Cádiz

La Constitución no es para todos

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El 19 de marzo de 1812 se sentaron las bases de los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos. Doscientos años después se conmemora la Fiesta de la Libertad y la Democracia. Eventos culturales, visitas de personalidades y espectáculos inundan la ciudad donde se promulgó esta Constitución liberal. Eventos que, con toda seguridad, no volverán a repetirse. Cabe esperar que todos los ciudadanos puedan disfrutar de esta conmemoración. Eso. Cabe esperar.

Abran la Constitución. Igualdad, dignidad, integración, humanismo y libertad. Palabras que los ciudadanos de ahora tienen asumidas, pero a no todos les suena igual. Y menos en esta conmemoración. Es cierto que ha sido una organización bastante decente para el acontecimiento que se celebra. No hay que quitar méritos. Ahora bien, en un año tan especial todos los ciudadanos tendrían que tener las mismas oportunidades para poder tocar, escuchar o acceder desde otra perspectiva a los valores que se intentan enseñar procedentes de aquel texto liberal que ahora tanto veneramos. No se pueden dar lecciones si no se asumen y se da ejemplo.

Diego Márquez, vicepresidente de la Asociación Gaditana de Personas con Discapacidad Física (AGADI), intenta conocer lo que brinda esta celebración. Diego es una persona con discapacidad física. Lo acompañamos en su visita.

Un edificio, el Oratorio de San Felipe Neri, en un momento cualquiera del año 2012. El principal protagonista de la Constitución de 1812. El acceso al edificio para una persona en silla de ruedas es prácticamente imposible.

Diego Márquez no puede acceder al Oratorio por la puerta principal, ya que hay que subir varios escalones. Además, se desconoce si existe otra entrada adaptada porque no hay señalización que lo indique. "Los responsables suelen basar sus argumentos en la dificultad presupuestaria, pero al haberse realizado una remodelación en este edificio se podría haber previsto la adaptación para las personas con movilidad reducida. En este caso no la han previsto por completo", comenta Diego Márquez.

Mientras buscamos una solución, nos informa el guardia de seguridad que existe una entrada por la calle San José, pero, al parecer, siempre se encuentra cerrada. Habría que avisar al responsable de abrirla, que se encuentra en el Centro de Interpretación de la Constitución de 1812 (a la derecha del Oratorio). Es la única solución para una persona en silla de ruedas o que tenga problemas de movilidad. Pero para acceder a ese centro hay que subir cuatro escalones, por lo que sería imposible para alguien como Diego avisar al encargado sin ayuda. "Existen leyes que obligan a hacer accesibles los edificios públicos. Nosotros no tenemos que exigir que se hagan esos accesos, sino que las leyes están para cumplirlas", señala el vicepresidente de AGADI.

Una vez abierta la entrada lateral, sólo se puede acceder al Oratorio a través de otra pequeña puerta que se encuentra al final de un estrecho pasillo. Ésta tiene un ancho de 65 centímetros. La silla de Diego Márquez mide 62. Diego siempre lleva consigo un metro para saber qué medidas tienen los espacios por donde pretende pasar. Una vez dentro del Oratorio la movilidad es bastante buena. Diego Márquez ha podido entrar en el Oratorio, pero con serias dificultades.

Del Oratorio nos dirigimos al Centro de Interpretación para conocer el contexto histórico de aquella Constitución liberal. Diego no puede acceder con facilidad a varios paneles informativos expuestos, ya que la altura es considerable. "Las dificultades repercuten seriamente en nuestra salud. Si bajamos un escalón, por pequeño que sea, nuestra columna lo nota y se va lastimando poco a poco", afirma Diego.

Próximo al Oratorio se encuentra el Museo de las Cortes. "Un lugar accesible pero no adaptado", comenta Diego Márquez una vez dentro. El Museo dispone de un ascensor, rampas y, además, los objetos que se exponen están a una buena altura para que una persona en silla de ruedas los pueda observar sin problemas. Es decir, es accesible porque Diego ha podido entrar, pero no se cumplen las condiciones de adaptabilidad que esta persona contempla: ya sea por una rampa más pendiente de lo normal, o por dificultades para acceder al ascensor, por ejemplo.

Sin embargo, la accesibilidad sólo se ha tenido en cuenta en la última reforma llevada a cabo, tal como informa Juan Ramón Ramírez, director de los Museos Municipales de Cádiz. Es decir, que hasta diciembre de 2011, mes en que se abrió, una persona en silla de ruedas no podía acceder al edificio.

El director del Museo atribuye las dificultades que Diego Márquez encuentra en su visita a la antigüedad del edificio y a que los arquitectos debían reformarlo teniendo en cuenta los niveles de seguridad para todos los ciudadanos. Por ejemplo, una barra de apoyo un poco más alta para evitar caídas o rampas más cortas para impedir tropiezos. Además, el director también alude al poco presupuesto para llevar a cabo una reforma de mayor calado o la contratación de personal que permita la atención de cualquier persona discapacitada.

Paseando para conocer otros puntos de la conmemoración, nos dirigimos al Rectorado de la Universidad de Cádiz, en la calle Ancha. Allí existe un Punto de Interpretación del Bicentenario. Es un edificio antiguo, poco accesible para una persona en silla de ruedas, ya que tiene un pequeño escalón en la entrada de unos 7 centrímetros. Algo imposible de sortear para Diego. Llamamos a la persona que se encuentra en la puerta principal para buscar una solución. Disponen de unas pequeñas rampas de madera para el acceso al edificio, pero sólo las colocan si se avisa. Luego, dentro del Punto de Interpretación sí existe una amplitud que permiten movilidad y comodidad. Asimismo, este espacio cuenta con un ordenador adaptado a personas en silla de ruedas.

Es cierto que otros edificios como la Casa de Iberoamérica (Antigua Cárcel Vieja) sí está totalmente adaptado. Pero no es lógico olvidarse, con la primera Constitución liberal en la mano, de este colectivo. "En la Constitución de 1812 se pretendía otorgar la felicidad al pueblo. Yo soy pueblo. Nuestra constitución actual también lo contempla, pero en este momento esa felicidad no la encuentro", señala Diego Márquez tras las visitas.

No sólo las personas con dificultades de movilidad tienen problemas para acceder a la información que se proporciona en estos centros o en los distintos eventos. También, las personas sordas, ciegas o sordociegas encuentran serios inconvenientes.

En los distintos espacios visitados con Diego Márquez, tampoco disponían de los recursos adecuados para las personas que padecen alguna discapacidad auditiva o visual. Por ejemplo, los rótulos y explicaciones de las distintas piezas expuestas no se encuentran en braille, que podría ser una solución posible; o en algunos espacios que sí existen explicaciones en audio es necesario pulsar un botón para activarlas, algo imposible para una persona que tenga problemas de visión si no va acompañada. Sobre este hecho, Jesús Espiñeira, jefe de Servicios Sociales de la ONCE en Cádiz, considera que aunque es poco probable que una persona ciega vaya sola a un museo, es necesario que todo esté adaptado en braille, en audio o que les permitan tocar los objetos. "Los ciegos necesitan ser independientes y autónomos, no depender de un tercero, por ello se necesita que todo esté adaptado, no que alguien lo explique".

Desde el Consorcio del Bicentenario se ha pedido la colaboración de la ONCE. Así, se ha realizado un audio libro y lecturas en braille. "Desde la ONCE hemos realizado peticiones y nos hemos ofrecido para trasladar a braille distintos folletos informativos. A pesar de todo, sólo se han realizado intentos tímidos de adaptación", comenta el jefe de Servicios Sociales.

ASORCA es la Asociación de Sordomudos de Cádiz. Esta entidad mantiene un convenio, que se renueva anualmente, con el Ayuntamiento para colaborar en distintos actos que organiza el mismo. Desde esta asociación se considera que los actos del Doce no se están haciendo completamente accesibles para este colectivo. "Por ejemplo, una proyección subtitulada no es accesible para cualquier persona sorda", comenta Adán Sánchez, presidente de la Asociación. "Existen personas sordas que tienen la suerte de entender los subtítulos, pero hay otras que su educación no le ha permitido aprender la lectura del idioma. Debería existir una doble pantalla donde se interpretara en lengua de signos", reclama el presidente de ASORCA. Al parecer, es una petición que ya han realizado en varias ocasiones.

A través de la ley 27/2007 se reconocen oficialmente las lenguas de signos españolas, pero actualmente no se está cumpliendo ni aplicando en todos los ámbitos que se debería. "Solo en momentos puntuales se dispone de intérprete, pero no siempre".

Desde este colectivo se considera que es necesario, antes de programar cualquier actividad o evento, que un responsable de la organización tenga un contacto mínimo y directo de colaboración para saber qué necesitan las personas sordas. "Una solución actual sería la adquisición de signo guías, un aparato con una pantalla donde se explica en lengua de signos lo que se expone", explica Adán. "Es una lástima que nos estemos perdiendo gran parte de la información que se brinda".

Atractivo no es sinónimo de accesible. Acción puntual tampoco lo es de adaptación. Dificultades para acceder a los edificios. Falta de traducción a lengua de signos. Las personas ciegas necesitan ver con las manos. La crisis. Un olvido. Pero la Constitución es de todos.

El acceso al Oratorio por la puerta principal es imposible para una persona en silla de ruedas.

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