Curiosidad

Cádiz a través de Playmobils

  • En el escaparate de la clínica dental Brasilocho se representan escenas de la vida cotidiana de la ciudad a través de llamativos decorados

Escaparate de la clínica dental Brasilocho que representa el traslado de la Casa de Contratación. Escaparate de la clínica dental Brasilocho que representa el traslado de la Casa de Contratación.

Escaparate de la clínica dental Brasilocho que representa el traslado de la Casa de Contratación. / JESÚS MARÍN

En la Calle Brasil número 8, el escaparate de la clínica dental que allí se encuentra parece que ha cobrado vida. Decenas de figuritas de plástico de la marca Playmobil decoran la cristalera disfrazados, algunos de ellos de época, y otros, de cargadores de barcos provenientes de las Indias, todo ello ambientado en un Cádiz del siglo XVIII como homenaje al Tricentenario de la Casa de la Contratación.

Este no es el único escenario que Beatriz Pérez Dorao ha montado en el escaparate de la Clínica Brasilocho. La idea de los playmobils comenzó hace ya unos años cuando, según la odontóloga, le regalaron para hacer una broma la clínica dental de estas figuritas del grupo Brandstäter, "cogí el regalo y lo monté en el escaparate, a los clientes les gustó la idea y decidí dejarlo y disfrazarlos según la época del año", comenta la fundadora de la clínica.

En bañador en verano, de feria, de penitentes en semana santa o vestidos en carnaval con los disfraces de las diferentes agrupaciones, son algunos de los vestuarios que han lucido los juguetes de Beatriz. "Ahora toda la familia me regala sus playmobils antiguos y tengo toda una colección", comenta la odontóloga.

Entre los escenarios más destacados se encuentran los carnavalescos, como uno de ellos en el que los playmobils representaban la chirigota 'Si me pongo pesao me lo dices' de El Selu, donde las figuritas aparecían disfrazadas con la indumentaria de los miembros del grupo y sujetando a la famosa marioneta Juan. También los hay que muestran la Feria de Abril en los que ellas lucen sus trajes de gitana con peineta incluida, mientras ellos montan a caballo al rededor de las casetas adornadas con farolillos de colores; o el que representa al Nazareno con su túnica y corona de espinas, con la cruz al hombro, flanqueado por una decena de penitentes vestidos de morado portando sus respectivos cirios.

El escaparate de Brasilocho está decorado a diario para todo aquel que pase por la calle y quiera pararse un rato a contemplar la obra de Beatriz y sus hijas. Además según comenta la odontóloga, "a los clientes les gusta e incluso hacen sugerencias para el próximo escenario". Por todo ello, las ya famosas escenas de la clínica siguen año a año, tras el cristal del escaparate representando la vida de la ciudad.

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