Negocios

Emprendedores en clave gaditana

  • Para muchos es un salto al vacío pero se arriesgan y ahora luchan por mantener sus propios negocios

  • El comercio es el sector preferido para quienes buscan su trabajo

Sergio, en la cafetería 'Los cuatro vientos' Sergio, en la cafetería 'Los cuatro vientos'

Sergio, en la cafetería 'Los cuatro vientos' / Fito Carreto

La industria pública y la fortaleza del sector pesquero marcaron una larga etapa de la economía gaditana. Miles de puestos de trabajo que dependían o bien de las arcas públicas o bien de un reducido número de armadores. Miles de trabajadores a cuenta ajena que permitieron años bonanza para Cádiz pero, a la vez, dificultaron la promoción de nuevas generaciones capaces de impulsar sus propios negocios, sus propias empresas.

Por eso, cuando las industrias públicas entraron en crisis o se marcharon de la ciudad y la pesca dejó de ser uno de nuestros referentes, una buena parte de los más jóvenes de la sociedad no estaban preparados para afrontar un futuro laboral en el que ellos no fueran meros empleados, muy lejos del concepto de emprendedores, propio de una sociedad dinámica.

Un ejemplo de ello es el leve crecimiento en el número de autónomos en la ciudad, en contraste con cifras más potentes logradas por localidades cercanas. Ello impide una reducción más efectiva del desempleo, dependiente de lo que otros hagan o del efecto de la estacionalidad en el sector de la hostelería, el referente de nuestra economía tras el final de las históricas industrias.

Como todo no está perdido, aquí van dos ejemplos de gaditanos que han sabido salir al mercado por su cuenta.

LOS CUATRO VIENTOS

Una noche, ya en casa, Rosa recordó sobresaltada que no había hecho la caja del día tras terminar su jornada laboral. De pronto, se tranquilizó: recordó que ella era la dueña. La caja, para mañana.Rosa, 38 años, divorciada y madre de dos hijos, se ha estrenado como empresaria y todavía no se lo cree. Junto a su socio Sergio, está al frente de la cafetería 'Los 4 vientos', un dinámico local que poco a poco se va asentando en el mercado.

Los dos trabajaban en el mismo local cuando el anterior gerente les ofreció el traspaso del mismo el pasado mes de septiembre. No se lo pensaron mucho. Dieron el paso y aquí están, de jefes de sí mismo y con una empleada, Cristina, hermana de Rosa que prefirió no dar el paso como emprendedora.

Trabajadora toda la vida en casa, tras su divorcio Rosa tuvo que buscar su primer trabajo y entró en la cafetería con la misión, inicial, de lavar platos y vasos. Como atender a las mesas y en la barra se le daba muy bien siguió adelante. "Me gusta hablar con la gente, la verdad es que me lo paso muy bien aquí".Sergio, 45 años de edad, ya acumula cerca de dos décadas en el mundo de la hostelería, aunque su verdadera afición es la carpintería y el diseño, lo que se refleja en los cambios estéticos que va a introduciendo en el local poco a poco.

Los dos decidieron dar el paso el pasado septiembre juntos como emprendedores y asumir la gestión de la cafetería. Le pusieron como nombre 'Los Cuatro Vientos', porque para ellos soplaban vientos favorables.

En el otro lado del mercado laboral, afrontan mes a mes lo que supone el mantenimiento de su propio negocio, con los gastos diarios y los impuestos que agobian a todos los pequeños empresarios, de mantener la cafetería abierta, lamentando las escasas, por no decir que nulas, ayudas que reciben de las administraciones aún siendo nuevos emprendedores. Y en el caso de Rosa, mujer divorciada y con dos hijos: ayudas, ninguna.

Que la cafetería se va asentando lo demuestra que ya tiene una clientela fija, en aumento. Se ha afianzado en los desayunos, a lo que ayuda la venta de tartas, con la de zanahoria como referente, y bizcochos caseros. La próxima apuesta es el almuerzo. Ya hicieron un primer intento pero tras los Carnavales van a introducir una nueva carta en la que no faltarán los guisos caseros marca de la casa.

Tanto Rosa como Sergio, con el apoyo de Cristina, reconocen que les gusta el trato con la gente. "Ya sabemos el café que quieren cuando entran por la puerta", comenta él, mientras que Rosa reconoce que ahora ve la hostelería de otra forma. "Ya entiendo porque cuando iba a un bar no me ponían el café templado; ahora me pongo en el lugar del camarero. Además, ¡nunca había visto una cafetera tan grande como la que tenemos!"

De cara al futuro más inmediato, Sergio constata que tras la consolidación ahora viene ir mejorando en la oferta y en el servicio (ya han realizado mejoras en el local). Y crecer, como buenos emprendedores, una vez que ya se han metido de lleno en su papel de empresarios.

Los dos propietarios de El Dorado Los dos propietarios de El Dorado

Los dos propietarios de El Dorado / J. H. S.

EL DORADO

"Lo friki está de moda". Esta es la tajante respuesta de Jessica Gil a la pregunta "¿por qué una tienda friki?". El 5 de septiembre, tras un agosto de obras y reformas, abre El Dorado, una tienda de regalos y juegos “frikis”. Tanto Gil como su pareja y socio, Juan José Cabello, llevaban un tiempo sopesando la idea de abrir un negocio. Tras mucho ahorrar en diferentes empleos (hostelería, seguridad, entrenadores deportivos), toman la decisión de lanzarse a ello.

"Nuestra primera opción fue una tienda de artículos deportivos" cuentan. Pero la existencia de una comunidad friki en Cádiz que carecía de un local para reunirse a jugar a juegos de mesa les hizo cambiar de opinión. Además, ambos son socios fundadores de una asociación sin ánimo de lucro para interesados en el juego de cartas Magic: The Gathering, El Pacto del Loto. Ser parte de esta asociación les permitió realizar un estudio de mercado sobre la posibilidad de abrir una tienda y, al obtener una respuesta positiva, se pusieron a ello.

Estos jóvenes gaditanos se enorgullecen de haber logrado montar un negocio "sin pedir un solo préstamo". "La situación para los autónomos es muy mala". La feroz competencia de las ventas on line es un peligro para el negocio. Pero no temen perder a su público. "Hemos formado una familia, hay gente aquí jugando todas las tardes. El trato humano es muy importante".

Porque El Dorado posee una amplia sala con mesas para jugar, y esa es una de sus fortalezas. Otra es la venta de productos personalizados. "Sabemos que en la ciudad hay tiendas muy potentes en la venta de figuras". Por lo tanto, Cabello hace por encargo muñecos Funko personalizados (esas figuras cabezonas que hoy en día venden en todas partes). Hace poco, ha terminado de montar el de Mágico González, que ya espera comprador en una vitrina en la tienda.

Pero ¿no abundan ya en Cádiz las tiendas frikis? "La idea es que sea una tienda friki para gente que no es friki, aunque hoy en día todos lo somos de algo. Muchas de estas tiendas no te invitan a entrar si no eres un friki por derecho, pero nosotros queríamos evitar eso". De hecho, por ello se descartó el primer nombre de la tienda “Turno extra”, que era demasiado restrictivo. La idea de sus propietarios es la consolidación. "No buscamos competir".

Y para la consolidación se están prodigando en redes sociales, con folletos… "Ya tenemos una clientela fija, queremos expandirnos". Y no solo en clientela. La tienda está en un local, que, si bien es espacioso, se encuentra en una calle, Benjumeda, poco transitada y con pocos comercios.

Para el futuro, "lo principal es cambiar de lugar" dice Cabello, que ya ha echado el ojo a varios locales. Si bien es cierto que el nombre del local hace referencia a ese rincón escondido, "no tiene que ser literal". "También queremos ampliar los productos que traemos: camisetas personalizadas, más juegos de mesa…"

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