquello de que la salud está antes que nada. Sin embargo también hay que ponerse en la piel de los empresarios que exportan sus productos. El gaditano Luis Parodi es uno de ellos. En los últimos años este periodista convertido a emprendedor ha pasado de trabajar en el sur de China para diferentes exportadores españoles a fundar sus propias sociedades: Global Green Europe SL, que se encarga del reciclaje de plásticos, y Producciones y Distribución SinoEuropa SL, que distribuye bienes de consumo y a sus vez es dueña de MMRopes.com, marca de bienes de consumo.

Parodi acababa de volver de China cuando estalló en Wuhan la epidemia por el coronavirus, que ahora está viviendo en España, capeando el temporal vírico y también el económico.

Una de sus grandes problemas es soportar el tiempo que el Estado tarda en abonarle el IVA soportado. Estamos hablando de decenas de miles de euros, una cuestión que empieza a asfixiar a muchos exportadores. “Los exportadores -comenta- soportamos un IVA del 21% de nuestros proveedores cuando pagamos las facturas comerciales. Vendemos al extranjero sin IVA, es decir que si nuestro margen comercial es de un 10% sobre la factura de venta, estamos perdiendo un 11% en esa venta, hasta que el Estado nos devuelva el 21%. Siempre, en la exportación, el Estado devuelve ese 21%, porque yo no puedo cobrarle a un tipo de Malasia un 21% que es un impuesto interno nacional”. Como se sabe el IVA es un impuesto sobre el consumidor final.

Esto quiere decir que, durante varios meses, hasta que Hacienda devuelve el dinero, los exportadores van a soportar ese IVA, o sea, financiar al Estado, que tiene entre 3 y 5 meses para devolverlo. “Actualmente a mí no me han devuelto el IVA desde diciembre, por lo que voy arrastrando diciembre, enero, febrero y pronto, marzo. Cuatro meses de IVA para una pequeña empresa exportadora es una barrera complicada de sortear. Nuestros resultados son lo suficientemente buenos como para sortearlo, pero cada vez iremos más justos. Alguna empresa que viviera más al día no podría salvo con una financiación mayor del banco. Pero es injusto tener que pagarle al banco por esa financiación cuando más bien debería ser el Estado quien pagara ese IVA con unos intereses a nuestro favor”.

Para Parodi la situación actual, en la que prevén una caída de facturación de un 80% durante al menos 70-90 días, significa que habrá pérdidas y que esas deudas de Hacienda con los exportadores agravarán más el balance, porque la liquidez es más necesaria. “Por ejemplo. Yo tengo que devolver 140.000 euros a los bancos en abril. ¿Qué pasa si por culpa de no recibir ese dinero de Hacienda me quedo corto y no puedo pagar? Mi situación de confianza con los bancos se vería atenuada. Y los bancos no son enemigos, más bien todo lo contrario, nos permiten a los pequeños poder trabajar y generar negocio. Lo que al final acaba beneficiando al Estado y a todos los que cobran del Estado en última instancia. Por lo tanto, ojo cuando se critica gratuitamente a los bancos o a los empresarios”.

Otro problema es la fluctuación euro-dólar, ya que está teniendo una volatilidad como antes no se había visto, capaz de pasar en una semana de 1,07 a 1,12. “Eso genera una incertidumbre comercial terrible, porque cobramos en dólares y pagamos en España en euros. La fluctuación nos obliga a ajustar al máximo los márgenes para aplacar el riesgo. Y en ocasiones hay que descartar operaciones por el riesgo a quedarte sin un margen comercial que compense al menos los costes de la actividad”.

Como este joven hay otros muchos, que preven caídas del 80% de facturación

Hay empresarios en España que han intentado comprar y vender mascarillas, “sin embargo, no podemos afrontar compras que superan el euro/unidad para jugarnos la venta con confiscaciones del Estado en aduanas. No puedes pagar una factura de 50.000 euros por 50.000 mascarillas y que luego el Estado las tase a precios de hace dos meses y jugarte perder la 30 o 40.000 euros. Esto está llevando a que el Estado haya literalmente nacionalizado la compra de estos artículos. No hay lugar a una compra libre. Seguramente, si se permitiera a cualquiera importar mascarillas, hoy habría muchas más opciones de venta en España a diferentes precios. Y, además, el riesgo de una mala compra, de tener o no licencias, no recaería sobre el Estado, sino sobre los intermediarios. La devolución de la mercancía en caso de una mala compra no sería mayor que el de un transporte nacional, unos 80 euros el pallet, es decir, unos 4.000 euros más económico de lo que cuesta traer 50.000 unidades por avión desde China. Y, además, el Estado podría pagar a 60-90 días, porque un pagaré del Estado prácticamente es dinero líquido para descontarlo en un banco”, cuenta Parodi.

Considera que tampoco el Estado está poniendo fácil contactar con ellos para ofrecer materiales, “y es una pena que la falta de experiencia por no apalancarse bien en empresas del sector y en las instituciones españolas en China esté propiciando una pérdida de tiempo muy valiosa”.

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