Obituario

Carta a Juan Antonio

  • "Qué cosa más inoportuna con la cantidad de objetivos que querías cumplir, que queríamos que cumplieras"

Juan Antonio Micó, en una imagen de archivo durante un acto oficial de la UCA.

Juan Antonio Micó, en una imagen de archivo durante un acto oficial de la UCA. / Julio González (Cádiz)

QUERIDO Juan Antonio: Una corta e inesperada enfermedad te ha llevado sin poder hacernos a la idea de lo que estaba pasando. Recordamos ese día de finales de septiembre en el que, preocupado por tus clases, me pedías que gestionara tu sustitución para no perjudicar la formación de tus alumnos. Han sido muchos años gozando de tu trabajo y amistad. Se nos viene a la memoria aquellos principios de los 80 cuando empezabas un proyecto que ha concluido en algo profundamente productivo. Tu formación en el extranjero, y en nuestro propio departamento, te llevo a especializarte en el campo del dolor y la neuropsicofarmacología. De la mano los profesores Cuenca y Gibert, también tristemente fallecidos en los últimos meses, conseguiste formar un equipo de investigación de una productividad incuestionable. Fruto de este desarrollo, tus investigaciones alcanzaron los más altos índices de impacto (qué orgulloso estabas de ello). La constitución del grupo de investigación, tu participación en el CIBERSAM, el Máster colaborativo en Salud Mental, las transferencias de investigación y otras muchas labores constituyen huellas imborrables que siempre permanecerán.

No desatendiste la docencia y, precisamente en el presente curso académico, estabas potenciando esta vertiente del profesor con la ilusión que la vive un docente de nuevo cuño. En esa actividad te pillaron los primeros síntomas de la enfermedad. “Uff”, me dijiste en uno de tus últimos contactos. Efectivamente, qué cosa más inoportuna con la cantidad de objetivos que querías cumplir, que queríamos que cumplieras. Si a esto le unimos que fuiste nuestro director durante varios años, tu Vicerrectorado y la implicación en la gestión de la Facultad de Medicina, no entendemos cómo pudiste hacer tantas cosas en tan poco tiempo. Sí, estos cuarenta años, para nosotros, ha sido poco tiempo. Quedaban muchas cosas por hacer.

Juan Antonio, sabemos que, entre tus últimas preocupaciones, estaba mantener a tu grupo de investigación en las óptimas condiciones en la que lo has dejado. Quédate tranquilo, tus investigadoras e investigadores y los responsables del Departamento perseverarán en este objetivo en tributo a tu Memoria y por la mejora continua de la actividad investigadora que iniciaste.

Nos hemos quedado muy tristes porque, además de todo lo señalado anteriormente, eras una persona afable, cariñosa y muy cercana. Apoyaremos a Inmaculada, a toda tu familia, a tu equipo, para vivir de la mejor manera tu permanente recuerdo. Descansa ya tranquilo, profesor, compañero, amigo. Un beso enorme.

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