El Paseante

Dueño mete la pata y su perro la levanta

  • En el barrio de Astilleros, columnas y farolas oxidadas en la base presentan un lamentable aspecto por culpa de los orines de perros · El presidente de los vecinos pide la colaboración de los ciudadanos

Las columnas y las farolas del barrio de Astilleros presentan un lamentable aspecto, asqueroso, 'gracias' a muchos propietarios de perros incívicos e insolidarios. Los cánidos, muy numerosos en esta zona, campan a sus anchas y orinan en estos lugares mientras sus propietarios no mueven un dedo para mitigar de alguna manera el poder corrosivo de los orines. El presidente de la asociación de vecinos, Luis Arenal, dice que las farolas "están podridas por la base y eso es un peligro". El dirigente ha perdido ya la esperanza de que buena parte de los dueños de estos animales se lleven a la calle una pequeña botella de agua, suficiente para diluir la orina y hacerla menos agresiva. "Es el barrio con más perros de Cádiz, hasta nueve hay en un mismo piso. Tienen las columnas del barrio destrozadas", lamenta Arenal. Sólo hay que darse una vuelta por los soportales de la avenida de las Cortes de Cádiz donde se ubican varias tiendas, la mayoría de moda. Allí, como puede verse en la foto que acompaña a este texto, las columnas presentan una negritud hasta medio metro de altura fruto de las continuas agresiones de la orina perruna y de la permisividad de sus dueños.

"Todas las mañanas me encuentro la esquina del bar meada y en ocasiones he tenido que retirar una caca de la puerta al abrir el negocio", comenta un hostelero del barrio. Está harto de la actitud de muchos propietarios de perros y lanza una propuesta: "Ya que los animales ensucian tanto y sus dueños no hacen nada, el Ayuntamiento debería poner un impuesto por tener animales. La limpieza de estas zonas llenas de caca y orina la pagamos luego los gaditanos, tanto los que tienen como los que no tenemos perro. Eso es injusto. Con un impuesto así, seguro que muchos, por no pagar, se lo pensarían antes de tener un animal en casa", apunta el comerciante.

La mezcla de los orines, el calor y la ausencia de baldeo convierten muchas calles de Astilleros en un lugar marcado por el fuerte hedor. "Hace un mes que no vienen a baldear las calles y eso se nota", denuncia Luis Arenal. El presidente de los vecinos pide colaboración ciudadana en un barrio "donde en verano hay muchos niños jugando en la calle". Y recuerda que hace unos años, esta proliferación de orinas en columnas y farolas provocó la presencia de pulgas, chinches y garrapatas que acabó incluso con algunos pequeños con alergias tratados en Urgencias.

Mientras el barrio de Astilleros espera disfrutar, por fin, del parque, la piscina y la guardería, algunos de sus vecinos no están ayudando a conservar la zona más nueva de la ciudad, que debería ser un ejemplo de limpieza.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios